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02.10.14
52° New York Film Festival

52° New York Film Festival – Día 3

El día de hoy se caracterizó por dos conferencias dispares en relación con la expectativa que se tenía de ellas. Una muy esperada por la presencia de Richard Gere por el film Time Out of Mind. La otra, por el film Whiplash que si bien no era considerada de gran importancia, terminó reteniendo a la mayor parte de espectadores en sala, debido al excelente recibimiento que tuvo tras su proyección (ovación de varios minutos al aparecer los créditos finales).

Como ayer destacamos, el rumor acerca de la proyección sorpresa se materializó en el film While We’re Young, del director Noah Baumbauch. Otros posibles films que se barajaban eran American Sniper, de Clint Eastwood y A Most Violent Year, de J.C.Chandor. Por otro lado, como en años anteriores, gran parte de las funciones agotan sus localidades. Es por eso que, en algunos casos, la posibilidad de ver un film, está sujeto a conseguir entradas del remanente que la organización deja para toda función y pone a la venta una hora antes del comienzo de la proyección.

 

Argentinos en NY.

Ya se los ve a los directores argentinos, Lisandro Alonso, Martín Rejtman y Gastón Solnicki frecuentando funciones y conferencias. Los primeros dos presentarán sus últimos films en la selección principal -Jauja y Dos Disparos-. Colegas destacaron que la película Dos Disparos,de Rejtman, podría convertirse en un “sleeper hit”, es decir, en un film de bajo perfil que resulta un éxito dentro del festival.

Una excelente noticia, fuera del festival, es que en el transcurso del mes de octubre se realizará una muestra de cine argentino en el Anthology Film Archives de Nueva York. La muestra, denominada “Bridges over argentinean cinema”, estará integrada por una selección realizada por el director Matías Piñeiro, que presentará su último film dentro del NYFF: La Princesa de Francia.

La selección está conformada por los siguientes films: Puntos Suspensivos o Esperando a los Bárbaros (Edgardo Cozarinski), Todo Juntos (Federico León), The Players Vs Angeles Caídos (Alberto Fischerman), El Loro y el Cisne (Alejo Moguillansky), El Secuestrador (Leopoldo Torres Nilson), Martín Blaszko III (Ignacio Masllorens), Algunas Chicas (Santiago Palavecino), Juan Moreira (Leonardo Favio), Extranjera (Inés Oliveira Cezar), Fango (José Celestino Campusano), The Sidewalks of Saturn (Hugo Santiago), Loca Bohemia, Cinco Días con Adrian Iaies (Rafael Filipelli), Historias Extraordinarias (Mariano Llinás) y Viola (Matías Piñeiro).

 

Whiplash, de Damien Chazelle

No pares de tocar hasta lograrlo…

El largometraje Whiplash surgió a partir del corto que ganó el premio del jurado en el festival de Sundance 2013. En gran parte, este logro se debe gracias a la actuación de J.K. Simmons, quien repite en el largo el rol de un maestro director de ensamble jazzero que utiliza métodos que transitan límites de violencia física, verbal y humillación para con los integrantes del grupo que dirige. Un perfeccionista en búsqueda de un gran talento dentro su submundo.

Según el propio Simmons, parte de la investigación para componer este protagónico, surgió de Buddy Rich, baterista ícono dentro del mundo del jazz, reconocido por su mal temperamento y exigencia hacia pares músicos e integrantes de la banda a la que pertenecía. Para aquellos que conocen a Rich o han visto algunos de sus videos en Youtube, la asociación es instantánea.

Otro detalle que juega a favor en esta realización es el hecho que su director, el joven Damien Chazelle, tiene un pasado como baterista de jazz y por ello, vuelca en este guion cierta contemplación autobiográfica. Al igual que el protagonista Miles Teller, quien ha practicado batería desde los 15 años de edad y aquí interpreta a Andrew Neyman, el estudiante de conservatorio que se las tiene que ver con el cruel maestro.

