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02.11.10
11º Festival Buenos Aires Rojo Sangre

Películas

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Incidente

 

Donde duerme el horror, de Adrián y Ramiro García Bogliano (Costa Rica, 2010)

El español (y argentino por adopción) Adrián García Bogliano es uno de los responsables de filmar películas de terror puro y duro en nuestras Pampas (si no, chequeen Habitaciones para turistas y No moriré sola, entre otras). Esta vez, junto a su hermano Ramiro, mudan su imaginería siniestra a parajes costarricenses, por un encargo del productor local Oscar Castillo.

El resultado, una película que une dos adaptaciones de clásicos de la literatura de terror, contadas en simultáneo: “La pata del mono”, de W. W. Jacobs, y “La posada de las brujas”, de Joseph Conrad.

El combo funciona como un tour de force con magia, mujeres sensuales —y con poca ropa—, cadáveres que regresan de la tumba y asesinatos tan violentos como elaborados. Se nota que la adaptación de “La posada…” fue escrita por los García Bogliano: conserva la tensión y la fuerza y el gore que los caracteriza cuando filman bajo el ala de la productora platense Paura Flics. Sin embargo, aquí el horror está más alejado del slasher y más cercano a lo sobrenatural.

Los ambientes y los personajes caribeños le dan un tinte exótico que le sienta bien a la película. Como también quedó demostrado en cortometrajes exhibidos en otras secciones del festival, hay en Centroamérica una interesante  búsqueda a la hora de hacer cine de terror. Un territorio donde los mitos y las leyendas servirán de materia prima para contar historias tenebrosas y perturbadoras.

Luego de ver Donde duerme el horror ya no podrán dormir tranquilos.

 

Incidente, de Mariano Cattaneo (Argentina, 2010)

Las películas de terror en clave de falso documental vienen pegando muy fuerte desde El proyecto Blair Witch en adelante. Surgieron exponentes geniales, como El diario de los muertos, REC, Cloverfield: monstruo… y también Actividad paranormal, tan inflada como Blair Witch.

Ahora llega Incidente, la respuesta argentina del subgénero, que nada tiene que envidiarle a las arriba mencionadas.

En este caso, se trata de un video que las fuerzas policiales mantuvieron oculto durante un tiempo. Se trata del documental sobre un grupo de especialistas en lo paranormal y de un sacerdote que ingresaron en una fábrica abandonada. En aquel derruido lugar, un empleado (Andrés Borghi, que también compite en el festival con su archifamoso corto Working Day) mató a sus dieciséis compañeros y se suicidó. Según los conocedores de lo oculto, el asesino practicaba magia Enochiana. Y es en medio de un ritual de invocación que el Mal reaparece, tomando posesión de religiosos y documentalistas.

La película consiste en un plano secuencia que maximiza la desesperación y el horror a niveles insoportables, como una pesadilla filmada. El hecho de que haya tramos sin diálogos y que casi todos los sectores de la fábrica sean tan parecidos entre sí, da la sensación de que uno se perdió allí para siempre, a merced de los feroces “poseídos”, que pueden venir de cualquier parte, listos para atacar.

Incidente es la primera película que Mariano Cattaneo dirige solo (ya había hecho Fanáticos y Bienvenidos al horror, en co-dirección con Ignacio Cervio). Si bien el parecido con REC es evidente, el director logra darle personalidad propia y un ritmo infernal, convirtiéndola en un producto atípico en esta parte del mundo.

Sin dudas, Incidente ya es un nuevo clásico del cine argentino de género independiente.


El hada buena: una fábula peronista, de Laura Casabé (Argentina, 2010)

Imaginen un mundo donde triunfó la Utopia Peronista. El modo de vida está impregnado de la ideología y los postulados que caracterizaron a Juan Domingo Perón. En ese contexto, se desarrolla una competencia por quién podrá ser el niño apadrinado por el General (bah, un holograma del otrora presidente de los argentinos), para que reciben una educación privilegiada. Muchos de esos niños suelen ser subastados cual animales, y la mayoría presenta alguna deformidad física. Pero Juan Domingo Séptimo (Alejandro Parrilla) es quien logrará destacarse por sobre el resto. Claro que contara con la ayuda de la maravillosa y algo excéntrica Hada Buena.

