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05.11.09
24º Festival Internacional de Cine Mar del Plata

Panorama: Autores / Nuevos Autores

 

PANORAMA: AUTORES

 

Away We Go (Sam Mendes, Estados Unidos, Reino Unido 2009) por Florencia Gasparini Rey

Si Belleza Americana se hundía con descaro y acidez en la crisis de los cuarenta, Away we go celebra con frescura la de los treinta.

Una road movie protagonizada por una pareja que decide salir al ruedo a encontrar un lugar donde criar a su primer hijo que está en camino.  

Mendes tiene la habilidad para crear personajes con los cuales uno no puede evitar identificarse. Por eso, esta peli consigue hacernos transitar todas las emociones más puras: del llanto a la risa, sin evitar la angustia pero sí los golpes bajos. Away we go es una película que derrocha vitalidad, de esas que cuando salís no podés dejar de sonreír y que quisieras ver cada vez que estás de bajón porque te garantiza un sinfín de alegrías.

La dupla protagónica se complementa al máximo para explotar su potencial artístico, mientras que la siempre sensual Maggie Gyllenhaal, en su breve participación, aporta algunas de las escenas más memorables del film.

Hermosos paisajes, un soundtrack para disfrutar y una pareja para amar… ¿qué más se le puede pedir a una peli para que sea maravillosa? Away we go tiene eso y mucho más, no tiene ni un minuto de desperdicio, es un impulso para seguir creyendo que hay que vivir para amar y amar para vivir.

 

 

Away We Go (Sam Mendes, Estados Unidos, Reino Unido, 2009) por Jose Luis De Lorenzo

Film de carácter indie y road movie, frente a Belleza Americana y Revolutionary Road, tambien de Mendes, quien acá decide abarcar la historia de una joven pareja, sin ansias de comprometerse a quien les llega el momento inesperado de tener un hijo.

Todo cambia, ahora las responsabilidades son otros, los momentos, la mirada, el objetivo. Planes truncos, el decidir què es lo mejor, donde y con quien, son las preguntas de ésta pareja que quiere planear qué será lo mejor para  concebir un hijo en este mundo.

El viaje comprende visitar parientes, lejanos y cercanos en distancias, pero, lejanos todos en cuanto a la idea que la pareja tenía. Recorriendo distintos lugares de EEUU, distintos paisajes, costumbrismos, ideales, mostrandonos en algunos casos un estereotipo extremo que diluye el relato, escecificamente el interpretado por Maggie Gyllenhaal. Acompañando a los principales John Krasinski y la adorable Maya Rudolph es cast de importantes secundarios está compuesto por la inefable Allison Janney, Catherine O’Hara, Jeff Daniels, Josh Hamilton.

 

 

 Away We Go (Sam Mendes, Estados Unidos, Reino Unido, 2009)  por Rodolfo Weisskirch

¿Qué le ha pasado a Sam Mendes? En su quinto largometraje, el director de Soldado Anónimo decide separar un poco la estética, para concentrarse en una reflexiva historia sobre la madurez y traer un hijo al mundo a través de la visión de una pareja de ideología liberal. Una pintura sobre las diferentes caras de los estadounidenses según la ciudad en la que vivan. Mendes es uno de los mayores críticos del comportamiento de la sociedad, especialmente a lo que se refiere en modelos familiares. Mendes siempre supo destruir el romance de tales modelos. Destructor del sueño americano. Aunque el venerable Mendes siempre ha sabido adornar sus críticas e historias con una estética meticulosa, cuidando mucho la paleta de colores.

Sin embargo en Away We Go, a diferencia de sus anteriores obras donde la desmesura artística (Belleza Americana, Camino a la Perdición, Solo un Sueño) terminan tapando el impacto de la historia, esta vez esa estética se extraña para diferenciar a Away We Go de otros productos indies similares. Desde Pequeña Miss Sunshine a Flores Rotas, uno puede reconocer lo que propone el excelente guión de Eggers y Vida. Los diálogos, personajes y situaciones son creíbles, queribles y risibles. Pero todo suena demasiado familiar y visto, a pesar de todo. La idea de una road movie combinada con familias disfuncionales es demasiado transitada, especialmente por Wes Anderson o Noah Baumbuch

A pesar de todo, se trata de una buena película. Los ascendentes Maya Rudolph y John Kransinsky superan al renombrado elenco secundario.

Se extraña una fotografía más personalizada como la de Roger Deakins o el finado Conrad Hall. Ellen Kuras (Eterno Resplandor) fuerza demasiado la estética y no está a la altura los trabajos previos de Mendes con dichos maestros.

