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21.04.10
BAFICI 12º Edición

Otras Secciones

Estrada Para Ythaca

Competencia Nacional de Cortometrajes

La Mía Casade Marcelo Sccocia, (Argentina, 2010), por R.W

La casa donde uno creció y se educó evoca miles de recuerdos. Especialmente, la de los abuelos… Scoccia en apenas 6 minutos logra tocar una fibra sentimental, nostálgica, rememorativa, con una sutileza envidiable que pocas veces realizadores más experimentados logran con largometrajes de tres horas.

Un recorrido por su casa, bien podría ser uno por la nuestra. Cada pieza, cada rincón, cada habitación tienen historias, encuentros, fiestas, reuniones, alegrías. Cada sonido, cada olor no es independiente del contexto. Una pava hirviendo nos recuerda un mate, una maquina de coser a los primeros sacos que cosían nuestras abuelas. En este viaje en el tiempo, hay una intención de identificación inconsciente. Sin necesidad de usar tecnología 3D uno esta a entra casa, que a los pocos minutos le parece familiar. Reproducciones de películas Súper 8 sobre paredes, cantos de cumpleaños, brindis… al final siempre quedan los mejores recuerdos…

Un excelente uso de la superposición de imágenes, y el sonido off, que permite al corto bordear entre ser calificado como un documental experimental o de vanguardia, además de la inclusión de un tema del siempre oportuno Ennio Morricone, incrementan el encanto de este corto, que sin demasiadas pretensiones, ganó el Concurso del Fondo Nacional de las Artes, lo cual le permitió la ampliación a formato 35 mm. Sin necesidad de usar relato en off, ni explicaciones, la narración se comprende a la perfección, así como el mensaje final.

La ausencia y el vacío que dejó el paso del tiempo, se rellenan con la memoria, pero a veces hay que tirar un anzuelo para que la mente trabaje… Esta película, es ese anzuelo.

 

 

Noches Especiales

Rompecabezas de Natalia Smirnoff (Argentina / Francia, 2010), por R. W.

Presentada en la Competencia Oficial del Festival de Berlín se trata de una agradable comedia dramática, melancólíca, que nunca trata de encasillarse en un género preciso.

María (Onetto, sutil, minimalista, delicada, tremenda) es una ama de casa que vive para servir a su familia misógina compuesta por su marido Juan (Gabriel Goity, excelente en cada mirada y expresión) y sus dos hijos post adolescentes.

A partir de que le regalan un rompecabezas, María se da cuenta que no solamente adquirió un hobby, sino un sentido para su vida, y una destreza: los arma a gran velocidad. Un día conoce a Roberto (Goetz, en otra actuación magnífica), un porteño burgués, coleccionista de rompecabezas que le pide que sea su pareja en un torneo nacional de armado de rompecabezas, cuyo premio es un viaje al Mundial en Alemania.

A medida que van entrenando, y la práctica en armar rompecabezas mejora, su familia se va desfragmentando: sus hijos se empiezan a independizar, ella se siente atraída por Roberto.

Y las consecuencias, las sufre Juan, quién hacía poco era el rey de la casa.

Con sutileza y humor, Smirnoff analiza la vida familiar desde un punto de vista que evade todo tipo de lugares comunes y clisés. Lejos de la obviedad o el subrayado. Es el tema principal de la película pero nunca lo pone en primer plano. Acompañado por la soberbia y personal fotografía de Bárbara Álvarez, quien le imprime un acertado tono anaranjado, excelente uso de lentes tele angulares para centrar a María como centro del universo, y su habituales reflejos en espejos y ventanas, se construye un relato que aparenta ser superficial, atractivo para todo público, pero a la vez es profundo, minimalista y meticuloso en el armado de un micromundo que se une o desune en piezas, pero donde cada una de ellas es importante para que la otra siga funcionando.

 

 

 

Rompecabezas de Natalia Smirnoff (Argentina/ Francia, 2010), por R.G. 

Este año he visto muy pocas producciones argentinas en el Bafici, pero entre ellas esta producción me pareció sobresalir por sobre el resto. ¿Por qué? Lo resumiría en tres puntos: originalidad de la historia, actriz protagonista y sentido del humor.

Rompecabezas cuenta la historia de una ama de casa sin muchas ambiciones que partir del regalo de un rompecabezas encuentra una verdadera pasión, que le abre las puertas a un mundo hasta entonces desconocido.

Siempre había visto a María Onetto (protagonista) trabajando en televisión y ya me gustaba. Pero aquí, logra darle a esa ama de casa el tono justo de resignación, timidez y picardía que hacen de su performance la joyita del film.

