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28.11.11
1º LatinArab Film Festival

1º LatinArab Film Festival – Where do we go now?

Where do we go now? (Et Maintenant on va ou?), de Nadine Labaki

Reseña previamente publicada con motivo de exhibición en el 64º Festival de Cannes por Jose Luis De Lorenzo:

http://www.asalallenaonline.com.ar/festivales-cine/64o-festival-de-cannes/2355-diario-del-festival-dia-6-.html

Si hacemos un cóctel de El Cartero + La Vida es Bella + Mi Gran Casamiento Griego, obtenemos un agradable pero desabrido e ilógico film como Where do we go now? (Et Maintenant on va ou?).

Nadine Labaki, oriunda del Líbano, no sólo dirige sino que actúa con un carisma de mujer imponente aunque en materia de guión hay ciertos aspectos éticos y políticos que no se consolidan con la comicidad. Un pueblo donde frente al machismo reinante sólo se junta en grupo para jugar a las cartas, organizar venganzas de tipo políticas y raciales, sumado al bajo lugar donde dejan a las mujeres, quienes acceden a una especie de revolución frente a sus hombres. Con un mensaje claramente antibelicista y armonioso, con medios poco claros y excesivos en materia de querer instalar o sugerir que por ejemplo el hombre (machista encima) puede dejar de ser violento y declarar una guerra con el simple hecho de utilizar estupefacientes o deleitarse con prostitución. En este caso el objetivo resulta contradictorio, no obstante el costado femenino que entabla Labaki llega a una audiencia que a veces perdona todo por el hecho de pasar un buen rato.

 

delorenzo@asalallenaonline.com.ar

Reseña previamente publicada con motivo de exhibición en el 59º Festival de San Sebastián por  David Garrido Bazán:

http://www.asalallenaonline.com.ar/festivales-cine/59o-festival-de-san-sebastian/3032-cronica-jornada-no2-17-de-septiembre.html

Por ejemplo, la hermosísima directora y actriz libanesa Nadine Labaki, una habitual de Donosti donde ya triunfó en su momento con la simpática Caramel, presentó ¿Y Ahora Donde Vamos? película mucho menos inocente y mucho más valiente de lo que su tono ligero y complaciente puede transmitir mientras describe las cuitas de un pequeño villorrio perdido en las montañas en el que musulmanes y cristianos tratan de convivir mientras en el resto del país las guerras religiosas provocan cientos de muertes. Con un toque inequívocamente berlanguiano, este inconfeso remake adaptado a las circunstancias del Líbano de la Lisístrata de Aristofanes desnuda con inteligencia, encanto y enorme sentido del humor el absurdo de las religiones mientras las mujeres del pueblo de uno u otro credo se afanan en conseguir mantener la paz del pueblo mientras los varones persisten en su actitud de enfrentarse a la más mínima provocación. Labaki cede todo el protagonismo a las mujeres y exalta los valores de lo femenino que hay que poner en perspectiva haciéndolo desde el país que lo hace, como ya ocurriera en Caramel. La película posee un innegable encanto, algunas secuencias francamente divertidas y unas reflexiones sobre la religión más suculentas de lo que parece, llegando a extremos de lo más audaces. Además, Labaki se ha atrevido con el género musical insertando piezas coreografiadas en su película con resultados más que curiosos que desconciertan desde esa escena inicial que, en cierto sentido, remite al arranque de una película reciente de cierto cineasta manchego. No será una gran película, pero por momentos resulta irresistible.

 

Por David Garrido Bazán

En un pueblito en medio de la nada, la polaridad entre cristianos y seguidores de Alá es muy fuerte y muy arraigada, llevando como moneda corriente conflictos, enfrentamientos físicos y verbales y venganzas de diversa índole.

Frente a este escenario planteado, la película propone a la mujer como una vía de escape al conflicto, como el eje capaz de mover la cabeza del hombre en direcciones que esquiven el conflicto. La mujer como un nuevo tratado de paz.

Es en ese sentido que la película narra las peripecias de un grupo de mujeres, que si bien tienen distintas orientaciones religiosas como los hombres, y distintos rencores entre ellas, comprenden la necesidad de poner fin a un conflicto que rebosa el absurdo y se cobra progresivamente las vidas de sus hijos.

Así, el metraje oscila entre dos extremos muy fuertemente marcados y de a ratos un tanto chocantes: la comedia de enredos, trampas, y astucias que caracteriza a este grupo de mujeres y el drama tajante representado principalmente por las víctimas y las consecuencias de esa guerra religiosa persistente con las que debe cargar este pueblo.

Por Martín Tricárico

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