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19.10.12
12° Doc Buenos Aires

12° Doc Buenos Aires – Crítica del film de Apertura: No Dejar de Ver (si es posible) – 1963-1973: Diez Años en Cahiers du Cinema

No Dejar de Ver (si es posible) – 1963-1973: Diez Años en Cahiers du Cinema, de Jean Louis Comolli

La televisión mira al cine

Para quienes no sepan, Cahiers du cinema es la revista de cine más importante de la historia. Desde su inicio en 1951 hasta 1973, se pueden establecer dos etapas opuestas entre sí. La primera está determinada por la influencia del teórico André Bazin sobre los escritores (y luego realizadores de cine) Jean-Luc Godard, François Truffaut, Eric Rohmer, Claude Chabrol y Jacques Rivette, entre otros críticos. Esta primera etapa estaba centrada en lo que ellos denominaron “cine de autor”, es decir, en los elementos que hacían recurrentes a los realizadores, las marcas personales que se destacaban en cada una de las películas. Era un período en el que casi exclusivamente se hablaba de cine.

No Dejar de Ver, de Jean Louis Comolli se centra más en la segunda etapa. Justamente, Comolli fue editor en jefe de Cahiers de cinema durante la década de los 60, en pleno recambio estructural (estuvo en su cargo hasta 1978). La principal característica de este período es la introducción de la política (comunista, luego maoísta) por dentro y por fuera de la revista. El resultado fue un conjunto de ediciones impregnadas por cuestiones externas al arte que debían analizar. Se la conoce como la etapa más revolucionaria y arriesgada en la historia de la revista.

Los mejores momentos de No Dejar de Ver son aquellos que puntualizan los cambios que se produjeron con la llegada de Jacques Rivette como director de la revista, en 1963. De todas las personas que se prestan para declarar los aciertos y errores de Cahiers durante la década de los 60 (diez años marcados por hechos políticos influyentes, como las revoluciones latinoamericanas, y especialmente, el mayo francés del 68), es la crítica Sylvie Pierre quien posee la mirada más interesante sobre esa época. Pierre trabajó en la revista desde 1966 a 1971, por lo que su voz está precisada por la experiencia sobre lo ocurrido en aquellos años. Lo atractivo de sus testimonios se encuentra en la visión que tiene hacia aquellos años. Si sus testimonios son tan interesantes es porque constituyen la única conexión entre el mundo distante y, por momentos, incomprensible de los críticos de esa época y el espectador actual. Sus declaraciones, a diferencia del resto de los entrevistados, dejan percibir un cierto espíritu de autocrítica minimizando, en varios pasajes del film, muchas de las decisiones políticas tomadas en esa etapa. Pierre dice lo que el resto no se animan ni a mencionar: al estar deslizada por aspectos ajenos al arte, la revista perdió contacto con el cine mismo.

Si el resto carece de interés es por su puesta en escena chata, fría y con una nula estimulación visual. Cuando Comolli quiere darle una profundidad estética a lo que estamos viendo, se coloca junto con Jean Narboni (ambos fueron directores de la revista tras la salida de Rivette en 1965) de espaldas a cámara viendo una pantalla gigante que muestra a material de archivo. El problema con esta decisión es que nunca logra fundirse con la totalidad de la película, marcada por lo televisivo. Es tan fallido este film en términos cinematográficos que una voz en off leyendo un fragmento de Cahiers du cinema (mientras se muestra el artículo mismo) es más interesante, inspirador y educativo que el resto de las declaraciones que conforman este documental.

Por Luciano Mariconda

Este documental dirigido por Jean-Louis Comolli[i] nos adentra en las polémicas que agitaban la redacción y los sucesivos equipos de críticos que tripularon la redacción de la mítica “Cahiers du Cinéma”. Esta revista, fundada por (entre otros) André Bazin, alcanzó visibilidad para el gran público cuando los redactores Chabrol, Goddard, Rivette, Rohmer y Truffaut se convertieron ellos mismos en cineastas, dando lugar a la “Nouvelle Vague” sobre fines de los años 1950.


La película es visualmente poco imaginativa y hasta evoca una idea anticuada del cine documental. Su atractivo, sin embargo, es que pese a que han transcurrido 40 años del final del período investigado, los protagonistas entrevistados están absolutamente activos y maravillosamente lúcidos. Esto nos permite acercarnos a unas de las claves del fenómeno: en el momento referido, los críticos y redactores eran jovencísimos. Esto, seguramente, permitirá entender la intensidad de las polémicas y la velocidad de los cambios políticos que se sucedían a ritmo de vértigo en el seno de la redacción. Para quien (como este cronista), no esté inmerso en los detalles de las discusiones y en las cambiantes escenas del entorno político de aquellos años, la película puede ser difícil de ver. Sin embargo, la frescura conque los protagonistas recuerdan las discusiones de aquellos años y las revisiones que hacen sobre sus propios puntos de vista convierten a No Dejar de Ver en un valioso documento que puede aportar luz a la comprensión de esa década marcada por la Guerra de Vietnam y la rebelión estudiantil de Mayo del 1968.


[i] Jean-Louis Comolli y Jean Narboni dirigieron, ellos mismos, Cahiers du Cinéma durante la década del 1963 al 1973.

Por Enri B.

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