21.04.18
BAFICI 2018 _ Festivales

Crítica: Female Human Animal, por Guido Pellegrini

(Reino Unido, 2018)

Dirección: Josh Appignanesi. Guión: Josh Appignanesi y Chloe Aridjis. Elenco: Chloe Aridjis, Marc Hosemann, Helder Macedo, Angus Wright, Patrick O’Kane. Producción: Jacqui Davies y Sam Dobbyn. Fotografía: Tristan Chenais, Ben Barber, Richard Dunton, Michael Hobdell. Sound: Thomas Blazukas, Morgan Muse, Sam Boulton. Music: Andy Cooke, Andy McCluskey, Yasmine Kittles. Dirección de arte: Erik Rehl. Montaje: Martin Macdonald. Duración: 75 minutos.

La historia es simple; lo complicado es cómo está contada. Una novelista y curadora de arte, la mexicana Chloe Aridjis, lleva adelante una exposición de la artista surrealista Leonora Carrington en la galería Tate Liverpool. A Chloe no le gusta hablar en público, pero igualmente asiste al sinfín de eventos, entrevistas y galas que implica la apertura de la exposición. Al mismo tiempo, intenta escribir una novela mientras sortea los avances sexuales y las presiones de su editor. Y, como si todo esto fuera poco, se involucra románticamente con un alemán excéntrico y peligroso, que deambula por la galería como un espíritu maligno.

Podría haber sido la trama de un thriller convencional. En cambio, es el andamiaje de una propuesta más experimental. La película está rodada con una cámara de video, un antiguo y obsoleto modelo de Panasonic, y aprovecha la rústica y granulada belleza del formato. Los colores se derraman por la pantalla; los rostros se esconden detrás del ruido visual. La estética remite a dos géneros, la película casera y el video arte que suele proyectarse en galerías. Y Female Human Animal es las dos cosas: una obra conceptual y un film barato en el que los protagonistas se interpretan a sí mismos.

Es que Chloe no es una invención del director Josh Appignanesi. En la vida real, también es Chloe, novelista y curadora de arte. La exposición de Carrington no es una puesta en escena: fue en el 2015 y se difundió en medios británicos como The Guardian. Las amigas y artistas que rodean a la protagonista no son actrices. Hasta el loco, intenso alemán realmente tuvo un brevísimo romance con Chloe, hace varios años, aunque evidentemente no concluyó como en la película. Más allá de algunas escenas puntuales, Female Human Animal no es un documental sino una fantasía que borronea las fronteras entre ficción y no ficción.

Hay otras fronteras difusas en el film, como las que demarcan la identidad fluctuante de Chloe. Es una mexicana instalada en Londres, como Carrington fue una inglesa que se instaló en Ciudad de México. Es, también, una mujer soltera que quiere explorar su sexualidad y debe lidiar con las expectativas de los demás, quienes la empujan a buscar al hombre de su vida, terminar esa novela interminable o hablar profundamente sobre Carrington. Entre lo que ella quiere ser y lo que otros quieren de ella, entre su español natal y el inglés que habla en la película, entre su escritura y la pintura de Carrington, entre la Chloe cinematográfica y la de carne y hueso, hay límites que siempre están en duda.

Estas abstracciones no hacen de Female Human Animal algo pesado y discursivo. Todo lo contrario, es una película breve, ágil y ocasionalmente graciosa. El suspenso está siempre ligado al humor; el pretendiente alemán, más metáfora (sobre el placer prohibido y el deseo de autodestrucción) que ser humano, es de todos modos una presencia singular y divertida; el entramado de fronteras e identidades, descrito arriba, está sugerido y nunca explicitado. El film ofrece ideas agudas, pero se viste con ropa liviana y nos entretiene con gestos irónicos.

 

 

© Guido Pellegrini, 2018 | @beaucine

Permitida su reproducción total o parcial, citando la fuente.

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