Esta ópera prima de Smirnoff hace gala no sólo de un agudo sentido del humor, sino también de un uso inteligente de los recursos formales, donde la fotografía se perfila como punto fuerte.

 

Rompecabezas, de Natalia Smirnoff (Argentina, Francia, 2010), por Jose Luis De Lorenzo

Una mujer ama de casa (Maria Onetto), pasa desapercibida por su esposo e hijos, hace años, en la vida cotidiana. En su propio cumpleaños, ha preparado variadas comidas, atiende a sus invitados y nadie la registra. Su vida tiene la única dirección de complacer y hacerles viable a su entorno familiar la alimentación, vestimenta y limpieza general del hogar donde viven.

Uno de los regalos adquiridos es un rompecabezas, una caja envalada con piezas troqueladas, éste acontecimiento, sin saberlo, despierta una descomunal pasión por el juego para el cual podría decirse, ella fue casi destinada. Ese lugar vacío en su vida, pasa a ser ocuparlo por una serie de más rompecabezas adquiridos, de distintas figuras a formar y cantidad de piezas. La existencia de un concurso de armado de rompecabezas la lleva a conocer a un fanático, coleccionista (Arturo Goetz, en cada film demuestra destrezas con algún juego) quien la instruye en el arte del armado.

En ese lapso de mentiras a su familia, quien no aceptaría que la mujer se desenvuelva en otro medio que no sea el del hogar, la mujer se desarrolla de maravillas no solo en el juego sino en la participación encuadre social que tenía abnegado.

Es ejemplar el trabajo de dirección de Natalia Smirnoff, el film, ya presentado en San Sebastian y Berlin no acepta más que elogios. Logrando de su cast magníficas interpretaciones.

 

Los Santos Sucios, de Luis Ortega (Argentina, 2009), por J.L.D.L.

 

El Apocalipsis ha llegado, los sobrevivientes son unos pocos, la ciudad derruida, las comunicaciones quebradas, dentro de los refugiados, una historia de amor homosexual entre un joven y un mayor, un niño enano, un señor encargado de un campanario, una mujer joven sexualmente activa y un mudo. Todos quieren ir a un lugar, a aquel donde uno tenga la manija para ser conducidos, el objetivo es cruzar un río, en el trayecto, cualquiera de ellos puede quedar a mitad de camino, pero, es la única salvación a un mal que desconocemos, asi como la causa del armageddon.

Luis Ortega, actor y director, vuelve con temáticas opresivas e intimistas a un tipo de cine poco habitual, con excelentes trabajos en fotografía, efectos especiales y musicalización. El film recuerda gracias a la vinculación de determinados personajes al mundo de Jodorowski, y esa sensación de film donde los caracteres son aun mas importantes que la historia misma.

Urdapilleta brinda nuevamente una gran actuación, Ortega, como dupla actoral es limitado.

 

Cine del Futuro 

Estrada para Ythaca  de Guto Parente, Luiz Pretti, Pedro Diogenes, Ricardo Pretti (Brasil, 2009), por R.W

Al igual que el film Maridos (John Cassavetes, 1970), Estrada comienza con un foto fija de un joven fallecido y deriva a mostrarnos a sus cuatro amigos (en la anterior eran tres), en un estado alcohólico lamentable, brindando y llorando por el quinto integrante, ahora ido, en un bar de mala muerte.

Dicho estado, lleva a los cuatro hombres barbudos a robarse el coche de otro borracho, y viajar hacia “Ythaca” para recordar al fallecido, pero terminan vagando por la selva, buscando el sentido de la amistad.

Road movie con espíritu de film de fines de los sesenta, influencias del cinema novo, ensoñaciones, deambulaciones, momentos oníricos de un humor tan absurdo como querible, y algo de psicodelia, es adonde nos llevan estos cuatro amigos, interpretados creíblemente por los cuatro realizadores. Divertida, emotiva, contemplativa…

Cine puro con pocos recursos… una aventura que conserva lo mejor del género: el viaje interior. Sin discursos moralistas, explicaciones de algún tipo, clisés, justificaciones narrativas  o pretensiones de búsqueda de verosimilitud, este viaje, donde más de uno se va a sentir identificado, tiene identidad brasilera sin obviedades o subrayados.

Con paisajes hermosamente fotografiados, ni un plano de más o de menos, se trata de una de las más fieles respuestas a un cine independiente, de autor, abierto, ambiguo… experimental. Una hermosa obra y un oda hacia la amistad.

 

Estrada para Ythaca, de Guto Parente, Luis Pretti, Pedro Diógenes y Ricardo Pretti (Brasil, 2010) Por R.G.

Hablar del cine brasilero nos lleva en algún momento hablar del Cine Novo. Y a decir verdad, algo del mismo vislumbramos en esta obra sencilla y despojada en sus formas, pero pretenciosa en lo que pretende narrarnos sin mucho éxito.