Con una estética poco común en el cine nacional (no importa el presupuesto), la directora Laura Casabé logra una sátira a veces tierna, a veces siniestra, pero siempre entretenida e inteligente. No es una mera acumulación de delirios, cada detalle está muy bien pensado.

Entre los actores se destacan el mencionado Alejandro Parrilla y el todoterreno Walter Cornás, que interpreta a un niño sin brazos.

Casabé y su equipo tardaron seis años en hacer la película. Y vaya si vale la pena el resultado final.

 

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Trash, de Alejo Rébora (Argentina, 2010)

Un muchacho fóbico a los espacios abiertos recibe un llamado de su hermana. La joven está en peligro, y él deberé rescatarla e impedir… que le serruchen las tetas. Lo que sigue es una carrera infestada de drogas, penes, evangelistas gays y otras deformidades.

La gente de Sarna (que aquí debita en el largometraje luego de varios cortos) se despacha con esta especie de Corre, Lola, corre en versión masculina y, como lo indica el título del film, más trash.

Este es el primer largometraje de Sarna Cine, una productora que desde 2003 viene atentando contra la corrección política mediante varios cortometrajes. Una ópera prima que seguro gane odios y amores, pero que jamás podrá ser ignorada.

 

La epidemia.

 

La epidemia, de Breck Eisner (The Crazies, EE.UU., 2009)

En 1972, George A. Romero estrenaba su cuarta película: The Crazies (también conocida como Code Name: Trixie, y que en Argentina se estrenó en video con el nombre de Contaminator), en la que los habitantes de un poblado comenzaban a matarse entre sí por el efecto de una sustancia experimental esparcida en el agua. Como es su costumbre, Romero hizo una película con abundantes tintes políticos y repartía palos al accionar de las Autoridades frente a una amenaza, sobre todo para tapar errores propios. Es verdad que por momentos la película se concentra demasiado en ese aspecto y se descuidan otros aspectos, como el ritmo y las actuaciones.

La nueva versión mantiene la premisa de la original, pero es más frenética, sangrienta y todavía más apocalíptica. Esta vez la historia está contada desde el punto de vista de quienes intentan sobrevivir en medio de aquel caos de locura y violencia: dos policías (Timoty Olyphant y Joe Anderson), y la doctora esposa de uno de ellos (Radha Mitchell), quienes deberán enfrentarse a la milicia y a los infectados en su objetivo por escapar del pueblo.

Como sucedió con El amanecer de los muertos, de Zack Snyder (remake de Dawn of the Dead), La epidemia logra superar a la película en la que se basa. De todos modos, Romero es y seguirá siendo el más grande.


Nunca más asistas a este tipo de fiestas, de Pablo Parés, Hernán Sáez y Paulo Soria (Argentina, 2009)

En 2000, los muchachos de Farsa Producciones estrenaron Nunca asistas a este tipo de fiestas, una mezcla de comedia juvenil con cine slasher (asesino-enmascarado-que-masacra-adolescentes), ambientada en una quinta alejada de la ciudad. El desmadre comienza cuando Ernesto (Berta Muñiz), hombre de modales fuertes y cuasifascistas, y su hijo Fito (Juani Conserva) se topan con un grupo de jóvenes con ganas de fiesta.

Ahora llega la segunda parte, en la que Fito (ahora encarnado por Berta Muñiz) regresa a la escena de los asesinatos, en compañía de su psiquiatra (Sebastián De Caro). Al mismo tiempo, un grupo de periodistas llega al mismo investigar para averiguar lo sucedido años atrás. Por supuesto, habrá una nueva masacre gracias al Pombero, el despiadado asesino de la primera película.

Nunca más… demuestra que Farsa no para de superarse en cuanto a la calidad de su trabajo, pero sin renunciar a la independencia ni a la imaginería que los llevó a convertirse en los pioneros del cine argentino de género nacional hecho con pocos recursos (sí, suena un poco largo). Todo funciona en el film: actuaciones, puesta en escena, guión… pero el público más freak y más nostálgico celebrará el momento en el que suena “La isla del sol”, hit bailable de los ’90.

Nunca más asistas a este tipo de fiestas es la nueva joya de Farsa.

 

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