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07.04.10
BAFICI 12º Edición

Panorama Nocturna / Trayectorias y Otras

 The Haunted World of El Superbeasto
 

Panorama / Nocturna

Petals: Journey Into Self Discovery, de Beck Peacock (EE. UU., Canadá, 2009), por Matías Orta

Que un fotógrafo (más precisamente, Nick Karras) se dedique a retratar vaginas y las publique en un libro ya es inusual. Que un director (más precisamente, Beck Peacock) filme un documental sobre eso, más extraño todavía.

Pero, lejos de darle un enfoque burdo al tema, Karras  (y luego Peacock) le rinden un tributo al órgano sexual femenino, al que todavía da cosa llamar por su nombre. Petals… incluye entrevistas a mujeres, sean profesionales o no, que cuentan experiencias de redescubrimiento de la mencionada parte de su anatomía. La película demuestra que muchas mujeres todavía tiene complejos con sus vaginas, producto de mitos hoy refutados. Se destaca Betty Dodson, militante de los derechos de la mujer a disfrutar a autosatisfacerse. Sus declaraciones son las más lúcidas, y también las más desopilantes.

Más allá de su estructura de backstage, Petals… es un valioso y respetuoso trabajo sobre un tema y una parte del cuerpo que siguen siendo consideradoa tabú.

El Sol, de Ayar Blasco (Argentina, 2010), por R. W.

Segundo y muy esperado trabajo de Blasco, tras la experiencia de Mercano con Juan Antín,  El Sol es un relato post apocalíptico que trabaja en la misma línea que El Libro de Eli o Mad Max, pero con un humor similar al del más desaforado Alex de la Iglesia (numerosos homenajes a Acción Mutante, su primer película) y a la del Adult Swim, en que también se inspiró Mercano. Pero el largometraje del personaje de Much Music termina siendo una película de Disney a comparación de esta segunda obra. El INCAA le dio un subsidio. Esto confirma una de dos teorías: o los conservadores ejecutivos, encargados de dar el dinero no vieron la película, o el INCAA amplió su cerebro en cuanto a propuestas bizarras.

Porque no hay otra palabra para denominar a esto: se trata de un producto completamente incoherente con una línea narrativa mínima (la lucha entre los sobrevivientes del Apocalipsis, un grupo de caníbales llamados “Los Bonitos”, una papas evolucionadas y un grupo de mutantes).

Humor subversivo, negro al punto de escandalizar a John Waters, incorrección política llevada al extremo, sátira social, inmoralismo puro, escenas surrealistas e inserts de una serie que Blasco realiza por Internet, que se asemeja más a un trabajo Lynchiano que a un dibujo animado nacional. No se trata de un estilo innovador, sino patético y absurdo, hecho con flash y muchas ideas, que habrá que ver, bajo el efecto de que sustancias estaba Blasco cuando se inspiró a crear esta genialidad que provoca una risa cada diez segundos. No hay que buscarle vueltas, y el final no tiene sentido alguno.

Blasco dice que no está terminada. Esperemos que los retoques que haga no afecten la incoherencia e imperfección de esta cuasi obra maestra, convertida en obra de culto, maldita, al instante en que se prenden las luces de la sala.

Más allá de los aciertos en cuanto a tono, climas, humor y chistes, con remanentes de la cultura pop, video juegos, animación de los ochenta y principios de los noventa, lo mejor de El Sol es la decisión de Blasco de llamar al Dr. Tangalanga para que doble a uno de los personajes centrales, y a la vez narre el prólogo.  La inconfundible voz y lenguaje del nonagenario personaje famoso por sus chistes telefónicos, es la cereza de la torta. Sí, las otras voces, también están perfectamente elegidas (Sofía Gala Castiglione,  Jorge Sesán, Divina Gloria), pero el humor autóctono del Dr. Inspira a Blasco a generar más chistes efectivos inclusos. Para disfrutar con la mente muy abierta.

 

Meat, de Maartje Seyferth y Victor Nieuwenhuijs (Holanda, 2010), por M. O.

Sexo. Dolor. Obsesión. Mugre. Sangre. Muerte. Horror. Pero, sobre todo, Carne. No, no hablamos de una película del magnánimo Paul Verhoeven, pero la dupla Seyferth-Nieuwenhuijs también es de nacionalidad holandesa. Otra prueba de que se consumen cosas raras en esa parte del mundo.

