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BAFICI 2016

BAFICI 2016: Día 9 – Críticas 1

Críticas del jueves 21 de abril.

 

In the Last Days of the City, de Tamer El Said (Egipto, 2016 – Competencia Internacional), por Martín Chiavarino

Enfrentar al público

El realizador Tamer El Said emprende la búsqueda de la esencia de la capital de Egipto a través del registro del falso documental. Siguiendo a Khalid en la construcción de su documental en El Cairo durante el 2009, In the Last Days of the City intenta dar cuenta de la vida diaria en la ciudad en un metadocumental muy interesante que juega con las convenciones cinematográficas.

Combinando la ficción con la realidad de forma extraordinaria, el film sigue al protagonista y a sus amigos de Berlín, Beirut y Bagdad para debatir sobre las particularidades que conforman el magma de cada ciudad en charlas nocturnas y paseos por las calles y sitios emblemáticos.

La película sigue, a su vez, la filmación que Khalid realiza sobre su propia vida, investigando acerca de su padre, el accidente de su hermana, siguiendo a su amada o entrevistando a su madre y a sus amigos que le envían videos desde sus ciudades. Al mismo tiempo, la vida privada se funde con la vida pública a través de la voz en off de los noticieros que relatan los acontecimientos del día en la esfera pública, ya sea las acciones internacionales o las declaraciones del octogenario dictador egipcio Hosni Mubarak o la información sobre la corrupción o la vida pública del país.

In the Last Days of the City es más que una película: es una serie de capas sobre las que hay que sumergirse para analizarla y comprenderla, es la indagación sobre la realidad de un país en ebullición que unos años más tarde tendría su rebelión popular en 2011, un Golpe de Estado militar en 2013 y una escalada de violencia inusitada que aún continúa. El Said pone en juego todo su talento para dar cuenta de lo El Cairo es y hacia dónde va.

calificacion_4

 

 

 

Les Démons, de Philippe Lassage (Canadá, 2015 – Competencia Vanguardia y Género), por José Tripodero

Philippe Lassage juega en Les Démons a ser John Carpenter, pero no el que emulaba a Howard Hawks sino el que subvertía los elementos formales de la opresión de los espacios cerrados y únicos. El que operaba por ejemplo en Halloween, apuntando sobre la clase media alta de los vecindarios suburbanos, siempre desde una puesta de cámara como medio de transmisión. Como si se tratará, efectivamente, de un film de terror de los ‘70, Lassage presenta un contexto en el que los miedos infantiles pueblan una atmósfera de ensoñación (hay también un eco de Terciopelo Azul, de Lynch) que se propaga a partir de una fachada de perfección a punto de estallar. La subjetiva de un niño que descubre su sexualidad, el distanciamiento violento de sus padres y principalmente el miedo al descubrimiento son los demonios del título, pero no los únicos. Los planos secuencia -en especial, el del cumpleaños- funcionan retóricamente para configurar una intimidad, la que no siempre se da en espacios cerrados; incluso la claustrofobia de esa estrategia aparece de manera más resaltada en los exteriores.

Sumado a los miedos internos del “hacerse grande” hay una ola de secuestros de niños, es decir un miedo más tangible. Lassage pinta una Montreal de terror sin la necesidad de recurrir al grosor de los asesinos con máscaras y armas blancas desmesuradas. Las dos últimas escenas nos liberan -gracias en parte a la banda sonora- de una asfixia de realidad que no se olvidará tan fácilmente, por más que la canción “Pata, Pata” (la que suena en los créditos) nos quede reverberando en la cabeza.

calificacion_4

 

 

 

Carne Propia, de Alberto Romero (Argentina, 2016 – Comer y Beber), por Matías Orta

Suelen referirse a la Argentina como el país con la mejor carne del mundo. Lo cierto es que esta industria mueve toda una maquinaria que comienza con las vacas. Allí es donde aparece el toro protagonista, con la voz en off de Arnaldo André, para narrar este documental.

Carne Propia comienza con este particular personaje recordando sus épocas como ganador de premios en la exposición Rural, pero enseguida se mete de lleno en su menos glorioso presente, donde ya ve acercarse su hora final para convertirse en alimento para los humanos. Pero en el trayecto a su destino final, se detiene en tres historias reales: la del pueblo de Liebig, de Entre Ríos, que supo ser pieza clave de la mercadería cárnica gracias a inmigrantes ingleses; la de Berisso, y cómo los trabajadores de la carne fueron el puntapié para el surgimiento y el auge del Peronismo; y por último, la historia de un frigorífico que salió a flote cuando los mismos empleados formaron una cooperativa.

El director Alberto Romero toma un tema serio y, mediante la figura del toro, le agrega necesarias dosis de humor y de comentarios ácidos (gran acierto el otrora galán de telenovelas poniendo las cuerdas vocales, ya que este espécimen de toro da a entender que fue un galán en sus mejores épocas), pero sin perder el eje y evitando caer en el delirio absoluto. Las filmaciones de los animales y su recorrido hasta el matadero se combinan con entrevistas e imágenes de archivo.

Una película que revela los mecanismos que vienen detrás del plato de asado, y lo hace de manera original y descontracturada.

calificacion_4

 

 

 

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