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12.04.14
14 BAFICI _ BAFICI 2014

BAFICI 2014 – Día 10 y Premiados

Sábado 12 de abril.

Y llegamos a un día crucial: las premiaciones de la edición número 16 del BAFICI.

La co-producción estadounidense-francesa Fifi Howls from Happiness, de Mitra Farahani, se quedó con el premio a la Mejor Película de la Competencia Internacional, mientras que El Escarabajo de Oro, de Moguillansky y Fia-Stina Sandlund, resultó ganadora en la Competencia Argentina.

A continuación, la lista completa de los premiados.

 

Competencia Internacional

Mejor película: Fifi Howls from Happiness (Estados Unidos/Francia), de Mitra Farahani

Premio Especial del Jurado: Mauro, de Hernán Rosselli

Mejores Directores: Diego y Daniel Vega Vidal, por El Mudo (Perú/México/Francia)

Mejor actriz: Sophie Desmarais, por Sarah préfère la course

Mejor actor: Fernando Bacilio, por El Mudo

Menciones especiales: El Futuro (España) y Mary is Happy, Mary is Happy (Tailandia)


Competencia Argentina

Mejor Película de la Competencia Argentina: El Escarabajo de Oro, de Alejo Moguillansky y Fia-Stina Sandlund

Mejor director: Gustavo Fontán, por El Rostro

Mención Especial: Carta a un Padre, de Edgardo Cozarinsky


Vanguardia y Género

Gran Premio: Manakamana (Estados Unidos/Nepal), de Stephanie Spray y Pacho Vélez

Mejor Largometraje: It For Others (Reino Unido), de Duncan Campbell

Mención Especial: Living Stars (Argentina), de Mariano Cohn y Gastón Duprat

Mejor Cortometraje: Redemption, del portugués Miguel GomesI

Mención Cortometraje: Alan Vega, Just a Million Dreams, de Marie Losier


Competencia DDHH: El Cuarto Desnudo (México), de Nuria Ibañez

Mención Especial: ReMine, el último movimiento obrero, de Marcos Martínez Merino

 

Premio del Público: Mientras estoy Cantando, de Julián Montero Ciancio

Premio FIPRESCI: Mauro, de Hernán Rosselli

Premio de la Asociación de Cronistas Cinematográficos Argentinos (ACCA): Carta a un Padre, de Edgardo Cozarinsky

Premio ADF: Para el Director de Fotografía Fernando Lockett, por su trabajo en Algunas Chicas, de Santiago Palavecino

Premio FEISAL: Ciencias Naturales, de Matias Lucchesi

Mención especial: Castanha (Brasil), de Davi Pretto

Premio Signis: Sarah préfère la course (Canadá), de Chloé Robichaud

Mención especial: La Salada, de Juan Martín Hsu


Cortometrajes

Primer Premio: Lo que Dicen del Monte, de Octavio Tavares y Francisca Oyaneder

Segundo Premio: La Reina, de Manuel Abramovich

Menciones Especiales: Rockero Reyes, de Romina Cohn y No sé María, de Paula Grinzpan

 

Y para terminar nuestra cobertura del BAFICI 2014, algunas reseñas más, incluyendo de la Película de Clausura.

 

Fifi Howls From Happiness, de Mitra Farahani (Irán/Estados Unidos/Francia, 2013 – Competencia Internacional), por Emiliano Román

Baham Mohasses, fue un artista muy reconocido en Irán antes de la revolución islámica. Tuvo una vasta y venerada creación en pinturas y esculturas, luego de la revolución (1979). Prohibido por el nuevo estado iraní, Baham destruyó gran parte de sus obras y desapareció de la faz de la tierra. Muchos lo daban por muerto, otros no saben ni quién es, su nombre quedó en el olvido de la memoria colectiva iraní. La realizadora Mitra Farahani, nacida unos poquitos años antes de la revolución, fue en busca de su paradero, y lo encontró. Estaba refugiado en una habitación de un hotel de Roma, de la cual no salía hace varios años.

Encontramos a una persona, dueña de una lucidez, ironía, sentido del humor y de la observación admirable, tan arrogante como seductor el artista nos mete en sus bolsillos. Farhani se gana la confianza Baham y el documental se empieza a filmar, vemos como ambos comienzan armar un lazo y la realizadora se vuelve en protagonista del documental, casi inconscientemente.

