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03.10.11
2º Festival de Cine Escandinavo

2º Festival del Cine Escandinavo – Cobertura Nº2

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(Está crítica fue publicada con motivo del VI Festival de Cine Inusual de Buenos Aires)

In Your Veins de Beata Gardeler (I Skuggan Av Värmen, Suecia / Noruega, 2009)

Una guardia de seguridad se enamora de un policía. El problema es que ella es adicta a la heroína. El tratará de salvarla, pero lo de ella no parece tener recuperación. A pesar de las magníficas interpretaciones, de la fotografía y el fino tratamiento sonoro, En tus Venas es para cortarse las venas. La espiral de morbosidad y depresión que Gardeler trabaja, los densos climas y los tiempos secos, además de un final poco verosimil y casi risueño para lo que venía haciendo en un principio, que sonaba más interesante, además de una explicación banal del comportamiento de la protagonista al mejor estilo La Huérfana, arruinan la película. Después de ver En tus Venas, valoro más Requiem para un Sueño. Y eso que no es lo mejor que hizo Aronofsky, pero…

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The Escape de Kathrine Windfeld (Flougten, Dinamarca, 2009)

 En un mundo mejor

Hace varios años que podemos hablar del cine danés como una industria. Ya no solamente resalta (si se puede decir resaltar por algo que no sean sus ruidosos comentarios) Lars Von Trier, sino que ahora y derivado del movimiento, Dogma podemos encontrarnos con una interesante capital de cine.

Sin embargo, esto no garantiza calidad. Cuantas más películas hacés, más te arriesgas a tener una entre 10 que valgan la pena ver.

The Escape tiene un atractivo, dinámico y atrapante principio. Rikke, una periodista gráfica llega a Afganistán para entrevistar a los intérpretes afganos que trabajan para el ejército danés y no son reconocidos por el mismo, quedando expuesto a ataques terroristas por parte de talibanes. En medio de la entrevista, el auto donde Rikke se traslada es interceptado por un comando talibán. La protagonista es secuestrada y torturada hasta que con la ayuda de Nazir, su guardia, un joven muchacho que quiere vengar la muerte del padre, pero tiene conciencia y culpa a la hora de ejecutar los planes de su tío, lider de la cédula talibán, se logra escapar. A cambio, Nazir le hace prometer que no dirá la verdad acerca del escape, para proteger su vida. Si alguien se entera que Nazir la ayudó a escapar, lo matan.

Así se desarrolla la trepidante media hora inicial. Acción, tiros, política y un escape. Habría sido un gran corto, pero Windfeld solamente fue Kathryn Bigelow por poco tiempo. La tensión y ritmo a cámara en mano que le supo administrar va decayendo con el correr de los minutos. Especialmente cuando Rikka llega a su país natal y tiene que mentir a todos los medios de comunicación notificando que se escapó por motus propio.

En medio de la fama, Rikka comienza un amorío con un ex marido casado. Todo parece andar bien, hasta que recibe una llamada de Nazir quien se ha escapado de Afganistán y busca refugio en Europa.

Más allá de una notable caída en el interés y ritmo, el peor pecado al que acude la directora , es la sumatoria de lugares comunes, estereotipos, frases hechas y clisés. Se vuelve previsible, pretenciosa, grandilocuente, cursi y sobre todo fabulesca. Al no estar inspirado en una historia real, la directora se toma la libertad de crear un relato demasiado utópico e  inverosimil.

Los padecimientos de Nazir resultan risibles en un momento dado, puesto que ya parece sacado de una novela o película estadounidense inflada, sentimentaloide y efectista. Costa-Gavras en la inédito Al Oeste del Edén, transformó el viaje de este inmigrante ilegal en una gran ironía repleta de humor negro y autoconciencia fabulesca. De esta forma, sí quedaban claras las intenciones del director, que no apelaba a la solemnidad sino a la reflexión.

Pero en The Escape todo está forzado para generar una emoción. La actuación del joven Faegh Zamani tampoco ayuda. En un momento dado, una subtrama romántica bastante superficial le gana terreno al aspecto político-social en donde la película debería profundizar más.

La protagonista, Iben Hjejle sostiene bastante bien la mayor parte del relato, gracias  a una soberbia actoral. Sin embargo no alcanza para que la obra en sí justifique su inclusión en el Festival.

Hay simetrías interesantes entre escenas como la relación estrctural  entre los “escapes” que se van desarrollando a lo largo de los 114 minutos. O como en ambos países se hacen videos caseros bajo amenaza. Pero nunca la directora busca la denuncia social directa o rebuscada.

The Escape fue una notable desilusión.

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