Estrada para Ythaca nos cuenta a cerca del viaje que inician cuatro amigos (los cuatro directores) hacia la legendaria ciudad de Ythaca luego de una noche de borrachera. Guiada por uno de los poemas del escritor griego Konstandinos Kavafis, la película se preocupa en registrar el proceso del periplo, cargado de tibias experiencias que hacia el final parecen volverse más transcendentales. 

Sería injusta si dijera que la película me gustó, y los mismo si afirmara lo contrario. Y mucho que ver tuvo en esto el poder escuchar la explicación y los comentarios de los jóvenes realizadores. Pero como me temo que quien vea esta película no accederá previamente a ningún tipo de coloquio con los directores, les comento que estamos ante un film poco claro y por momentos aburrido. Sin embargo, resalto que se arriesga a una búsqueda estética alejada de lo que estamos acostumbrados.

 

Zona Sur, de Juan Carlos Valdivia (Bolivia 2009), por R.G.

Para mí la mejor película que he visto en el festival, por ello me desilusionó mucho que no recibiera algún premio o al menos una mención especial.

Zona Sur, es una suerte de mezcla entre otras dos excelentes películas que se presentaran el año pasado en el Bafici: La Nana de Sebastián Silva  Parque Vía de Enrique Rivero. Como estas dos, aborda entre otras cosas las diferencias de clases y las relaciones poco claras que se desarrollan entre las familias y sus empleados domésticos. Sin embargo, Juan Carlos Valdivia se adentra en terrenos más profundos, convirtiendo su película en una síntesis superadora gracias a su sutil humor, a su poesía y a su magistral uso de la cámara.

Alejada de las ideas preconcebidas que solemos tener sobre la sociedad boliviana, este film nos abre una nueva mirada, una menos conocida pero absolutamente realista.

Una peculiar familia de clase acomodada, donde Carola (el “útero materno”) es el centro inevitable que rige las vidas de los demás, comienza a verse complicada antes los apuros económicos. Sólo Wilson el mayordomo, parece mantenerse en calma, asumiendo el rol de figura paterna.

Ya en American Visa Valdivia había dado buenas señales de ser gran narrador, pero con Zona Sur se sale de la vaina. Una película que lentamente nos va atrapando, llegando hacia el final intrigadísimos de aquello que sucederá. Como si todo esto no fuera suficiente para seducirnos, las panorámicas y los planos secuencias, las actuaciones y los diálogos de los personajes se encargan de darnos el golpe de gracia.

 

El Predio, de Jonathan Perel (Argentina, 2010), por Jose Luis De Lorenzo

 

Cine observacional, con cámara fija, el lugar, predio: la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA).

Sitio que remite al horror de los acontecimientos sucedidos en la pasada epoca de la dictadura militar en Argentina.

El film pretende a partir de la observación tomar el lugar del espectador pasivo, visitando el lugar, donde se realizan muchas actividades, conferencias, proyecciones de cine de temática política, social y cultural, hasta una pequeña huerta orgánica donde inimaginablemente luego de tanta muerte se dá vida.

Las paredes sucias, los cuartos luminosos ahora y las refacciones comprometidas por el gobierno nacional volcadas en un cartel de futuras obras.

El documental es estanco sobre la cantidad de otras actividades que por conocimiento propio, conozco, se realizan.

 

 

Oxhide II, de Liu Jia Yin (China, 2009), por R.G.

Filmarnos a nosotros mismos y nuestra familia podría ser para muchos una pesadilla, o al menos todo un desafío. Yo creo que no me atrevería, pero afortunadamente Liu Jia Yin sí lo hizo. ¡Y dos veces! Primero en Oxhide y luego en Oxhide II. Esta última película nos muestra en 9 planos muy bien pensados (en diferentes posiciones de cámara) a su padre trabajando, luego preparando la mesa para cocinar junto a su esposa y por último a estos y a la “inexperta” Liu Jia Yin preparando las famosas empanaditas chinas. Los diálogos de la familia giran entorno a lo que están haciendo, pero de vez en cuando discuten sobre el negocio de la familia, y el conflicto que se genera especialmente en el padre, por tener que cerrar la tienda.

Sería de mi parte totalmente descabellado recomendar a diestra y siniestra esta obra. Con una duración de 132 minutos y 9 planos, salta a la vista que no se trata de un film de fácil asimilación. Pero para quien se anime, no se arrepentirá.

 

 

Oxhide II, de Liu Jia Yin (China, 2009), por J.L.D.L.

 

Más cine observacional en el BAFICI, presentada en Cannes en la Quinzaine des Réalisateurs.