De narración no lineal (abundan los saltos temporales), Meat nos muestra a un libidinoso carnicero (Titus Muizelaar) y a su joven asistente (Nellie Benner), que no deja de filmar con su camarita desde achuras hasta rutinas de sexo anal e incluso sus propias y perturbadoras experiencias sexuales. Como suele suceder, todo termina mal. También aparece un abogado (otra vez Titus Muizelaar), quien carga con sus propios traumas.

La película funciona como una perversa fantasía pornográfica, que no tarda en volverse una pesadilla. La brutalidad de algunos momentos remite al cine de Gaspar Noe, aunque la violencia aquí entra en un marco de erotismo y depravación, en donde los personajes siempre cruzan los límites que se imaginen.

Al igual que Veroheven, Seyferth y Nieuwenhuijs no tienen empacho en darnos las crudezas extremas, y la clase de elementos que muchos no muestran, incluyendo planos de las virilidades de hombres desnudos, algo que no siempre vemos en el cine. Prueba de que aquí la cosa pasa por el realismo más chocante, que no hay nada de fantasía, más allá de un momento onírico en el que vacas, corderos y chanchos deambulan por la carnicería (y hacen enchastres).

Meat es pedazo de carne que cuesta digerir, pero que no cae mal.

Kinatay de Brillante Mendoza (Filipinas,2009), por R.W.

Los festivales de cine te permiten viajar a territorios remotos. Podes amanecer en Parque Patricios y cenar en Filipinas. Así como recorres las calles de un país y otro, también conoces su arte culinario, sus costumbres, sus miserias y penurias. De pronto, te das cuenta que la distancia es relativa, y en todos lados se pueden ver las mismas atrocidades.

No llega mucho cine filipino a la Argentina, a menos que sea en el BAFICI, o algún ciclo especial en la Sala Lugones (como la que se dio dedicada a Raya Martín, que se encuentra como jurado en el Festival). Pero internacionalmente, el nombre de Brillante Mendoza tiene peso propio. Poco, es lo que suele difundirse de este realizador que ya tiene nueve largometrajes en su haber. Kinatay y Serbis, las dos últimas de su filmografía (no se estrenó Lola todavía) ya fueron reconocidas en Cannes.

Justamente, lo más inómodo de Kinatay es lo cercano que se siente.

Todo es extraño al principio: una joven pareja de zona humilde se va a casar. En el camino al registro civil, un hombre intenta suicidarse y los medios lo rodean. Este hecho pasa inadvertido para la pareja. El muchacho, Peping, está en la academia de policía. Un día le piden que participe de una operación nocturna. Dicha operación se convierte en un oscuro tour de force, que incluye polícas corruptos, prostitutas, violaciones y otras atrocidades, que Mendoza no tiembla en mostrar explícitamente, con tal de indignar al público más conservador y sensible.

Efectismo puro, pero de tal verosimilitud y atractivo cinematográfico, que resulta admirable. No solamente, las interpretaciones (especialmente del protagonista, Coco Martín) son impresionantes, sino más que nada, el realismo, y la crudeza con que desenmascara a este grupo policial corrupto que guarda reminiscencias entre los policías de El Bonaerense (incluso en estética) como de los gángsters de Buenos Muchachos.

La película es lenta, pero mantiene la tensión. El suspenso es acompañado por una molesta pero efectiva banda sonora. La fotografía tiene una oscuridad realista y la cámara de Mendoza persigue a los personajes, pero a la vez se esconde. Martin no juega al montaje invisible o cineasta transparente. Uno nota donde está la cámara, siempre guardando una distancia prudencial de los personajes, pero a la vez nunca dejando de lado a Peping, testigo de las aberraciones policiales. Existe un traveling en plano secuencia, en que la cámara lo persigue durante más de 5 minutos, que es notable por su poder dramático. El personaje es soberbio. En una película estadounidense esperamos ver a un héroe que prefiere salvar a la chica, y dejar caer su cabeza. Mendoza, muestra el miedo. El arrepentimiento, pero a la vez un camino sin salida. Le da opciones de escapar o convertirse en vengador anónimo a su protagonista, pero este es solo un chico que ni terminó la preparatorio y tiene que entrenarse para lo que vendrá. Por lo tanto, el mayor acierto de Mendoza es mostrar a un “héroe” miedoso, inutil e incapaza de cambiar las cosas.

La realidad sobrepasa la ficción, y más allá de cierto regodeo hacia el sadismo y el gore, es dificil, no admitir que si Kinatay nos impacta, es porque Filipinas no está tan lejos como parece.

Hasta los restaurantes al paso, se parecen a los “carritos” de la costanera. Buen provecho.