Mendes logra una película interesante y equilibrada. Lejana de sus anteriores y mejores obras, especialmente de Soldado Anónimo, acaso su mejor y menos estimada película.

 

 

Antichrist (Lars Von Trier, Dinamarca/ Alemania/ Francia/ Suecia/ Italia/ Polonia, 2009), por Rodolfo Weisskirch

 

No se puede analizar la última obra del director danés, sacando de contexto, aquello que prevalece en el resto de su filmografía: la provocación.

Antichrist hace apología de lo peor del ser humano… y del lado más sádico de su director, pero también es verdad que con esta historia, además de regodearse en el sexo y lo morboso, Von Trier desarrolla como nunca un sentido estético, plástico, realmente admirable.

La línea narrativa básica es bastante superficial. Un matrimonio compuesto por una escritora y un terapeuta sufren el duelo por el fallecimiento de su hijo de un año aproximadamente, por falta de atención del mismo mientras ellos tienen relaciones sexuales. Ella queda devastada, el trata de preservar la cordura y servir como psicoanalista de su mujer, explorando sus miedos mas profundos en una cabaña en medio del bosque.

El gran problema de la película, no es tanto el sufrimiento final al que Von Trier, lleva a sus actores, personajes y espectador. No es tanto el nivel de morbo, sino la pretensión de querer hacer una obra existencialista que diga la verdad absoluta sobre la sociedad, escupiendo sobre las mujeres, exaltando la figura masculina, pero con un guión tan banal, teatral, repleto de diálogos demasiado elaborados, cursis, estereotipados, acompañadas por interpretaciones de Williem Dafoe y Charlotte Gainsbourg completamente exageradas.

Los textos terminan siendo risueños, las escenas oníricas llegan a un punto de delirio que parece que la intención de su director fue crear una obra trash a lo John Water, mas que un estudio serio sobre el estado en que queda una pareja cuando su primogénito fallece.

Más allá de lo extremos desagradables para el público no demasiado aficionado al morbo, esta lectura del infierno en la Tierra según Von Trier pretende demasiadas lecturas, y no redondea ninguna, debido a la descarnada lucha por impresionar al espectador.

Lo irónico, es que lo logra y no tan gratuitamente. Von Trier se concentra en una creación fotográfica, oscura, brumosa, que pictórica y musicalmente remiten al periodo barroco. Una tensión, y clima ominoso que no suelta al espectador en ningún momento. La densidad visual que tiene la obra es contagiosa desde el excelente prólogo (por lejos lo mejor de la película) hasta la ultima imagen, donde aflora la moralina típica de su autor.

Ambigua, odiosa y a la vez admirable, Antichrist lleva el sello de un autor que busca la controversia a toda costa. Sin embargo, vale aclarar, que en sus anteriores obras estuvo mucho más inspirado y concentrado en lo “que” quería contar, más que en el “como”. Veremos y esperemos que en sus próximas obras pueda conciliar mejor, como lo hizo en Bailarina en la Oscuridad, Contra Viento y Marea, y el díptico, Dogville / Mandarlay, estilo con narración.

 

Antichrist (Lars von Trier, Dinamarca/ Alemania/ Francia/ Suecia/ Italia/ Polonia, 2009), por Romina Gretter

 

A continuación les narro una introducción sobre mi previa, para que sepan el grado de adrenalina con el que llegaba a ver la tan mentada película, que obviamente pueden saltearse porque en nada repercute en el comentario final de la misma.

Sábado 14 de noviembre, 20.30hs Teatro Auditorium: Ceremonia de Clausura del festival. Asistí con pocas ganas, pero a medida que avanzaba el evento me iba entusiasmando con la entrega de premios, pero sobre todo me encendía saber que se acercaba la hora de ver Antichrist (00.00hs) en el Paseo. Salí corriendo del lugar; llegué al cine y me dispuse hacer la cola de entrada a la sala. Pero sin saberlo, un grupito importante de personas y yo estábamos haciendo la cola equivocada. Porque la gente del Paseo había vendido entradas para la misma película en dos salas diferentes a la misma hora ¡Pero contando con una sola copia! Por un momento pensé que corría el riesgo de no verla o que me tocaría esperar hasta altas horas de la madrugada para entrar en otra función. Ninguna de estas ideas eran las planeadas así que a empujones me fui atrincherando cerca de la sala 4 (donde finalmente se proyectó) hasta que las puertas se abrieron, entré y elegí una buena ubicación. La película arrancaba con media hora de retraso, haciendo cálculos me daba cuenta que me perdía la fiesta organizada en el Meeting Point… pero qué más me daba, yo prefería estar en el cine. Sabía que esa era mi última película del festival, al día siguiente después del mediodía emprendería el viaje de regreso.

