30.03.18
Blood Window Pinamar 2018 _ Festivales

Blood Window Pinamar 2018: Día 1

Cobertura exclusiva desde Pinamar por Matías Orta.

Jueves 29 de abril de 2018.

Argentina nunca fue ajena a los festivales de cine fantástico y de terror. El Buenos Aires Rojo Sangre es el más representativo y longevo, pero también estuvieron Cinencuadre (en Mar del Plata), Crepusculum (a cargo de Gabriel Grieco, hoy director de largometrajes), y actualmente se desarrollan Mil Gritos y FIC FAN (Festival Internacional de cine fantástico). Por su parte, el Festival Internacional de Cine de Mar del Plata y el BAFICI también suelen darle espacio a las producciones del género.

Blood Window Pinamar es el nuevo integrante del grupo. Su creación parte de Blood Window, mercado dedicado a los films de hablahispana con monstruos, fantasmas, asesinos (de los sobrenaturales y de los otros) y otros delirios. Desde 2013, esta iniciativa tiene su paso por festivales como Cannes y Sitges, acaso el más importante dedicado al fantástico. De hecho, esta primera edición de BWP cuenta con una muestra por los 50 años de este festival con sede en Cataluña.

Durante tres días, la sala Espacio INCAA del Teatro de la Torre será el templo para películas nacionales y extranjeras destinadas a dar pesadillas. Habrá estrenos recientes, y un clásico: Re-animator (1985), de Stuart Gordon, que llega representada por su productor: Brian Yuzna.

Por lo pronto, la Av. Bunge se prepara para un evento que incluirá la Invasión Zombie, en la que lugareños y turistas de este fin de semana largo podrán recorrer las calles caracterizados como infectados y muertos vivientes.

Bloow Window Pinamar está organizado por el INCAA, en conjunto con la Municipalidad de Pinamar. Una nueva apuesta festivalera, que hoy comienza su jornada.

La apertura oficial se realizó a las 22 horas, en un evento pensado para los fanáticos. Cosplayers de iconos como Chewbacca, Michael Myers, Pinhead, Pennywise (de la versión de It de Andy Muschietti) y Chucky deleitaron a fanáticos de todas las edades, quienes no dejaron de sacarse fotos con ellos.

La película que abrió el festival fue Aterrados (2017), de Demián Rugna. El director y el productor Fernando Díaz dijeron unas palabras antes de la función, ante una sala repleta, dispuesta a vivir una experiencia de puro horror.

Aterrados, de Demián Rugna (Argentina, 2017)

Dentro del cine fantástico y de terror de Argentina surgen nombres que comenzaron desde la independencia más absoluta y de a poco logran acceder a más presupuestos y recursos. Demián Rugna, por ejemplo. Desde The last gateway (2007), su ópera prima, presenta situaciones de puro horror en ámbitos cotidianos, o que al menos no invitan a hechos tenebrosos. Aterrados (2017) encaja en esa premisa.

Un vecindario se vuelve epicentro de una serie de hechos paranormales: desde ruidos extraños hasta muertes atroces… con el agregado de que los cadáveres suelen volver de la tumba. El comisario Funes (Maxi Ghione) y tres especialistas en fenómenos parapsicológicos deciden averiguar qué sucede, pero las revelaciones pondrán a prueba la resistencia de cada uno.

Se notan las influencias de clásicos como Poltergeist: Juegos diabólicos (Poltergeist, 1982), Pesadilla en lo profundo de la noche (A Nightmare on Elm Street, 1984) y Cementerio de animales (Pet Sematary, 1989), y puede ser relacionada con las sagas recientes de La noche del demonio (Insidious) y El conjuro (The Conjuring), ambas de James Wan. Sin embargo, Rugna jamás se sostiene a partir de homenajes o guiños para los fanáticos: la película genera un núcleo propio, basado en climas escalofriantes y golpes de efecto exactos, que no dan tregua al espectador. Su visión puede ser relacionado con el terror de Asia, donde la amenaza sobrenatural nunca discrimina a las víctimas ni por su edad ni por su manera de ser (a diferencia de cómo suele funcionar el género en los Estados Unidos, que invita a lecturas moralistas).

Otro mérito del film es el uso, mayormente, de efectos prácticos, y la participación de actores talentosos, adecuados para sus papeles y no famosos. Estos detalles la vuelven una experiencia palpable, al estilo de los largometrajes de los ’80, en los que todo puede pasar.

Aterrados consigue sobresalir por encima de otros films de terror argentinos porque, más allá de algunas calculadas y necesarias gotas de humor, deja de lado toda ironía y se sumerge sin culpa en el género. Además, marca un paso crucial en la carrera de Demián Rugna; junto con Daniel de la Vega, Pablo Parés, Gabriel Grieco, los hermanos Onetti y Fabián Forte, uno de los abanderados del fantástico más oscuro nacional.

calificacion_4

 

 

© Matías Orta, 2018 | @matiasorta

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