Como distinguen en el flyer publicitario, éste film de 133 minutos de tiempo real fue filmado en sólo 9 escenas quietas alrededor de una mesa, sobre la base de tres integrantes de una familia (padres e hija, realizadora del film) preparando la cena consistente en dumplings.

Continuando la premisa de Oxhide, donde se preparaban carnes cortadas a cuchillo, el lugar el trabajo encomendado es secundario a las actividades que van surgiendo en los alrededores, las circunstancias fascinantes de los involucrados, sus conversaciones reales y ficcionadas.

Un nuevo tipo de cine, de ver cine, de disfrutarlo o sufrirlo.

 

 

El Vuelco del Cangrejo  de Oscar Ruiz Navia (Colombia, 2009), por R.W

Un hombre busca escaparse y llega a una extraña playa del pacífico llamada “Las Barras”, un pequeño pueblo administrado por la comunidad nativa. “Cerebro”, es el líder del pueblo. Se trata de un paraíso sin ley ni políticos. Donde la comunidad es libre y vive de alquilar habitaciones a traseuntes pasajeros que al igual que el misterioso y lacónico protagonista buscan una salida.

Sin embargo la presencia de otro “blanco” que empieza a poner límites y quiere cambiar la tranquilidad del lugar para poner un bar y construir un complejo turístico más imperialista, aprovechándose de la “inocencia” de los habitantes, modifica la calma de “Las Barras”. El protagonista se relacionará con una curiosa nena, y la novia del otro blanco, por lo que quedará en medio de un conflicto que le es ajeno.

Una fábula austera, filmada con solvencia y aprovechando fotográficamente el extraordinario paisaje, El Vuelvo del Cangrejo, se trata de una obra de contemplación sin demasiados discursos ni tono moralista. Sin embargo, se nota cierta pretensión por querer hacer un trabajo demasiado cuidado en lo estético e interpretativo. La solemnidad de este mismo tono, provocan que la película tome cierta distancia con el espectador y el ritmo sea un poco lento. Se trata de la visión de otra Colombia, lejos de la droga y los crímenes de Sicarios que el cine comercial estadounidense (e incluso el mismo colombiano) tratan de pintar usualmente. En cambio se trata de una obra más reflexiva y rigurosa, cuya cuidada puesta en escena la emparentan más con Los Viajes del Viento de Ciro Guerra, director que Navia, toma como cierta referencia en su filmografía. Pero Guerra apuesta más por un relato más lineal con cruce de géneros. Navia en cambio, decide ser más libre en espíritu, y difícil de encasillar en un género. Esto genera, por un lado, que se aparte de las convenciones, pero también que el relato sea menos atrapante.

 

 El Vuelco del Cangrejo de Oscar Ruíz Navía (Colombia, 2009), por R.G.

Se trata de una película inquietante porque cuenta una historia donde no sucede nada, donde todo lo interesante y trascendente ha ocurrido ya en otro tiempo… lejano e irrecuperable. 

Un extraño y solitario hombre, del cual solo conoceremos su nombre, Daniel, llega a una región costera donde vive gente negra. Se refieren a él como “paisa” (hombre blanco). Daniel sabe que está allí nada más que de paso, a lo largo de toda la película intenta buscar una lancha a motor que lo lleve a otro lugar. Existe una lucha callada y ensimismada entre los pobladores originarios y otro “paisa” que procura construir un hotel sobre la playa. Una repetitivo reggaeton rompe con la monotonía y la abulia del lugar…

Sobre esta base, Ruíz Navía construye una narración atrapante, donde el protagonista opta deliberadamente desde el principio por no tomar partido por ninguno de los dos bandos. Al inicio creemos que se convertirá en el héroe positivo que pondrá las cosas en su lugar, pero nada más errado que esto. Daniel, es tan solo el mudo testigo de una rivalidad que pareciera ancestral, entre el hombre blanco y el hombre negro, y en donde la naturaleza y sus riquezas son en parte la esencia misma del conflicto.

 

 

Together de Pavel Kostomarov (Rusia / Suiza 2010) por R.W.

Pocos esperaban ver después de un documental sobre el asesino de Pasolini, un film de semejante belleza.  Vladimir y Lyudmila Loboda son un matrimonio de artistas ucranianos, que rondan los 70 años. Él pinta, ella esculpe en madera y diseña muñecos de telas. Ambos hacen la pareja perfecta, aunque él nunca lo demuestre. En cambio prefiere tratarla públicamente de forma despectiva siempre, denigrando su arte, subestimando su inteligencia. Ella lo sigue a todas partes. Cumple sus órdenes y asiente ante sus quejas con una sonrisa. ¿Cómo puede una mujer sufrir tanta tortura? Bueno, más de 40 años de matrimonio avalan cualquier cosa. En privado, ambos admiten delante de cámara que no podrían vivir sin el otro.