Es bastante complejo abordar este último film de Von Trier intentando ser original. Se trata de una de esas películas donde se ha dicho de todo en muy poco tiempo. Vamos a lo obvio, a lo repetido, al cometario generalizado, pero absolutamente necesario para quien no conozca al director ni su obra y un día imprudentemente y muy gentil de cuerpo se meta a ver esta película: tiene escenas de extrema violencia visual; hay imágenes explícitas de sexo, de órganos mutilados, y hasta de la muerte de un bebé; hay casi en continuidad laceraciones de todo tipo y un importante ensañamiento psicológico sobre los personajes, entre los personajes, y por relación transitiva hacia nosotros espectadores. Listo, como dice el dicho “quien avisa no traiciona”.

Von Trier divide esta, como otras tantas de sus obras en capítulos. El prólogo es dueño de una estética impecable y subyugante filmada en blanco y negro, con ralentis, agua, nieve y música de Händel (Lascia ch´io pianga) mientras los cuerpos desnudos de la pareja protagonista se entrelazan desenfrenadamente ignorantes de que su bebé está a punto de morir. Ya por esta secuencia (por el impacto visual, sonoro y psicológico) valdría la pena ver y recomendar Antichrist, pero falta mucho aún, se trata tan sólo del comienzo.

Consumida por el dolor y la culpa, el personaje de Charlotte Gainsboug encuentra en el sexo y la violencia un alivio fútil para seguir viviendo. Pero esas tendencias son llevadas a tal extremo que ni la terapia implementada por su marido, interpretado por Willem Dafoe, podrá evitar hundirlos en un infierno delirante, del que formarán parte también animales fantásticos y la indómita naturaleza del bosque.

Provocadora hasta límites quizá insostenibles, queda en cada uno de quien la vea decidir si esta obra es gratuitamente instigadora de emociones fuertes y sentimientos encontrados. O si en cambio, se trata de un nuevo modo, más excesivo y virulento que ha encontrado el director danés para volcar su  poética: la del humanismo perverso, donde los peores males, los hechos más aberrantes, vergonzosos y temidos salen siempre del alma humana.

 

Antichrist (Lars Von Trier, Dinamarca/ Alemania/ Francia/ Suecia/ Italia/ Polonia, 2009), por J.L.D.L.

 

Que el cine de Lars Von Trier es provocativo no es novedad, aquí con Antichrist, su último psico-drama aborda desde sus minutos iniciales la temàtica de las consecuencias de un duro suceso: la pérdida de un hijo. Es en aquellas secuencias, de camara lenta acompañada de musica compuesta por Handel, donde Trier expone un fuerte bosquejo de lo que estaremos a punto de ver, la escena en cuestión y capaz la menos figurativa y provocativa del film pero que sí quedará marcada en nuestra memoria por la belleza con que una tragedia es mostrada es acerca de una pareja manteniendo una relación sexual mientras su niño de pocos meses, gatea hasta una ventana, explorando por un lado el extasis en contrapunto del fallecimiento. Terrible.

Mas allà, lo siguiente serà visto como un descenso, una decadencia del espìritu y como para no ser de menos ante tal suceso. Veremos cómo la vida de esta pareja ha tomado una nueva direccion, ha cambiado su eje, siniestro, extremo, violento. Denominado como “El”, es interpretado por Willem Dafoe, “Ella”, Charlotte Gainsburg, dos almas perdidas, con un ejemplo insoslayable sobre lo que podria ser “perder un hijo”, una situación inimaginable e incomparable según aquellos que han pasado por tal trauma, aquí acercandose ante tal representación.

El film es de esos que pueden lograr adeptos y odiantes, sin terminos medios, pero algo que si logra en ambos opuestos es incomodar y dejar huella. Antichrist está dedicada a Tarkovsky, homenajeando en varias escenas films como Solaris y Mirror.

 

Nanayo (Naomi Kawase, Japon-Francia, 2008) por J.L.D.L.

Luego de la excepcional obra maestra de Kawase, Shara, con su conocida intriga hacia la naturaleza, la directora japonesa indaga sobre un suceso en la vida de una mujer que, conducida por un taxi hacia un destino que no era el indicado, se ve envuelta en un imprevenido cambio de vida, un lugar distinto, alejado de la sociedad, con participantes que se involucraràn positivamente adhiriendose a tal proceso.

El film, singular, de transito variable entre sucesos no logró captar por completo mi interes, quizas el contar con la expectativa del precedente de Shara, me ilusionó con contar con algo mas rico en texturas, la proyección en formato DVD no ayudo a tal visión, especialmente siendo un film cuya fotografía es digna de ser vista en un formato mas atractivo.