Dividido en tres capítulos, cada uno viene con la introducción de un poema elegido por el propio Mohasses, recorremos un poco su vida, fotografías de sus obras destruidas, su vivencia homosexual y la particular opinión que tiene sobre la prohibición de la misma. Aspectos políticos, sociales, artísticos, se habla de poesía, pintura, cine. Imperdibles anécdotas y momentos muy graciosos.

Asistimos a cómo prepara una obra por encargo a un par de hermanos iraníes que viven en Dubai, fanáticos de Mohasses y dispuestos a pagar cualquier precio por sus obras, y sobre todo como se va entablando el vínculo entre la directora y el pintor, desde un lugar paternal y afectivo.

Farhani puede filmar el día a día, del último tiempo del artista, en un largometraje dotado de sublime sensibilidad y de reflexiones profundas sobre la existencia, el amor, la melancolía y la muerte, que hasta a veces puede ser tan bella como una obra de arte.

calificacion_5

 

 


Ice Poison, de Midi Z (Birmania, 2014 – Competencia Internacional), por E.R.

Birmania, o también llamado Myanmar, es un pequeño país asiático pero con alta densidad de población que limita con China. Como suele suceder este territorio es absorbido por el gigante. Ice Poison, nos conduce al interior mismo del país, donde refleja la vida de unos campesinos, que deben salir adelante con condiciones económicas desfavorables. Un joven vive con su padre ya entrado en años, tienen que sobrevivir, piden ayuda prestada a amigos y vecinos, pero todos están en situaciones difíciles, por eso consiguen una moto, a cambio de una vaca, y el muchacho se las tiene que arreglar de una manera más urbana.

Otra chica vuelve a su país, desde China, para el funeral de su abuelo, decide quedarse, pero las posibilidades de generar algún dinero, también son pocas. Parece que en estos casos, la salida más claramente posible es la de ser pequeños traficantes de drogas a consumidores individuales.

Dotada con bella fotografía, el film se toma su tiempo para instalar el conflicto, lo llamativo que este tiempo es lo más bello del largometraje, la vida rural. Con planos largos, abiertos, pero también detallistas, sobresalen objetos, costumbres y situaciones que describen la cotidianeidad y la vivencia de estos campesinos. La cinta posee una riqueza estética y narrativa que causa la inmediata empatía con los personajes.

Pasamos al urbanismo, y el destino es casi inexorable, víctimas de la locura de las grandes ciudades, el descubrimiento de cierta sustancia tóxica, rara por estos pagos, subvierte la subjetividad de los personajes. El hallazgo y el encuentro con lo nuevo los conducen a un callejón sin salida.

Una historia humana, delicadamente sensible, con el don de ser una historia que atrapa desde el inicio y que también conmueve, no por lo que cuenta, sino por cómo se cuenta.

calificacion_4


 


El Mudo, de Diego Vega y Daniel Vega (Perú, 2013 – Competencia Internacional), por E.R.

Constantino es un juez al parecer incorruptible, de rigurosa moral y con rasgos obsesivos hacia su trabajo, descuida un poco las relaciones afectivas con su hija adolescente y su mujer. Un día es removido de su cargo, y volviendo a casa, una bala atraviesa el auto y le da en las cuerdas vocales, lo cual lo deja mudo, si quiere empezar a hablar debe hacer ejercicios con el esófago.

Mientras todos creen que fue víctima azarosa de una balacera, Constantino sospecha que alguien lo quiere matar, sin poder emitir una palabra, comienza la búsqueda de su probable asesino, los sospechosos pueden ser tantos que la tarea es arduo difícil, y deja de lado la ejercitación para retomar el habla, a esto se suma que su madre fue asesinada hace veinte años.

Un intento de reflejar, lo cuestionado que está en Poder Judicial, no sólo en Perú, sino en todo lados, parece, y la falta de una voz habilitada que denuncie ciertas cuestiones. Nos invita a presenciar la sociedad peruana, con sus rituales y costumbres, paseamos por Lima, vemos su ruidoso tráfico y sus hábitos alimenticios. Con un registro realista, excepto por la presencia de música extra diegética y algún plano general de una tribuna en un estadio de futbol, la historia se va desencadenando en un policial con ribetes de humor negro.