Hermosa fábula de amor de dos artistas ermitaños , encerrados en un hermoso bosque, en una cabaña ideal, siendo testigos de deforestación diaria, Together, es otra excelente muestra de cine documental de Kostomarov, quién el año pasado nos trajo el durísimo documental The Mother. Esta vez, sin apelar a golpes bajos ni sentimentalistas, Kostomarov exhibe la belleza de las pequeñas cosas. Un deleite visual, una clase de composición pictórica, de encuadres y de cómo ser directo y sencillo, sin caer en discursos obvios o una narración compleja. Un ensayo sobre el amor, el arte y la convivencia sin mensajes subliminales ni moralismo barato. Soberbio trabajo que se podría emparentar con otra película en exhibición: la premiada La Bocca del Luppo, pero sin la pretensión y la ambición de la misma. En Together, Kostomarov, usa la cámara como cincel y  nos crea una obra de arte.

 

 

 

Sweetgrass de Ilisa Barbash, Lucien Castaing Taylor (EEUU, Francia, Inglaterra 2010) por R.W.

Lo más interesante sucede en los primeros minutos. Un documental sobre ovejas desde el punto de vista de las ovejas, como viven, como comen, como las esquilan.

El resto será un viaje, que muchos han comparado con un western crepuscular de John Ford. En realidad se trata de un homenaje a Howard Hawks y Río Rojo: verdaderos vaqueros llevando ovejas durante más de una hora y media de metraje a través de las montañas. Pero estos vaqueros no son valientes, bravos, inteligentes, rudos y apuestos como los personajes de Hawks, sino bastante torpes, inútiles, despreocupados, débiles. Inclusive los protagonistas de Secreto en la Montaña, tenían mayores dotes de masculinidad , que estos verdaderos baquianos, que se quejan ante un raspón, que no saben hacer café o lloran porque su celular no tienen señal. Paulatinamente, la película de esta pareja de directores cambia de punto de vista. Las ovejas dejan de ser importantes para ellos cuando empezamos a ver los rostros de los estancieros. El humor impregna la pantalla cuando los hombres a caballo se ven humillados por las ovejas, e impera cierta tensión cuando hay algún zorro u oso que pone en peligro al ganado.

Si bien por momentos, el relato se pone un poco repetitivo en situaciones, se trata de una película entretenida, un anti western con imágenes, que superan a la mayoría de westerns modernos. La fotografía y los encuadres están perfectamente calculados, para ser meras puestas de cámaras. Los protagonistas del documental, que solo en pocos momentos dan cuenta de las presencia de la cámara, rompen con el mito de John Wayne.

Quizás no se trata de la obra maestra que promete el catálogo, pero es una propuesta interesante, al menos diferente, de la gran mayoría de documentales que da vueltas por el BAFICI.

 

 

 

La Robe du Soir de Myriam Aziza (Francia, 2010), por R.W.

¿Quién no se enamoró alguna vez de una atractiva maestra cuando era chico?

Por supuesto, eso no incluye rayarle el auto, perseguirla hasta la casa y denunciarla de abuso sexual ante el director, por puros celos.

Juliette sí. Nada de traviesa. Se trata de una chica aplicada que empezará una obsesión con su maestra de literatura, y una guerra, celosa ante la atención que la misma maestra presta al chico rebelde de la clase. En forma de espiral, la joven irá adoptando un comportamiento que parece no entender del todo. La madre trabaja, el hermano la maltrata y ella tiene fantasías con mujeres y especialmente, su maestra. La iniciación sexual manejada de forma sutil, el vouyerismo, la acumulación de violencia, son las mejores armas con las que Aziza defiende su segunda obra. Si bien los climas son intensos y están bien armados, la directora empieza a tentarse por acumular golpes bajos, de efecto, aunque con un final esperanzador, que honestamente, degradan bastante la tensión de la primera hora. Algunas situaciones se resuelven de manera banal, no se logra profundizar demasiado en el carácter de algunos personajes secundarios.

Buenas interpretaciones de parte del juvenil elenco suben un poco el nivel de esta discreta película francesa.

 

 

 

Focos y Retros / Foco 40 años del Forum de Berlín

Extreme Private Eros: Love Songs, de Kazuo Hara (Japón, 1974), por R. W.

Que manera de comenzar el BAFICI 2010. En esta oportunidad, conoceremos la vasta filmografía de Kazuo Hara.