 

Yuki and Nina (Nobuhiro Suwa/ Hippolyte Girardot; Francia, 2009), por R.G.

Se trata de una de las películas que comienzan bien, pero que a medida que avanza la trama se pierden en disquisiciones poco claras. Pero cierto es, que gana así en sutilezas y riquezas poéticas que nos introducen en una especie de film diferente. Es el paso de uno a otro el que puede despertar en nosotros cierta falta de empatía.

Los padres de Yuki se separan, y su madre decide llevársela con ella a Japón. Yuki más francesa que oriental busca la ayuda de su inseparable amiga Nina, también hija de padres separados. El mundo adulto es retratado por la mirada tierna de Yuki, quien continuamente se ve tironeada por su realidad familiar y el cariño de su amiga, no dispuesta a nueva perdida afectiva.

El tema del origen y de la pertenencia cultural son temas ineludibles que surgen en Yuki and Nina ante la llegada de un viaje inesperado a dos mundos diferentes: por un lado el de Japón y por otro, el que lleva a las puertas de una madurez anticipada que Yuki no esperaba.

 

Un Profeta (Un Prophete, Jacques Audiard, Francia, 2009), por R.W.

Exhibida en el Panorama de Autores, del 24º Festival Internacional de Cine de Mar del Plata, la nueva película del director francés Jacques Audiard (Lee mis Labios, El Latido de mi Corazón) abrió ayer la “Semana del Cine Europeo” en el marco del evento Ventana Sur, que se realiza en Buenos Aires durante este último fin de semana de noviembre.

Para presentar la película asistió Thierry Fremaux, productor ejecutivo del Festival Internacional de Cine de Cannes, donde la película se llevó el Gran Premio del Jurado.

A pesar de que los primeros minutos remiten a un típico drama carcelario, cuyos mejores ejemplos que recuerdo en este momento son las películas argentinas: Leonera y Unidad 25 (el primer plano es exactamente igual al de la película de Alejo Hoijman), Un Profeta, es mucho más compleja e inclasificable. Se podría decir que tiene puntos en común desde Sueño de Libertad, tanto como de El Padrino o Buenos Muchachos.

El argumento gira en torno a Malik, un muchacho de orígenes árabes que es condenado a 6 años de prisión, según se da a entender, por agraviar a un policía. Desde un principio Malik va a ser objetivo sexual de uno de los presidarios, y a la vez, será usado por los custodios, en el rol de sirviente.

Todo cambia, cuando los ojos de César, un poderoso mafioso, que maneja a todo el mundo (presos y custodios) dentro de la cárcel (y también fuera) se posan en Malik, para servirle de verdugo de un testigo que cumple condena, contra un policía corrupto amigo de César. Malik, cumple con el objetivo (acá aflora el homenaje al clásico de Coppola) y pronto se empieza a convertir en mano derecha y hombre de confianza del mafioso.

Audiard muestra la evolución de un criminal de poco monta, hasta convertirse en un sujeto importante dentro de la cárcel.

Atrapante, asfixiante, tensionante, fantástica desde todo punto de vista, Un Profeta combina elementos del film noir, el policial francés más el genero mafioso de forma extraordinaria. El prácticamente novel, Tahir Rahim, logra un trabajo descomunal, poniéndose la película en sus hombros; apenas un gesto, una mirada, una frase son suficientes para justificar la elección de Audiard. Acción, violencia y crudeza sin tapujos, pero sin regodeos. El director decide no hacer bajadas de línea demasiado obvias sobre el tema de la inmigración ilegal en Francia, pero tampoco evade el tema, al mostrar como viven las diferentes comunidades. Ya sean italianos, irlandeses, griegos, rusos o principalmente árabes. Sutilmente hace hincapié en la discriminación,  pero nunca cayendo en la solemnidad o la corrección política. La elección de Audiard es no abandonar el género.

Pronto el protagonista se gana al espectador, que vive y sufre en su piel. Trata de razonar como él. Puede ser que tantos personajes secundarios con los que se va relacionando, terminen abrumando, pero la tensión mezclada con leves toques de humor e ironía son tales que el relato nunca decae durante las dos horas y media de proyección que sobre el final parecen quedar cortas. Audiard es un gran narrador, y como excelente guionista sabe crear personajes tridimensionales, que sienten, que dudan, que tienen más de una cara. El elenco secundario ayuda a generar esa credibilidad necesaria para acompañar al protagonista.

