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25.04.10
BAFICI 12º Edición

Panorama / Malditos / Musicales / Lugares / Métodos

Celda 211 

Panorama

La Reine des Pommes, de Valerie Donzelli (Francia, 2009), por R. W.

Donzelli dirige y protagoniza esta comedia romántica. Entre lo naif y el slapstick del cine mudo, que relata las penurias de una mujer demasiado inocente y torpe, cuyo novio la abandona y la obliga a mudarse. Cae en la casa de una prima bastante extravagante que le consigue un trabajo de niñera. La protagonista, deprimida, busca consuelo en otros hombres (todos interpretados por el mismo actor, Jeremie Elkaim, coguionista del film). Entre el sexo y el “amor”, nuestra heroína, se convierte en una suerte de femme fatale desfachatada, una “Amelie” menos imaginativa.

Si bien hay mucha cinefilia dando vueltas, la película es muy floja a nivel visual y fotográfico. Hay momentos narrativos inspirados con inserciones musicales de canciones de Benjamin Biolay. Pero a pesar de la simpatía que brota de la actriz, y las buenas intenciones, no deja de ser un película demasiado superficial e inocente. Un entretenimiento menor para meter entre el documental chino que te deja sin aire, y alguna europea trepidante. Dejar descansar al cerebro no está mal. Pero con una estética e historia similar (y mucho menos presupuesto por supuesto), Tetsuo Lumiere es más divertido, imaginativo, inspirado y efectivo.

 

R, de Tobias Lindholm y Michael Noer (Dinamarca, 2009), por R. W.

Si no hubiese existido Un Profeta de Jacques Audiard, estaríamos hablando de uno de los mejores dramas carcelarios de los últimos tiempos (junto conLeonera y Hunger).

Como son del mismo año, es difícil decir quién le robó a quién, ya que la primera secuencia es exactamente igual. Un joven llega a una prisión. Se desconoce el motivo del crimen. Le hacen las inspecciones de rutina y lo lanzan a la jaula de los leones. Los presos, son físico culturistas que lo doblan en tamaño, rapados, llenos de tatuajes que meten miedo. Para ganarse su aprecio el protagonista debe herir a un albino. Lo hace, pero no es suficiente, por lo que termina encontrando una manera de pasar la droga desde el pabellón de los daneses a la de los musulmanes sin que los guardias se den cuenta.

Al mejor estilo del film de Audiard, la pareja de directores hacen un film sobrio y tensionante que escapa a los lugares comunes, y los clisés del resto de dramas carcelarios. El suspenso aumenta minuto a minuto, con pocas palabras y mínimas expresiones nos vamos poniendo en la piel del protagonista. La diferencia con Un Profeta reside en las ambiciones y la duración. Mientras que el film francés está lleno de subtramas y dura dos horas y media, esta dura una menos, y se concentra en el protagonista y su par musulmán que le lleva la droga a sus líderes. Soberbias actuaciones, escenas impactantes, pero nunca forzadas ni efectistas, hace de R, una verdadera sorpresa. Visual y sonoramente es magistral. Cruda, creíble. El espectador sale de la sala con un gusto amargo, una sensación incómoda, y el deseo de nunca terminar en prisión.

 

Manuel de Ribera de Christopher Murray y Pablo Carrera (Chile, 2009), por Gonzalo Facundo López

Manuel de Ribera se interna en una búsqueda de un fin (un mensaje a comunicar) por medios existencialistas de observar la naturaleza humana. El proceso de Christopher Murray y Pablo Carrera junto a su equipo de trabajo los lleva a una experiencia particular en relación al comportamiento del hombre. La soledad como forma de vida es un tópico central que puede ser destacado de la potencia narrativa que la película contiene. A través de la repetición y de recursos metafóricos, ésta atraviesa lo mítico de manera personal -el tiempo del hombre- y social –el tiempo del pueblo. El relato que el espectador construye se basa en procedimientos que, sobre un material humano y geográfico, va más allá de lo que en la materialidad podríamos expresar.

A pesar de la intención de los directores de realizar un producto documental con intervenciones ficcionales, Manuel de Ribera puede ser leída en su totalidad como ficción. Si bien en su estructura y realización corresponde a un claro modelo documental, es su narrativa tan preponderante que para aquel que no cuente con esta información sobre las intenciones cinematográficas será una película de ficción con relato particular y una excelente fotografía, donde cada imagen esta usada para narrar y nada queda librado al azar.

 

Velódromo, de Alberto Fuguet (Chile, 2009), por M. O.

