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05.11.10
25 Festival Internacional de Cine de Mar del Plata

Competencia Latinoamericana de Largometrajes

Octubre ( Daniel y Diego Vega, 2010), por Jose Luis De Lorenzo

Crítica previamente publicada con motivo de exhibición en 63ºFestival de Cannes.

http://www.asalallenaonline.com.ar/festivales/63o-festival-de-cannes/787-diario-del-festival-dia-7.html

Ejemplar primer trabajo latinoamericano en sección Un Certain Regard, de los peruanos Daniel y Diego Vega, mostrándonos desde Lima la intimista acción de un hombre antisocial, duro e insensible marcado por su labor de herencia, ser prestamista de dinero. A él acuden los vecinos empeñando sus joyas, relojes y pertenencias en búsqueda de un préstamo para poder vivir, emprender un negocio, etc.

De repente un día encuentra en su hogar a una criatura, posiblemente fruto de una relación con una prostituta a quien se encargará de buscar en todo el largo. El prestamista es de frecuentar prostíbulos, de ahora en más posee una mujer que cuide al bebé, tarea para la cual él no está preparado. La llegada del niño produce un cambio notable aunque en mínimas cuotas sobre las acciones posteriores del prestamista.

Caño Dorado (Eduardo Pinto, 2010), por Carlos Federico Rey

El director de Palermo Hollywood narra la historia de un herrero (Lautaro Delgado) que trafica armas de fabricación casera en zonas marginales de lo que se presume que es el conurbano bonaerense. La estilización de la marginalidad utilizando un batallón de recursos cinematográficos, desde ralentis,  efectos varios y  trucas de montaje convierte a la película en un espectáculo manierista donde claramente podemos observar el injustificado preciosismo que pretende darle el director a las imágenes. La historia de amor entre Delgado y la joven actriz Camila Cruz es quizás lo mas logrado del film que pretende abarcar varios terrenos, entre ellos la relación de padres e hijos, los padres ausentes, las mafias en las zonas marginales, la consecuencia del armamento en los sectores pobres pero que termina utilizando mal las formas, lo primero en importancia en este noble arte llamado cine.

Agua y Sal (Alejo Taube, 2009), por Carlos Federico Rey

(Se cuentan detalles del argumento)

Cine Vacío.

Agua y Sal es un cine rancio, viejo (en el peor de los sentidos), con diálogos imposibles. Mal actuado, mal filmado, un cine que claramente atrasa treinta años y que no tiene ningún tipo de cimiento dentro de la rica historia fílmica del cine argentino.

Alejo Taube sufre el mal de varios directores de su generación; parecen analfabetos cinematográficos. ¿Alguien se imagina que una persona pueda escribir un libro sin haber leído jamás alguno? La verdad que desconozco si este director tiene un pasado en el mundo de la cinefilia o no. Si lo tiene no lo demuestra con su cine, en Agua y Sal conviven una estridente y horrenda música con frases acartonadas, “importantes” y para colmo de males nos encontramos con esas “historias cruzadas” que habitan en el cine de Iñarritu. La historia de dos parejas, una de buena posición económica que no puede tener hijos y otra pareja pobre que tras la muerte del hombre, la chica no puede mantener a su hijo que esta por nacer entonces lo brinda en adopción. “Dramón” y revelación cinética: Los hombres de ambas parejas son el mismo actor, las historias se entrelazan y el “Hombre Rico” se hace cargo del hijo de la “Chica pobre”. ¿Aleccionador no? ¿Poético? ¿Me alcanzan un revolver que me pego un tiro?

 

La Vieja de Atrás (Pablo José Meza, Argentina, Brasil, 2010), por J.L.D.L.

 

Un trabajo destacable de Adriana Aizemberg quien con su interpretación pone al hombro parte de la propuesta que el film quiere instaurarnos. La Vieja de Atrás, no es un más que un título y referencia hacia el personaje que compone, y quien no es más que secundario en ésta mínima historia de un adolescente pampeano como los muchos que vienen a estudiar a Buenos Aires y deben encontrarse con pequeñas changas o mínimos trabajos para solventar sus estudios y sobrevivencia. A Marcelo (Martín Piroyansky), su deuda de locación no le dá mas tiempo como para decidir algo contrario que volver a sus pagos, es allí donde la octogenaria Rosa (Aizemberg), una mujer que vive tan sola como alguien podría imaginarse, sin contacto con la sociedad, jamás se dá un mínimo detalle de si tiene parientes siquiera. Ambos entablan una relación al ésta inferirle convivir con ella en su departamento a cambio simplemente de dialogar por las noches. Segmentos de historias secundarias quedan dirigidas al libre albedrío.

Pablo José Meza, logra con éste, su segundo film luego Buenos Aires 100km.

O Coro ( Werner Schumann, Brasil, Reino Unido, 2010) por J.L.D.L.

Como en Jogo de Cena de Eduardo Coutinho, un determinado elemento sirve de ambiente para desarrollar relatos corales a modo de documental. Aquí, la conformación de un coro es el objeto por el cual veremos fragmentos de los pesares cotidianos de algunos de los integrantes, desde el director de orquesta hasta el de una mujer melancólica que exhibe su probemas de neurosis ante el sexo opuesto. O Coro, sirve una especie de ejercicio, extraño, lúdico sobre la integración de individuos a un proyecto en común, a una integridad, a un conjunto.

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