El punto fuerte de la película es que aún teniendo un protagonista moderno, es muy clásica en su concepción estructural. Y sólida. No le falta ni sobra una sola escena. El ritmo es tan arrollador que uno quisiera ver más. Pero Audiard, inteligente, la sabe terminar con un final soberbio, antológico, memorable e incluso sorprendente, por lo efímero pero efectivo. Esos que quedan grabados en la retina del espectador.

Implacable a nivel visual, Audiard combina largos planos secuencias con cámara en mano, con escenas de primeros planos y montaje constructivo. Miradas, diálogos filosos, que esconden otras palabras, sutilezas narrativas que sirven para explicar con imágenes simples, elementos que en términos discursivos quedarían redundantes. Cine básico.

Para encasillarla aún menos, Audiard le imprime una sutil cuota onírica – fantástica, que justifica el título y ayuda, a que la narración cierre perfectamente.

A esta altura, es indudable que Jacques Audiard con Un Profeta se corona como uno de los Maestros del nuevo cine francés.

 

 

Un Profeta (Un Prophete, Jacques Audiard, Francia, 2009), por J.L.D.L.

Excelente.

Uno de los hallazgos del festival, un film esperado y con mucha critica a favor desde su presentación en otros festivales.

Jacques Audiard, director frances de films muy recomendables como Lee Mis Labios y El Latido de Mi Corazon, presenta este drama carcelario arrasador, con rezagos del mejor Scorsese de los primeros años. Violenta, perturbadora, de esos films donde uno ve un cambio y crecimiento radical en el protagonista, un muchacho arabe (Tahir Rahim) que entra a un sistema carcelario en condicion de reo, desamparado, creyendo poder integrarse a un lugar donde uno no es aceptado ni siquiera por sus pares, donde para ganar el respeto del resto hay que delinquir, matar o realizar una transacción sexual, monetaria y otros. Es atrayente la relacion de etnias, otro desencadenante de rebeliones en el internado. El padrinazgo de antiguos y poderosos reclusos, llenos de poder, un poder invisible con repercusiones y directivas del exterior.

Un Prophete es un film epico, elegido por Francia para representar en la categoria de Film Extranjero en los proximos Academy Awards.

 

Ricky (Francois Ozon, Francia, Italia, 2009) por J.L.D.L.

Con reminiscencia a Toby, el Niño con Alas, aquel film español visto hasta el hartazgo en la Tv argentina de los 80s. Ricky trata sobre la concepción de un niño diferente. Concebido por una pareja de trabajadores, que se conocieron ante el eventual desempleo de la mujer, quien, con ya una niña da luz al pequeño Ricky, un hermoso bebe que comienza a despertar la atención de su madre ante comportamientos extraños en un menor. El film retoma una dirección hacia el genero de thriller de suspenso, alternando hasta un drama. Los moretones aparecidos en la espalda del bebe, son interpretados como un abuso o violencia de parte del padre (Sergi Lopez) quien desaparece de la trama y de la vida de la familia ante tal acusacion. En esos meses, Ricky demuestra continuar con esas lastimaduras hasta que un dia evoluciona fisicamente mostrandonos que el resultado de esos sintomas era el eventual crecimiento de “alas”.

Por momento el film remite tambien a E.T: El Extraterrestre, por la persecución de reporteros y medios por lograr la noticia, la inexplicable acción de la madre, en un guión muy pobre y desconcertante con el cine que hemos sabido apreciar de Ozon. Hasta el momento, su obra màs fallida.

 

Irene (Alain Cavalier, Francia, 2009) por J.L.D.L.

Qué difícil hablar sobre Irene, un film tan hermetico e inquietante a la vez, donde Cavalier un cineasta de 78 años, casi autobiograficamente saca a relucir parte de su pasado, revisitado a partir de una nueva camara digital, captando fondos, poco movimiento y singularidades en un relato en off, dilucidando un misterio, el de una mujer, su vida y muerte.

Atipico, difícil de digerir en cuestiones de velocidad, pero efectivo y con un suspenso atroz.

 

 

 

Eden a ´l Ouest (Costa Gavras; Francia, Italia, Grecia, 2009) por R.W

 

El cine de Costa Gavras es siempre de visión imprescindible. Narrador implacable, cínico, crítico, clásico. Referente máximo del cine político contemporáneo junto con Ken Loach, a los 76 años, el realizador de origen griego, no pierde la magia. Aunque en sus últimas obras prefirió dejar a un lado su arista más dramática, y combinar la crítica social con el humor negro.

En esta oportunidad, el protagonista, Elías,  viene desde Medio Oriente en un barco de refugiados ilegales. Cuando, este es interceptado por la policía, varios, entre ellos Elías se tiran al mar. Cuando despierta, se encuentra rodeado de rocas, dentro de una playa nudista perteneciente a un club paradisíaco. La suerte está de su lado, aún cuando tiene que ceder a algunos pedidos sexuales.