El escritor, periodista y director Alberto Fuguet tiene muchos fanáticos en el mundo, incluyendo en la Argentina. Sus trabajos versan las vivencias y preocupaciones de la juventud chilena, con constantes referencias a la cultura pop. Su flamante opus cinematográfico no defraudará ni a fanáticos ni a quienes se inician en su obra.

Ariel Roth (estupendo Pablo Cerda) vive solo, trabaja como diseñador gráfico freelance, mira películas que baja por la computadora… y está por cumplir 35 años. Su vida serena, sin iniciativa ni pretensiones, cambia cuando su novia lo deja y su mejor amigo toma distancia. Entonces empezará a tomar conciencia de que ya no es un pibe, de que la vida se pasa, de que debería hacer más. Entretanto, conoce nuevas amistades, renueva lazos con un primo millonario y más joven que él, conoce otras chicas, sale a bailar y, sobre todo, anda en bicicleta, sea de día o de noche, esté triste o contento.

Una comedia generacional —adulta pero no seria, tierna pero no estúpida—, de esas con las que es difícil no engancharse, ya que tocan temas como el amor, la amistad y el trabajo durante la crisis de los treinta. Incluye chistes sobre el mundo del cine (un amigo de Ariel es un cineasta que se cree cool) y la literatura (Ariel se altera cuando descubre que un autor obtiene la gloria a los veintipico). La banda sonora, una delicia. Desde Blondie hasta T-Rex, pasando por Rick Astley, Faith No More y Mazzy Star, una banda todavía a descubrir, de la que suena su irresistible balada “Fade into you”.

Velódromo es, sin duda, uno de los atractivos de esta nueva edición del Bafici.

 

Navidad de Sebastián Lelio (Chile, 2009), por R.W

El cine chileno ha crecido muchísimo en los últimos años. En el BAFICI anterior pudimos apreciar excelentes obras del nuevo cine del país trasandino como La Nana y Tony Manero. Esta vez, llega la premiada Navidad, segundo largo de Lelio. Tres personajes solamente logran sacar a flote esta película con notables sutilezas.

Una pareja joven, Aurora y Alejandro, (Manuela Martelli, vista en Como un Avión Estrellado y Machuca, y Diego Ruiz), entran ilegalmente en la casa donde  vivía el padre de ella. Planean pasar la Navidad allí. Pero al poco tiempo de estar dentro, empieza a haber conflictos, cuando Alejandro la empiece a cuestionar sobre una supuesta infidelidad de Aurora. En el medio del conflicto, ambos encuentra a Alicia, una chica de 15 años que se escapó de su casa y espera a su padre.

Estos tres solitarios jóvenes, crearan lazos a través de la unión del desamparo familiar que los comunica. Austera, pero cálida, buenos personajes, ricos en matices, excelentes interpretaciones del trío protagónico, una excelente puesta lumínica, llena de claroscuros y tonos ocres, combinado a una banda sonora inspirada en temas de Victor Jara, le dan a la película una clima ominoso y honesto a la vez. Por momentos, divertida, sensual, y sugerente. El melodrama nunca resulta forzado, y si hay algo para criticarle realmente, es que no se trata de una historia demasiado original. La situación fue bastante veces atravesada en el cine mundial, pero, una buena puesta en escena y un guión de estructura sólida, y diálogos fluidos y verosímiles, completan esta obra redonda, que si bien empieza demasiado lenta para terminar un poco pronto (honestamente, los 104 minutos, se hacen cortos), termina siendo un producto atractivo. Otra muestra del buen momento que atraviesa el cine chileno.

  

Todo, en fin, el Silencio lo Ocupaba de Nicolás Pereda (Canadá/ México, 2010), por R. G.

Por mucho, la mejor fotografía que he visto en todo en el festival. Y además,  vale decir que la más autoconsciente de su experimentación estética.

Todo, en fin, El Silencio lo ocupaba se basa en un poema de Sor Juana Inés de la Cruz, que la actriz Jesusa Rodríguez recita y repite incansablemente a lo largo de todo el film. En el mismo, se entremezclan la grabación de su interpretación y las indicaciones y charlas que mantiene con el director.

Hay quienes la tildan de “expresionismo documental”. Si pensamos que el expresionismo se mueve entre dos ejes: el uso de los decorados y la cualidad tenebrosa de su fotografía, es más que acertada esta denominación. 

A fin de cuentas, se trata de una especie de backstage sumamente (deliberadamente) estético, donde las sombras y claroscuros al igual que el silencio, terminan ocupándolo todo.