La primera película exhibida en el festival, es lo que se llama un documental autobiográfico. En blanco y negro, Hara recolecta material que ha recopilado durante dos años, filmando a su ex esposa. Miyuki es una mujer abierta sexualmente: después de tener un hijo con Hara, este intenta entender que pasó con su relación, y la persigue por Okinawa en las diversas y traumáticas relaciones amorosas que tiene con otra mujer con un hijo, y un hombre negro, del que queda embarazada. A la vez, Hara, viaja con su microfonista, a la que deja embarazada al mismo tiempo que Miyuki está por tener un hijo birracial.

La primera mitad de la película se hace un poco densa y repetitiva por momentos. Tiene alguna que otra escena brillante como cuando Miyuki reprocha a Hara, a través de la nueva mujer del mismo. La voz en off de Hara, confundido, dubitativo, le aporta humor negro a un relato frío y seco. Donde el límite entre documental y ficción está borroso, ya que ningún personaje se percata de la presencia de la cámara, aunque son concientes que Hara está presente, filmándolos.

Pero la última media hora es impresionante. Aquellos que vieron el mediometraje de Naomi Kawase, Birth,entenderán de lo que hablo. Hara, hace apología del documento – verdad. Del cine como testimonio. No tiene miedo de mostrar el acto más natural de la existencia humana en su mayor esplendor, y de la forma más explícita posible. No hablo del sexo. Sino de parir.

Lo que empieza como una extraño reproche hacia la mujer, que en algún momento fue su musa inspiradora, termina siendo un testimonio que exalta el sufrimiento del sexo femenino, y el sacrificio que hacen cada vez que dan a luz.

Difícil querer tener un hijo después de ver esta película.

 

Oxhide  de Liu Jian Yin, (China, 2005), por R.W

Incomprensiblemente los organizadores del BAFICI decidieron dividir la exhibición de estas interesantes piezas de cámara de Jian Yin, en dos secciones distintas.

Con menos de 30 años, esta joven directora china nos demuestra como se puede aprovechar el plano fijo (aprenda Delfina Castagnino) para construir con ínfimos elementos una propuesta original y digna de ser apreciada, al menos, por los cinéfilos más exigentes.

Hay que armarse de paciencia, tomar un buen café y relajarse. Con apenas 23 planos en 110 minutos (una barbaridad a comparación de los 9 planos en 132 minutos de la secuela, pero Michael Bay hace lo mismo en un segundo y en 2 milésimas de segundo respectivamente) Jian Yin nos expone una crisis familiar, sin golpes melodramáticos, y con las interpretaciones de ella misma, sus padres y su gato, grabada en formato digital dentro de su propia casa. Encuadres cerrados, donde vemos fragmentos, pero entendemos todo gracias a un sonido muy claro, una mano, medio rostro, un plato de comida o el gato. La evolución lógica de los personajes, especialmente de este padre, que empieza a generar ganancias gracias al diseño de carteras de cuero, y después ve como el negocio empieza a sufrir pérdidas (este hecho se profundiza en la secuela), sumado a los constantes enfrentamientos con la hija adolescente (la directora) son demostrados con lenguaje simples pero sutil, actitudes creibles, nunca sobreactuadas por ninguno de los tres intérpretes.

No voy a mentir, es densa por momentos y los minutos se hacen notar, pero a la vez es una experiencia sumamente interesante de espíritu plenamente independiente, quizás lo más verdaderamente “Indie” que se da en el Festival, donde la plástica de la imagen, con la fotografía digital y la realidad cotidiana chocan en este trabajo imperdible.

 

 

The Happiest Girl in the World de Radu Jade (Rumania, 2009), por R.W.

Comedia dramática rumana muy particular. Tomando como referencia un hecho bastante inusual, de forma verosímil, el director toma la situación como punto de partida para realizar un análisis sobre las familias de clases medias (a nivel mundial)

Delia, una adolescente de 17 años, a punto de entrar en la Universidad gana un auto gracias que mandó tres etiquetas de un jugo a un concurso. La única cláusula es que tiene que filmar un comercial haciendo propaganda del jugo… y el concurso.

Su padre, un comerciante de clase media, quiere vender el auto a toda costa para poder reformar la casa de una abuela y usarla como hogar de huéspedes. Delia siente el auto como propio y no quiere venderlo.

Las discusiones madre-padre-hija se alternan entre las tomas del comercial que Delia debe repetir una y otra vez, ya sea por capricho del director, del productor, o porque Delia… no es la chica más feliz del mundo en ese momento.