Sin embargo, todavía corre peligro y su objetivo sigue siendo llegar a París, donde cree poder conseguir trabajo rápido.

Elías recorre la costa mediterránea encontrándose en lugares geográficos ideales, donde lo tratan hospitalariamente. Incluso tiene la oportunidad de trabajar en regiones costeras, donde no necesita ni siquiera hablar. Pero, sigue sin embargo, su camino soñado hacia la ciudad de la luz, aun cuando le advierten que ahí no hay trabajo.

Costa Gavras, con ironía y fantasía denuncia la discriminación social y la xenofobia desde los ojos de un exiliado, satirizando al europeo desde las altas clases sociales, pasando por el europeo burgués, industrial, obrero, rural y urbano, pero sin llegar a hacer una caricaturización irreal. Al contrario todos los personajes tienen mucha humanidad, y a pesar de todo, resultan simpáticos. Los comportamientos hipócritas sin embargo no resultan sorpresivos.

Más allá de que está lejos de obras maestras como Z o Estado de Sitio, Costa Gavras en su faceta más cínica (como ya lo vimos en La Corporación) sigue dando pie a discusiones y reflexiones sobre el estado del mundo contemporáneo.

 

 

 

 

 Taking Woodstock (Ang Lee, Estados Unidos, 2009)  por Rodolfo Weisskirch

No soy seguidor del cine de Ang Lee. Reconozco que es un buen narrador, pero no logró captar su aura autoral. Sus películas me gustan mas no me fascinan. Tanto sus obras chinas como las estadounidenses son buenas películas, pero no creo que estén a la altura de los reconocimientos recibidos internacionalmente ni de la estimación de críticos y públicos. Es un buen reconstructor de tiempos, épocas, momentos, pero tampoco es un revolucionario visual. Quizás en su perfil bajo reside su arte. El hecho de recrear sin demasiadas pretensiones, sin embargo el nombre de Ang Lee, ya de por sí genera expectativas.

Es un cineasta que no intenta hacerse notar pero hace superproducciones. Atrás quedaron las simpáticas El Banquete de Bodas o Comer, Beber, Amar. Un director oriental bastante occidentalizado si nos ponemos a pensar que trabajó siempre con el mismo guionista, el estadounidense, James Schamus. Y el simple hecho de la nacionalidad del mismo, influye en el modo en que se narran sus películas, que tienen tempos diferentes a los de las películas orientales tradicionales. 

Lee es un realizador desprejuicioso, pero que a la vez ese desprejuicio termina siendo el tema central de sus películas. Amores tabúes, relaciones que no se dan como dictamina la sociedad, el temor a lo diferente y a romper parámetros. Sin embargo, el clasicismo y convencionalismo con que lo narra, sin un estilo visual del todo marcado, hacen de Lee un director extraño dentro de los autores contemporáneos. Sí, hay directores que no se quieren encasillar, pero aun así conservan elementos que logran distinguirse de otros realizadores. Clint Eastwood en multifacético y clásico a la vez. Creemos que no tiene una estética particular, pero podemos enseguida distinguir una película dirigida por él que por cualquier otro realizador de la actualidad. En Ang Lee, en cambio, eso siempre me pareció forzado.

Lee humaniza y le da calidez a cada uno de sus personajes, pero a la vez dota de sus películas de una superficialidad y teatralidad que nos distancia o me distancia. No dudo, que Secreto en la Montaña fue un película “importante” y la sutileza con que maneja actuaciones y climas es realmente notable. De hecho, pienso que por lejos se trata de su mejor película. También defiendo la personal visión de Hulk, visualmente montada como un cómic y narrativamente demasiado sheakspereana, en contraste con la prefabricada secuela, que es a penas un buen entretenimiento.

Pero no puedo “enamorarme” de Lee. Taking Woodstock no es la excepción. Se podría ver como una miniserie en dos partes para televisión más que un producto televisivo. Una buena y simpática miniserie de dos horas. Lee reconstruye la euforia e ideología de 1969, a través de Elliot Tiber (Demetri Martin), un joven de White Lake, hijo de un matrimonio de emigrantes rusos que pusieron un motel en la localidad de Bethel. Elliot, desea que su pueblo prospere, y siempre intenta generar festivales artísticos para atraer turistas, pero la negación del pueblo a “modernizarse” provoca que nunca den resultados. Elliot alberga a un grupo de actores hippies en su granero y cree que algún día podrán mostrar su obra. Un día se entera que un pueblo vecino rechazó dar espacio a los organizadores del Festival de Woodstock para armar el concierto por tanto ofrece los campos de un vecino, Max (Eugene Levy). Lo que iba a ser un supuesto evento musical para 100 mil personas se convierte en la mayor manifestación musical –  cultural anti vietnam de la década, en donde asistieron más de 1 millón de personas. Desde el punto de vista de la familia de Elliot, este evento les cambiará la vida, y abrirá la mente a un pueblo conservador a un mundo de paz, amor, sexo libre y drogas alucinógenas.