 

Celda 211 de Daniel Monzón (España, 2009) por R.W.

Uno de los grandes éxitos del 2009 y ganadora de 8 premios Goya en España (incluida la Mejor Película) se trata de un film que poco y nada tiene de independiente, pero que de todas maneras nos da a los porteños la oportunidad de apreciarlo antes de su estreno comercial.

La acción transita en una cárcel donde se sucede un motín, en el momento en que un joven guardia (el argentino Alberto Ammann, de un notable primer protagónico en España) inspecciona las celdas un día antes de empezar a trabajar ahí. Debido a un accidente, queda encerrado en la celda 211, cuando todos los presos se escapan. Como no tiene uniforme ni lo conocen dentro, se hace pasar por preso. Su intención es servir de espía y negociador con los directivos de la prisión. En el transcurso se hará amigo del líder de la rebelión, un violento pero inteligente prisionero conocido como Malamadre (extraordinario trabajo de Luis Tosar).  Sin embargo se derivarán sucesos que pondrán Juan, el protagonista más cerca de los prisioneros que de los corruptos guardia cárceles, y de esta forma, también meternos a los espectadores del lado de los criminales.

Entretenida, emotiva, intensa, se trata de un drama carcelario que no se puede comparar en fuerza o innovación narrativa para el género con Un Profeta o R,y que contiene una demasiado sutil bajada de bandera política (dentro de la cárcel hay líderes de la ETA), pero tampoco cae en la demagogia emocional, en el relato monocorde, con montaje videoclipero de CarandirúCelda 211 no contiene violencia gratuita. Todo está medido, y si bien tiene sus giros narrativos forzados, melodramáticos, y un par de flashbacks románticos demasiado cursis, el ritmo es vigoroso y el suspenso efectivo. Una película para distenderse un poco y dejar volar el cerebro al menos, por casi dos horas.

 

Susa de Rusudan Pirveli (Georgia, 2009), por R.W.

Las secuelas de la guerra de los Balcanes, siguen aun hoy teniendo consecuencias en los países involucrados. En un pequeño pueblo devastado de Georgia, Susa, espera a su padre. Mientras tanto debe cuidar a su madre, y sufrir las penurias diarias: ser estafado por comerciantes y mafiosos, ser golpeado por los “pillos” de la escuela. A pesar de todo, sigue manteniendo la cabeza en alto.

Se podría llegar a esperar una película cruda, llena de golpes bajos y de efecto, pero bajo el frío clima georgiano, la directora construye un relato austero, que evade los típicos lugares comunes y clisés, para ser directo, para pegar sin anestesia ni aviso. No hay situaciones que resulten forzadas. La angustia es contagiosa pero nunca demagógica.

Los méritos recaen sin duda en el joven protagonista que resiste todos los golpes, y con pocos gestos logra comunicar más que el resto del elenco adulto.

Filmada con vigorosos planos secuencia de acompañamiento, cámara en mano al mejor estilo hermanos Dardenne, pero con influencia del neorrealismo italiano. Susa es una película que probablemente hayamos visto previamente relata de manera parecida, con momentos un poco densos, pero aún así mantiene un tono sobrio y una dirección concreta.

Agua Fría de Mar de Paz Fábrega (Costa Rica / Francia, 2009), por R.W

Me cansé de ver cine latinoamericano que utiliza a chicos para manipular los sentimientos de los personajes adultos… dentro y fuera de la pantalla.

Una familia vacacionar en una playa popular de un balneario de Costa Rica, pero Karina, la consentida del padre necesita apartarse del resto de los mortales. Su taciturna y melancolía la llevan cerca de un joven matrimonio burgués que también está a punto de vacacionar. Sin embarga, Mariana, la esposa se siente sola: Rodrigo prioriza un negocio familiar en el mismo balneario y la deja de lado. La suerte provocará que Karina y Mariana crucen miradas, y sienta compasión por la otra. Cada una volverá a su vida y nuevamente se encontrarán bajo circunstancias similares aunque opuestas.

La directora nunca da con la tecla indicada para definir el drama que afecta a ambas mujeres, y la película se torna previsible, monótona y repetitiva en situaciones. El final edulcorado, conciliador entre dos mundos, aparentemente distintos, no consigue ser verosímil.  A pesar de las buenas interpretaciones, es una película tan fría como el título y en ningún momento, atrapante o convincente.

The Girl de Frederik Edfeldt (Suecia, 2009), por R.W.