Agridulce, pero realista, Jade analiza a la familia promedio rumana desde el punto de vista de una chica, que se convierte en adulta pero quiere tener algo propio por primera vez en su vida, y dos adultos que ven la oportunidad para ascender económicamente. Entre diálogos inteligentes y realistas, y una crítica también demasiado real sobre los métodos de realización de una publicidad (el director y el representante del producto pelean constantemente por diferencias “artísticas”) se va pasando esta agradable película, sin pretensiones estéticas, con un lenguaje claro. Sin manipular las situaciones, ni ejerciendo una posición, Jade usa la cámara de la manera más objetiva y testigo que uno pueda imaginar. No fuerza el humor ni el dramatismo. En la sequedad de su tono, se pueden encontrar discursos reflexivos sobre las relaciones humanas. Fluida, entretenida. Una película feliz acerca de la infelicidad.

 

 

 

Focos y Retros / Retro Alain Guiraudie

Le Roi de l´évasion, de Alain Guiraudie (Francia, 2009), por R. G.

Guiraudie procura alejarse de toda lógica narrativa a través de la historia de Armand Lacourtade, un simpático gordito homosexual que un día se cruza con una jovencita llamada Curly y con quien inicia una prohibida (y divertida) historia de sexo y pasión.

Si me viera en la obligación de referirme a esta película con tres palabras, ellas serían: desconcierto, incorrección y desparpajo. Desconcierto que se infiere en la trama, en su construcción. Incorrección en su humor y en aquello que los personajes dicen. Finalmente, el desparpajo se vislumbra en las imágenes.

Una opción diferente donde lo que reina es el absurdo.

 

Du Soleil Pour les Gueux de Alain Guiraudie (Francia, 2001), por R.W.

Tras ver Le Roi de l’ Evasion me quedé con ganas de ver más películas de este curioso realizador francés.

Esta vez se trata de una comedia con aires becketianos. 4 personajes vagando, corriendo en círculos por desiertos y llanuras campestres. Un territorio inventado, donde una joven busca pastores de un animal mitológico. Cuando encuentra a este simil Sancho Panza, le admite su necesidad de satisfacerse sexualmente con él (nuevamente se repite el tópico de mujer joven con hombre mayor). Al mismo tiempo, un prófugo del “reino” es perseguido por un “perseguidor”.

La película tiene un clima lúdico fascinante y divertido. Entre juegos de palabras, y cruzadas, los personajes deambulan por la campiña francesa divagando y discutiendo cuestiones existencialistas, haciendo caso a preceptos de burocracia kafkiana. Los actores se encuentran cómodos en esta fantasía absurda.

Es una verdadera lástima que el film sea tan corto en duración.

 

 

  

Focos y Retros / Retro Rogerio Sganzerla

Belair de Bruno Safadi, Noa Bressane  (Brasil, 2009), por R. W.

Documental que relata la historia de la productora Belair conformada por los realizadores Rogerio Sganzerla (retrospectiva en el BAFICI) y Julio Bressane, quiénes intentaban realizar un cine experimental, entre kitsch, absurdo y político en medio de la dictadura de los años ’70. Las películas más desaforadas y controversiales de sus carreras las realizaron (fueron 6 o 7) en 6 meses, una detrás de otra durante 1970.

Divertido material de archivo de estas 6 o 7 obras (y algunas anteriores) van sucediéndose a lo largo de los 80 minutos que dura el documental con relatos en off de ambos directores, recordando anécdotas y curiosidades de los rodajes, controversias, contratiempos, intenciones y reacciones que tuvieron los films. Aunque no se trata de un documental experimental, es cierto que lo realizadores de Belair (la película) deciden no hacer un relato líneal convencional. Si bien sigue un orden cronológico, nunca distinguimos demasiado a los entrevistados (hablan mientras miran las películas entre sombras o a espaldas a la cámara) y la mayoría de los relatos en off de personajes como Caetano Veloso no logran diferenciarse del resto. Interesante y curioso, para aquellos que decidan descubrir un cine brasilero, que no tuvo difusión en nuestro país. Aunque, tampoco demasiado salido de los moldes. Es más divertido ver las películas originales (que también están en esta edición del Festival).

 

 

Focos y Retros / Foco Covi – Frimmel

 

La Pivellina, de Rainer Frimmel, Tizza Covi (Austria, Italia, 2009), por J.L.D.L.

 

Un bebé de dos años es abandonado en el pórtico de una casa rodante junto a una carta, su madre biológica indica que en algun momento retornaría a buscar a su hija, cuando pueda hacerse cargo de la atención de la misma.

La niña es recogida por una familia que compone un grupo circense movil. Con su trailer, viajan por regiones a brindar su espectáculo, poco visto. Nómades y muy bohemios, viven en un lote donde los acompañan otros remolques de igual construcción, pero, es la emotiva relación que cada uno de los integrantes conforman con la niña y el tinte real-documental-ficción con que la historia es narrada. En ningún momento en particular el espectador puede intuir qué es guionado y qué no. Cuándo ese limite de ficción atraviesa la realidad.