Ahora, ¿qué es lo que vuelve tan atractiva a Whiplash y cautiva audiencias en cada lugar donde se la proyecte? Chazelle tiene impregnada en su retina cada práctica instrumental y de esta manera, provee al film, entre otras cosas, de planos detalle de cada instrumento ejecutado, junto a las poderosas partituras que se repiten como Whiplash y Caravan, de Hank Levy y Duke Ellington, respectivamente. Es imposible no moverse en la butaca mientras se mira Whiplash, aún con los ojos cerrados; un festín auditivo.

Verla en el Lincoln Center de NY crea otra atmósfera, ya que es el lugar predilecto para la formación de músicos, y es mencionada en repetidas ocasiones, al igual que el Blue Note. No obstante, existen elementos un tanto forzados y la sensación de que llegando al remate del film, se convierte en una especie de venganza en la que todo sale bien; aspecto que el espectador promedio sabrá perdonar al film de Chazelle. Sobre la relación maestro/ alumno, hace recordar a films en los que se lleva al límite a personajes como puede ser un entrenamiento militar o un duelo padre / hijo, como en Claroscuro. Inclusive aquí se presenta un duelo digno de un western, pero musical.

¿Hasta qué punto el querer sacar lo mejor de otro traspasa esa delgada línea convirtiéndose en abuso? Entre insultos, golpes e incluso una silla que vuela muy cerca de la cabeza del joven Andrew, el maestro implora para que éste toque a tempo, el tempo del propio profesor que pide una y otra vez que toque más rápido con sus palillos y manos repletas de sangre.

calificacion_4

 

Time out of Mind, de Oren Moverman

Mente fuera de tiempo…

Gere produce y actúa en el nuevo film de Moverman (El Mensajero, Rampart). El director se caracteriza por retratar temas conflictivos dentro de la sociedad norteamericana. En este caso, ahonda sobre la situación de los “homeless”, esas personas olvidadas por el Estado, ya que el capitalismo las elimina del sistema. Al igual que Whiplash, es importante situar al film ya que se desarrolla en la más representativa ciudad capitalista del mundo: Nueva York.

En Time out of Mind, se hacen visibles las falencias de un sistema que excluye. El film desarrolla otros dos temas vinculados, como es la existencia de “paradores” (en Argentina existe un excelente documental al respecto, Parador Retiro) y la salud mental de los retratados.

Lejos de su rol de gigoló, Richard Gere, contó que para actuar en este proyecto -que data de diez años sin haberse podido concretar hasta la fecha- recorrió las calles de Nueva York vestido como indigente, pidiendo dinero a transeúntes y durmiendo en un acampado. Esta experiencia le permitió tomar consciencia de la poca solidaridad de la gente, ya que muy pocas personas lo ayudaron. Entre sus anécdotas contó que un afroamericano preocupado se acercó y le preguntó: ¨Richard, ¿estás bien?”, creyendo que algo en la carrera del actor andaba mal.

Gere por momentos está muy bien en su labor, mientras que en otros cae en un cliché de mala actuación, como en una escena de llanto forzado y no creíble. En relación con el aspecto visual, el film presenta elementos que entorpecen la visión. Éstos tienen un rol metafórico, según destacó el director, para representar la ceguera que tenemos sobre el tema; al igual que auditivamente, en muchos casos los sonidos ambientales, acaparan el sonido del film, sin permitir escuchar los diálogos.

Time out of Mind también presenta una historia secundaria sobre el pasado del homeless: él tiene una hija a quien abandonó, pero se ve constantemente ligado a ella, aunque ella lo rechace. Desafortunadamente, mediante un giro en el guión, se busca redimir al personaje de Gere de su pasado ausente de una manera un tanto forzada. Según el film, nuestras mentes, en el tiempo que vivimos, están completamente fuera de poder vincularnos y hacer algo al respecto como sociedad sobre este tema.

calificacion_2

Por José Luis De Lorenzo

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