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10.11.10
25 Festival Internacional de Cine de Mar del Plata

Competencia Argentina

 

Pompeya (Tamae Garateguy, 2010), por Jose Luis De Lorenzo

La dirección de Tamae ha transitado por trabajos grupales como el de Upa!, aquí se vuelca de lleno a un film de acción, de mafias, con orientales y rusos, drogas, caños y un barrio marginal, el de Pompeya.

Se hacen presentes influencias de los chicos “T” (Tarantino y To) en el compendio de escenas y diálogos dignos de sus conocidos proyectos. El metraje es extenso, se hace visible una falta de acotar situaciones pero el resultado sin embargo es más que positivo, en gran parte a la reivindicación de un género, a la inclusión de un elemento fantástico y el excelente trabajo actoral que es uno de los pilares del film, tanto así como el destacable trabajo de cámara y fotografía.

 

 

Malón (Fabián Fattore, 2010) por Rodolfo Weisskirch

El segundo largometraje de Fattore nos relata la historia de un “extra” de la realidad. Sosa no es ningún protagonista tradicional, no cambia su forma de vida, no influye sobre las personas que tiene a su alrededor. Es apenas, un observador. Es un Rocky Balboa que no atraviesa “el camino del héroe estadounidense”, que no luchar por superarse a sí mismo, ni se inspira en la mujer que ama. No simboliza ni siquiera un paradigma generacional. Sosa es un empleado de un café tradicional de Capital, a la salida, practica boxeo en el Club Ferroviario ubicado debajo de la estación Constitución (el mismo de Tiempo de Valientes) para terminar su día en la pensión que comparte con una madre soltera y un hombre que cria gallinas.

Fattore hace un peculiar retrato del argentino promedio a través de un personaje identificable, que no nos es ajeno. Sosa somos nosotros o es un vecino. Eso no importa. El ambiente por el que se mueve es respirable, se palpita. No importa si la cámara está mas cerca o más alejada de los secundarios, no importa cuanta información tengamos de ellos, los conocemos: un grupo de sesentones tratando de definir que fue “el peronismo”, recordando en la nostalgia, como el peronismo cambió el rumbo del país. Con cierta ironía, el director decide no participar, no poner opinión al respecto. Solamente dejar al dueño del bar hablar y hablar… Costumbres, tradiciones… y en el medio la inspiración del Malón.

La riqueza del film radica en su austeridad, pero también en su simpleza y honestidad. Aquello que no se dice, se entiende. Lo que se sobreexplica, no molesta. Un recorrido por lugares comunes que todos conocemos, un panorama tan real, que bien podría tratarse de un documental. Así es Malón. Destacada interpretación introspectiva de Darío Levin.

 

 

Competencia Argentina de Cortometrajes

El Otro Día, Desde el Bondi, te vi con Lucía (Laureano Rizzo, 2010) por Rodolfo Weisskirch

A veces no hace falta salir de un espacio minúsculo, ni divagar durante horas con un conflicto para generar una reflexión acerca de las principales inquietudes que tenemos los hombres: el amor, las mujeres y la amistad.

En apenas 3 minutos, Rizzo nos relata en una divertida conversación de dos amigos una historia donde se cruzan los celos, las mentiras entre amigos, la inquietud, el miedo al engaño. Todo comienza cuando uno le confiesa al otro que lo vio desde el colectivo junto a su ex novia. Esto da pie a un fluido dialogo filmado en un virtuoso blanco y negro que recuerda a los trabajos más ensayísticos de Richard Linklater. Muy buen trabajo de Jovic y Feldman en los roles interpretativos.

Lo bueno, si es breve…

 

 

Livianas (Alejandro Jovic, 2010) por Rodolfo Weisskirch

Con el melancólico cinismo que lo caracteriza, Alejandro Jovic encara su nuevo opus. ¿Cómo matan el tiempo dos veinteañeras encerradas en un PH, mientras el verano azota la ciudad? Dejando afuera cualquier tipo de estructura tradicional, sin atarse a normas más que al seguimiento de sus protagonistas, Jovic describe mediante diálogos vacuos y banales la mentalidad de dos chicas demasiado relajadas… demasiado livianas. Sol y Violeta no tienen otra cosa que hacer que criticar a los hombres, discutir sobre si Socolinsky tenía levante o las características físicas de Van Damme.

Divertida, amena, con un meticuloso de arte a cargo de Valeria Jusid, la foto de Patricia Bova y Alejo Frías y el sonido de la prestigiosa Jésica Suárez, Livianas es un cortometraje inclasificable, que se sale de las normas, con influencias del primer y menos pretencioso Jean Luc Godard o  Eric Rohmer. Para disfrutar durante este caluroso verano 2011.

 

 

 

 

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