Un matrimonio que vive en medio de un paisaje rural decide viajar con su hijo mayor a África para dar asistencia médica a enfermo de SIDA, dejando a su pequeña hija de 10 años, al cuidado de una tía hippie, que pronto se escapará con un hombre y dejara la chica sola en su casa.

La chica, de pocas palabras y rostro austero se arreglará para sobrevivir sola, en compañía del hijo de un granjero, un chico tímido y retraído, extraño entre los estudiantes. Pero tendrá que enfrentar a las dos insoportables hijas adolescentes de un vecino borracho, que la manipularán hasta el cansancio.

Más oscura de lo que demuestra ser a primera vista, esta obra sueca, es un estudio interesante sobre la soledad y el descubrimiento de la sexualidad a una edad tempranera. El director no subestima la inteligencia de la niña, la muestra en su totalidad, desde sus miedos e incertidumbres, pasando por la depresión hasta convertirse en una mujercita madura en poco tiempo. Un cuento de hadas que parece sacado del imaginario de Stephen King o Terry Gilliam (Tideland) sin inclusiones fantásticas.

Entre el silencio y las baladas de ABBA, la protagonista Blanca Engström se come la película. Con una estética lograda y una narración sólida, aún sin evadir todos los clisés visto en obras similares, The Girl es una propuesta interesante del país que en algún momento dio a conocer al gran Ingmar Bergman.

Panorama / Malditos

El Charles Bronson Chileno (O Idénticamente Igual), de Carlos Flores del Pino (Chile, 1981), por M. O.

Durante los ’70, Charles Bronson era una estrella de cine. Películas como la saga de El Vengador Anónimo y Mr. Majestick lo convirtieron en el héroe de acción de aquellos tiempos. Una fama que trascendía a los Estados Unidos. En Soñar, Soñar, de Leonardo Favio, Gian Franco Pagliaro le dice a Carlos Monzón que es parecido a Charles Bronson (lo llama “Charlie”).

Por esa misma época, en Chile, se organizaba un concurso de parecidos a celebridades. Ganó Fenelón Guajardo, el doble exacto de Bronson.

Esta película es un documental acerca de este simpático personaje, quien se despacha con anécdotas de las más extrañas y desopilantes. Además, fragmentos de Fenelón en la calle, asombrando a la gente con su similitud física con el mencionado duro de la pantalla grande. También conocemos a su familia y los problemas que conlleva la fama. Y, como cereza al postre, un corto dirigido y protagonizado por Fenelón (quien dice llamarse Fernando, porque Fenelón no le gusta).

Imperdible.

Panorama / Música

The Agony and the Ecstasy of Phil Spector, de Vikarn Jayanti ( Inglaterra / EE. UU., 2008), por M. O.

Phil Spector. Ex rockstar. Productor musical Midas. Carismático. Excéntrico. Cazador —y potenciador— de talentos (¿Les suenan Los Beatles?). Creador de la Pared de Sonido. Multimillonario. Arrogante. Megalómano. Violento. Impredecible. Culpable de asesinato.

Este más que correcto documental de la BBC explora las distintas facetas de este personaje. El hilo conductor es el juicio que se llevó a cabo en 2007, por el supuesto asesinato de Lana Clarkson, otrora diva Clase B.

Haciendo gala de una personalidad fuerte pero con sentido del humor, el bueno de Phil da testimonios sobre el tema, pero también sobre sus comienzos, la fama, el dinero, pero, sobre todo, la música. Podemos escuchar, completos, varios de los éxitos que pergeño junto a The Ronettes, The Crystals, The Righteous Brothers y John Lennon, entre otros.

Phil Spector fue, es y será un personaje controvertido. Pero su aporte a la música y a la cultura en general es innegable.

Rocksteady: The Roots of Reggae de Stascha Bader (Suiza / Canadá, 2009) por R.W.

A veces es necesario calmarse y distenderse. La música es un buen vehículo hacia la paz interior… y más si se trata de música jamaiquina, música de esperanza, de buenas vibraciones y energía. Sin esconder que se trata de un documental para televisión, Rocksteady nos cuenta la historia de la primer música íntegramente jamaiquina: el rocksteady tiene sus raíces del ska jamaiquino, cuya influencia proviene del blues, del rock, del gospel, pero cuyo ritmo es autóctono de la isla caribeña. El ska se fue transformando en un ritmo más liviano que se llamó rocksteady y a la vez, este se fue calmando, y componiendo con menos instrumentos. Esto fue el reggae. Todos los artistas de este movimiento surgieron creando y escuchando rocksteady. Con la excusa de una reunión de estrellas de este estilo musical, el documental rememora los orígenes, raíces de la música, con material de archivo de los ‘60s y grabaciones contemporáneas.