El acierto de Lee es contagiarse del espíritu libre del momento que reproduce creando una comedia sencilla, sin golpes bajos ni melodramáticos, con personajes identificables, estereotipos hippies que parecen escapado del musical Hair y cierta atmósfera new age, un poco impostada. Usando como mayor referencia visual el montaje de varios planos en un mismo cuadro o multipantallas del documental Woodstock (1970, Michael Wadleight con asistencia de Scorsese) y algunas imágenes psicodélicas no demasiado originales (ya las utilizó Julie Taymor de manera más original en A Través del Universo) Lee compone un cuadro de una sociedad sin hacer bajada de línea política, concentrándose en las personas y caricaturas. Siendo meticuloso en los detalles de arte, decorados y vestuarios, vocabulario y eventos sociales (el hombre en luna, Vietnam y las secuelas psicológicas) pero nunca profundizando demasiado. Pinceladas en brocha grande, pero igualmente superficiales.

Lee agarra a los personajes más anónimos del Festival, dejando afuera (ni siquiera los muestra en material de archivo) a los músicos y cantantes reconocidos que asistieron (desde Janis Joplin hasta The Who) y los convierte en los verdaderos héroes de la historia. Eslabones fundamentales para que se desarrolle un evento histórico. Nunca, el cine, le dio mucha importancia a los organizadores, a aquellas pequeñas personas que se encuentran detrás de las figuras públicas, que son los verdaderos creadores de la magia. El punto de vista, en este sentido es lo más interesante de Taking Woodstock: desde aquel que cedió el campo hasta el guardia de seguridad (un travesti interpretado por Liev Schreiber).

El elenco es sólido. El debutante humorista televisivo, Martin, se muestra cómodo en el rol protagonista y se destacan sus padres en la ficción: Henry Goodman y la gran Imelda “Vera Drake” Staunton. Además de Eugene Levy (encasillado como el padre de American Pie), Schreiber, Dan Fogler y en un rol pequeño, Paul Dano.

Con sus convenciones, lugares comunes y previsible Happy End, Taking Woodstock es otra demostración que Ang Lee es un buen narrador y reconstructor de épocas. Se seguirá debatiendo, si se trata de un gran autor.  

 

PANORAMA: NUEVOS AUTORES

 

500 Días con Ella (Marc Webb, EE. UU., 2009), por Matías Orta

Los amores no correspondidos son un tema. Llega un momento de la vida en que no le desearías algo así ni a tu peor enemigo.

Tal es el tema de esta producción estadounidense.

Tom (Joseph Gordon-Levitt), un arquitecto que trabaja como redactor de tarjetas de felicitaciones, es una de las pocas personas que todavía créenle amor verdadero, en que el destino ya está escrito y sólo es cuestión de tiempo hasta que aparezca la indicada. Y eso sucede (o parece suceder) cuando conoce a Summer (Zooey Deschanel), una hermosa compañera de trabajo con la que comparte gustos musicales —para empezar, The Smiths— y por la obra de Magritte. Pronto empezará una relación entre ambos… aunque no como Tom había fantaseado. Durante 500 días habrá cariño, sexo, risas, pero también separaciones, reproches, y el tener que soportar que Summer no sienta por Tom lo que él siente por ella.

Si bien se inscribe en el género de la comedia romántica, escapa a los clichés de esa clase de films. El resultado es más agridulce y sincero, y puede pegar mal a quienes pasaron por una situación parecida. De hecho, es casi la biografía de uno  de los guionistas. El director Marc Webb viene de los videoclips, y si bien hay elementos locos (animaciones) y saltos temporales al estilo Memento, son muy pocos y nunca entorpecen la narración, sino que le suman. Joseph Gordon-Levitt es el antihéroe romántico. Un actor cada vez más versátil, ya que fue uno de los villanos de la peli de G.I. Joe y en 2010 se lo verá en El Origen, esperado nuevo opus de Christopher Nolan, protagonizado por Leonardo DiCaprio.

No nos olvidemos de la estupenda banda sonora, con los mencionados Smiths, The Clash, Hall and Oates y hasta Patrick Swaize con su “She’s like the wind”.