Asia atiende a la pequeña como si fuera suya, el apego es mutuo, su esposo y otro menor, reciben gratamente a la niña como algo natural, los vecinos inclusive. Sin realizar denuncia o aviso a autoridades, la familia decide quedarse con un individuo que cambiará sus vidas notablemente.

 

 

Focos y Retros / Foco Found Footage

Orphans (Argentina), por María Eugenia D’Alessio

Serie de cortos pertenecientes a la colección del Museo del Cine Pablo Ducrós Hicken, en el que la variedad de estéticas es el leit motiv.

Orphans es el concepto que comenzó a utilizarse en los ’90 para llamar la atención sobre el destino, la conservación y accesibilidad de registros cinematográficos de origen diverso. Estos materiales incluyen todo tipo de films producidos y exhibidos por fuera de los circuitos comerciales.

Filmaciones educativas, científicas, pasando por la ingenuidad de la animación, por ejemplos de filmografía expresionista como la de Metrópolis, de Fritz Lang; informativos, propagandísticos y hasta proyectos de tono surrealista, en este conjunto se rescatan y revalorizan registros que abarcan las décadas de los ’20 a los ’40, tanto nacionales como extranjeros.

Cualquier producto cultural que duerma en un archivo y no cumpla su función social es un producto muerto; por eso Orphans tiene, más que un valor estético por sí mismo, un valor educativo y cultural. Es un fiel ejemplo de la evolución del cine a través del tiempo y de cómo este arte, en plena etapa de experimentación e investigación, acompañó a las sociedades y su historia. Seguramente aburrido para el público masivo acostumbrado a deslumbrarse con efectos especiales y espectacularidad hollywoodense, este film es necesario para los cinéfilos que disfrutan de conocer el arte a fondo. Recomendable.

 

Focos y Retros / Foco Visiones Radicales desde China

Disorder de Huang Weikai (China 2009) por R.W.

 

 

La tecnología de hoy en día nos permite grabar de cualquier manera cualquier cosa, y de esta manera Weikai trata de construir un “relato” coral a partir de imágenes grabadas con cámaras caseras, fotográficas y celulares, solo que en vez de subirse a youtube, hizo un largometrajes con ellas, unificando las irregulares fotográficas al pasarlas a un granulado blanco y negro, que le dan cierta unidad a la película.

Montando diferentes episodios violentos (y lamentablemente identificables e inintencionalmente  risibles) de las calles de una ciudad china de forma paralela pero a la vez con linealidad temporal, da la sensación que todos los eventos suceden el mismo día, en un lapso de 24 hs. Si bien se nota una progresión dramática de cada episodio, (el trabajo de montaje es notable realmente), la elección de los episodios, así como la sucesión de los mismos es un poco fortuita y azarosa. Escarbando con profundidad, nos damos cuenta, que se trata, ni más ni menos, de una acumulación de escenas sádicas, dignas de Crónica TV, de “periodismo” amarillista (no lo digo en doble sentido), impresionista, efectista y forzado. Por suerte, Weikai no acude a un narrador en off para hacer más explícito lo que resulta obvio. De esta forma se diferencia de un noticiero convencional. ¿Son honorables las intenciones? No lo creo honestamente. Un documental menor. 

 

  

 

Focos y Retros / Foco Chris Petit

 

Asylum de Chris Petit e Iain Sinclair (Inglaterra, 2000), por R.W.

Siempre el BAFICI da lugar a los directores más experimentales. Asylum es el viaje de una hora por territorios oscuros de la mente. Utilizando de forma soberbia el video para explorar sus extremos de experimentación y sus límites, ambos directores narran una película imposible de explicar, indefinible y sorprendente. Llena de ironía y humor absurdo, al mismo tiempo se trata de un thriller de búsqueda. Una película de ciencia ficción grabada con ínfimos recursos.

En un mundo sin memoria, tras el Apocalipsis, una mujer debe buscar a otra mujer para grabar sonidos del pasado, y a la vez encontrar a un escritor supuestamente fallecido que tuvo la misión de refrescarle la memoria a las personas. Un relato de cajas chinas, donde el documental, el falso documental y el film noir se dan la mano en un mundo abstracto, dividido por animaciones oscuras e inmateriales, Asylum es una experiencia onírica. Como pesadilla de David Lynch llevada al extremo de lo bizarro o un homenaje a una de las últimas obras maestras de Orson Welles, F de Falso. Se trata de lo que no se trata. Una historia de Phillip K. Dick o de Burrows con la poesía de Faulkner. En medio de este lío, se encuentra este rescate a la obra de dos genios del cine y la literatura contemporáneas, que el BAFICI nos da la posibilidad de conocer.

 

 

 

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