Ya ancianos, los cantantes y músicos nos dan una clase de rocksteady en un documental más que digno de ver. Muy disfrutable, que no deja de lado la realidad socio político de la nación, pero tampoco hace un análisis o énfasis profundizado en estas cuestiones. Los fans de Bob Marley, encontrarán divertidas anécdotas sobre los primeros años del revolucionario cantante, a través de la voz de su viuda, Rita Marley. Para disfrutar de buena música, excelente fotografía, y divertirse con estos “viejitos piolas” y un admirable espíritu de vivir.

Bader sigue los pasos de Fernando Trueba con El Milagro de Candeal y Wim Wenders con Buena Vista Social Club, y logra otra notable muestra de cine musical latinoamericano.

Panorama / Lugares

Vrindavana, de Ernesto Baca (Argentina, 2010), por M. O.

Gracias a obras como Cabeza de Palo y Samoa, el director Ernesto Baca se convirtió en uno de los próceres del cine experimental argentino. Una clase de cine que, aunque no lo parezca, tiene un público fiel. Además, Baca pertenece a la religión budista, al punto de viajar regularmente a India. En uno de sus recientes viajes fue con su equipo de colaboradores y cámaras. El resultado: Vrindavana, que reúne sus dos grandes pasiones.

A lo largo de los 90 minutos de duración podemos contemplar las más variadas imágenes del mencionado y exótico país. Empleados, transeúntes, monumentos, ríos, macacos (que pululan por todos lados como si fueran animales domésticos), atardeceres, nada se le escapa a los cineastas.

No son imágenes montadas de manera caprichosa, sino que trasmiten la esencia de un lugar y de la devoción y el respeto que inspira. Es verdad que toda persona más familiarizada con el Budismo pueda interpretar más acertadamente ciertos elementos. No obstante, sin importar la religión a la que se pertenezca, Vrindavana es una de esas experiencias para dejarse llevar… y quedarse con ganas de visitar India.

Panorama / Métodos

Ensayo (Fragmentos de  Sarah Kane) de Marcos Pastor (Argentina, 2010) por R.W.

¿Cómo poder representar cinematográficamente una obra que su propia autora concibió irreproducible de manera audiovisual?

Cleansed es una obra de Sarah Kane, dramaturga británica que desde los 23 hasta los 28 años (edad en la que se suicida) escribió y dirigió 5 obras. Sádicas, sexuales, violentas, el teatro de Sarah Kane no pasó desapercibido y arremetió en Gran Bretaña como un huracán.

Un grupo de teatro, liderado por el director Mariano Stolkiner, decide poner la obra en escena y enfrentarse a los difíciles textos de Kane.

Pastor (director del notable documental Rastrojero), asistente de dirección de la obra, decide mostrarnos el backstage y todo lo que se oculta en la preparación de una puesta: los desafíos de los actores con los personajes, el armado de la escenografía, el diseño lumínico, los nervios del estreno, o mejor dicho un ensayo con público presente.

El documental está pensado de manera tal que los intérpretes nunca dan cuenta de la presencia de la cámara. Simultáneamente a que los protagonistas lidian y superan el lenguaje de Kane, nos vamos enterando de la durísima vida que tuvo la escritora, gracias a testimonios que dejo por escrito (y que Pastor dobla con ayuda de una actriz engañando al espectador hasta los créditos finales, que piensa que escucha la voz de la verdadera Kane), y de material de archivo, encontrado en Internet.

Contando con un montaje dinámico (Pastor de por sí es montajista de las películas de Gustavo Fontán), excelente ritmo y grabación sonora, la película toma vuelo propio, atrapa, y al final, lamentablemente termina siendo demasiado corta. A uno, como espectador le gustaría ver más, y con mayor profundidad algunas escenas de ensayos.

El tiempo es un factor elemental en el proceso creativo. El documental empezó a grabarse en septiembre del 2006 y se terminó en octubre del 2007 con la obra estrenada (hay una prueba irrefutable de ello, ya que se incluye un episodio inolvidable que sucedió en el ciudad en el medio). El trabajo realizado en los tres años subsiguientes, demuestra gran amor y dedicación por el material.

Pastor es honesto en cuanto a sus pretensiones y logra un documental didáctico sin proponérselo. Logra encontrarle la vuelta a representar cinematográficamente, un texto que parece imposible. Logra un testimonio imperdible para actores, estudiantes de teatro y afines a la obra de Kane.

 

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