 

(500) Dias Con Ella (Marc Webb, EEUU, 2009) Por J.L.D.L.

Primer largometraje de Marc Webb, agil comedia romántica con Joseph Gordon Levitt y Zoey Deschanel como dupla actoral.

El film narra la historia de dos compañeros de ofinica, Tom y Summer, quienes entre miradas captadas inician una relación informal. Tom está metido hasta el cuello mientras que Summer pone pautas a la relación, el “ir despacio”, “ver”, “salir tranqui” son su preàmbulo. A esta altura uno ve claramente que Summer no está enamorada y de alli surge la premisa del film, 500 dias con Summer, ni uno màs, ni uno menos. Se puede mantener una relacion con alguien sin llegar a enamorarse, por mas que pasen 5 dias o 500? Esto es lo que Tom no comprende, su ser y corazon le indican lo contrario.

Si hay algo que Mark Webb le ha impuesto a este relato como para diferenciarlo de otros, es la frescura y agilidad de narración, una quimica lograda por los interpretes que suma al producto final, complementados por una eficiente banda sonora. Todo es muy tierno y dulce, inclusive los momentos màs duros y acertados, divisiones de pantallas acertadas, y una historia para luego reflexionar al respecto. El amor no correspondido, el enamoramiento y el amor verdadero.

 

A Matter of Size (Sharon Maymon, Erez Tadmor, Israel-Francia-Alemania, 2009) Por J.L.D.L.

Simpática comedia dramàtica sobre un grupo de personas excedidas de peso que frente a la discriminación laboral y social, encuentran en común una modalidad como para hacer conocer sus aptitudes frente a sus pares, familiares y la sociedad en conjunto: armar un taller de sumo.

Herzl, es un hombre adulto que vive con su madre sobreprotectora, asiste a grupos de autoayuda, es despedido de su trabajo de camarero por su “aspecto fisico”, causa adjudicada por el empleador, y es quien analiza la propuesta a partir de comenzar a trabajar en un restaurant japones. En Japon, el sumo es visto como un deporte y el deportista respetado, como medio de buscar aceptación, el sumo es la finalidad.

El film cuenta con similitudes a Todo o Nada (The Full Monty), tambien Escolta Especial, vista en el Festival Aleman presentado en Buenos Aires en el 2008.

El tono de comedia no llega a elevar una carcajada ni los momentos màs dramàticos, sumamente forzados logran convivir en èsta, una propuesta al contrario del tema abarcado, demasiado “Light”.

 

Cold Souls (Sophie Barthes, EEUU, 2009) Por J.L.D.L.

Bajo la premisa de la posibilidad de poder extraer el alma de alquien y almacenarla, Sophie Barthes crea un mundo moderno como Spike Jonze ha concretado con Quieres Ser John Malkovich? o Michel Gondry ha logrado con Eterno Resplandor de una Mente Sin Recuerdos.

Aquí, el desafortunado de turno es el excelente actor Paul Giamatti interpretándose a él mismo. Como en la actualidad misma, actor desconocido por muchos, especialmente por nombre, acude a un psicoterapeuta que le indica ante los sintomas diagnosticados de stress, acceder a la nueva modalidad, novisima y revolucionadora, desconociendo que como toda novedad, ya existe una red paralela de comercializacion de almas, contrabando a cargo de mafias rusas y situaciones derivables inimaginables.

El film tiene una tonalidad austera, sin pretender demasiado, un tema que ya ha sido desarrollado en las anteriormente mencionadas con mayor agilidad y calidez, que ha faltado a estas demasiado frias  almas.

Moon (Duncan Jones, Reino Unido, 2009) Por J.L.D.L.

Llegó la hora en que la Luna se convierte en la principal proveedora de energia de la Tierra, para ello, la novisima y monumental maquinaria es supervisada por un único astronauta, solitario en tan inmensa superficie. Sam Rockwell interpreta a Sam Bell, un hombre deprimido ante tal quietud, sin ver a su familia por casi tres años.

Un accidente por querer atravesar un mundo que va quedando corto, asi como Truman harìa en The Truman Show, lleva a Sam hacia una situación inesperada. Con homenajes varios a films del genero, Solaris, 2001: Odisea en el Espacio…Kevin Spacey se encarga de brindar su voz para el ordenador de la nave, GERTIE, un gemelo de HAAL.

El film ha sido dirigido por Duncan Jones, hijo de David Bowie, en su primer y recomendable largometraje. Asombra cómo ha logrado mantener un suspenso tan vital a lo largo de un ambiente tan calmo como es una superficie inabitada con un amplio despliegue escenográfico en un relato de ciencia ficción creible.

 

 

 

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