Si bien las intenciones son buenas y decurso del guión es sólido en su entramado narrativo, el efecto por momentos causa no deja de ser fallido, le falta emoción e intriga al relato. Dudas, certezas, encuentros y desencuentros que vive el pobre mudo, no son transmitidas por fuera de la pantalla, cierta frialdad es lo que impera al intentar abarcar muchos temas individuales y sociales. Carece de esa cuota de suspenso que debe tener todo policial.

Cierto cambio de registro se evidencia en el desenlace, donde pasamos del realismo al surrealismo sin escalas, pero una reconstrucción posterior nos permite encontrarle una coherencia a esta vuelta, que no hace más denunciar la cosmética que se vive en ciertos sectores sociales de poder.

calificacion_3

 


 

La France, de Serge Bozon (Francia, 2007 – Primera Guerra Mundial), por Martín Chiavarino

La Primera Guerra Mundial fue un conflicto bélico que convirtió Europa en un enorme cementerio. Los soldados que volvían del frente, llegaban amputados, deformados, con sus sistemas nerviosos centrales destruidos por los gases venenosos y trastornados psicológicamente o insensibilizados ante lo cruento de las escenas.

En el final de la Primera Guerra Mundial, con las posiciones establecidas y los soldados en las trincheras ninguna de las potencias bélicas avanzaba y todo parecía estancado, con innumerables e inútiles ofensivas que se convertían en sacrificios de sangre a la tierra ya saturada.

En este contexto, una mujer, Camille (Sylvie Testud), se hace pasar por hombre obsesionada con encontrar a su esposo en las trincheras y se une a un regimiento de infantería francés que marcha con rumbo al frente de batalla durante los últimos años de la Primera Guerra Mundial a pesar de la oposición del Teniente (Pascal Greggory).

En la travesía, Camille se entera de que en realidad el regimiento es un grupo de desertores que huye hacia Holanda con el objetivo de escapar de la guerra y de la corte militar. Absolutamente carente de acción bélica, La France es un film costumbrista y musical sobre la guerra y sus consecuencias psicológicas.

Bozon crea un universo de soldados músicos y poetas que interpretan con rústicos y maltratados instrumentos hermosas y alegres canciones que contrarían el escenario de muerte y devastación que había dejado el conflicto bélico en el campo francés. La France es la visión actual sobre la imposibilidad de narrar la experiencia, fenómeno que se registró masivamente una vez finalizada la guerra y tal vez una de las muertes más terribles, ya que cien años después aún no hemos recuperado esa capacidad de narrar como sociedad.

calificacion_3


 


The Second Game, de Corneliu Porumboiu (2014, Rumania, Función  de Clausura), por Elena Marina D’Aquila

Como idea, la propuesta de Corneliu es interesante: un plano de un partido de fútbol completo reproducido en video –sí, 90 minutos- que está siendo observado por el director y su padre –Adrian-, el árbitro de ese encuentro entre Dinamo y Steaua en pleno invierno de 1988 en Bucarest. A pensar de la densa nieve que caía sobre el campo de juego, su padre decidió que se jugaría igual y con su silbato marcó el comienzo del partido.

En una minimalista conversación que escuchamos mediante las voces en off,  padre e hijo discuten sobre si el partido debió disputarse o no por las condiciones climáticas, Adrian se replantea sus decisiones en el arbitraje, el uso de tarjetas amarillas y reflexionan sobre el fútbol en aquella época y en la actualidad.

Veinticinco años después de ese partido, las reglas del juego han cambiado según el propio padre del cineasta que cuenta datos interesantes como que antes los jugadores podían cambiarse las camisetas en el entretiempo y luego salir a jugar el segundo tiempo vistiendo otro color, o que si un jugador sangraba no se detenía el partido, simplemente se le cambiaba la venda y el juego continuaba.

“Esto se parece a una de mis películas”, le dice Porumboiu Jr. a su padre. A lo que éste responde “Sí, es largo y no pasa nada”. Yo al menos, me pregunté al salir de la función, qué hubiese pasado si el rumano hubiese sabido rellenar esos larguísimos silencios mientras se observa el partido con más preguntas a su padre o si pudiera lograr que lo que en un principio resulta interesante, se sostuviese mediante un ida y vuelta constante entre él y su padre. The Second Game es la prueba de que a veces una buena idea no es suficiente para que la película, a pesar de cuestionar su propia existencia como tal, no termine, como escribió mi amiga Maia Debowicz en su texto “Roncar en el cine”, compitiendo cuerpo a cuerpo con el Rivotril.

calificacion_2

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