 

David Wants to Fly, de David Sievekin (Alemania), por Victoria Tombolini

Mezcla de documental y ficción, el film nos muestra como David, un joven estudiante de cine, ingresa en el mundo de la Meditación Trascendental luego de asistir a una conferencia de David Lynch. Se acercó para conocer el secreto de la creatividad por parte de su director predilecto y terminó emprendiendo un viaje que lo llevó a recorrer varios países y a hurgar en lo profundo del movimiento liderado por Maharishi. Se puede ver cómo en un principio y a simple vista parece todo agradable y sano y cómo tras la muerte del líder comienzan a salir a la luz conflictos y contradicciones que acarrean muchos años. Mientras investiga y registra todo esto, David tiene que lidiar con una novia indecisa y con su propia cabeza confundida. Una película muy recomendable que cuenta con testimonios interesantes y paisajes increíbles.

The Haunted World of El Superbeasto, de Rob Zombie (EE. UU., 2009), por M. O.

Rob Zombie es estado puro. Eso es este delirio, pero delirio del mejor.

En un mundo como el Halloweentown de El Extraño Mundo de Jack, pero más psicodélico y trash, El Superbeasto es un luchador de catch devenido en superhérpe playboy ultramediático, una bestia sexy que exuda carisma y sensualidad. Las mujeres no se le resisten y los incautos que se le oponen terminan con la cabeza sepultada en sus propios traseros. Cuando está por levantarse a una de sus nuevas conquistas, deberá rescatarla de las garras del Dr. Satán (voz de Paul Giamatti), un ex nerd devenido en excéntrico archivillano. Y sí, se vienen persecuciones, piñas, tiros y un humor muy guarro.

Basado en un comic de su autoría, R. Z. Se despacha con una animación infestada de homenajes, parodias (incluso de sus propias creaciones, como la familia Firefly de Mil Cuerpos y Violencia Diabólica), locura, ritmo, sexo y números musicales. Remite un poco a Ren & Stimpy, pero con más excesos. Todosl os personajes tienen lo suyo, como la hermana guerrera de Superbeasto, que se la pasa combatiendo contra zombies nazis.

Una fantasía escatológica para no perderse.

The Haunted World of El Superbeasto, de Rob Zombie (EE. UU., 2009), por Elizabeth Levitsky

La irreverente obra del Rob Zombie basada en su comic The Adventures of Superbeasto, es un alto obligado para los amantes del subgénero zombie, la comedia, el humor negro y la crítica acida.

Superbeasto decide ir a rescatar a Velvet Von Black, una stripper maleducada y fumadora compulsiva, de las garras de Dr. Satan, que no es ni mas ni menos que Steve Wachowski, su ex compañero de colegio, para ellos requiere la ayuda de su hermana Suzi-X y su robot Murray.

Una buena animación que entretiene sin pausa durante los 77 minutos que dura el film, cargada de chistes de todos los estilos es una obra no apta para pacatos.

Red White & Blue, de Simon Rumley (EEUU, Reino Unido, 2010), por J.L.D.L.

Con rezagos de film realizado para televisión, en gran parte por el alterable y precario score. Sexo y violencia son las consignas de Red White & Blue.

Erica, una mujer para quien el sexo es tan habitual que lo practica a toda hora y con quien sea, se ve cambiada luego de conocer a Nate (Noah Taylor, actor de Claroscuro) un hombre violento por naturaleza, misterioso y que con solo una mirada genera temor en quien tenga a su alrededor, acaso el único hombre que no ha querido mantener relaciones sexuales con ella, al instante de conocerla.

El lugar es Texas, Franki es un chico a quien su novia acaba de abandonar, en parte debido al tiempo que emplea prestando ayuda a su madre enferma. Tras una fugaz salida, mantiene relaciones con Erica, grupalmente con sus amigos rockeros. Un test de HIV tras un período de tiempo, resulta dar positivo y ante tantas desilusiones concentradas, éste decide ir a la búsqueda de quien lo contagiase de la mortal enfermedad. La búsqueda engendra más violencia, in crescendo, al despertar el sentimiento latente en Nate.

 


Panorama / Trayectorias

Reading Book of Blockade, de Aleksandr Sokurov (Rusia, 2009), por Carlos Federico Rey

Sokurov decide utilizar un grupo de personas (niños, adultos, ancianos) para que lean en cámara fragmentos del libro ‘Blokadnuyu knigu’ que recogía testimonios de gente que sobrevivió la tragedia de la Stalingrado sitiada por los nazis durante la segunda guerra, bloqueo que costo la muerte de mas de un millón de personas.

Lejos de la representación de la historia mediante la ficción como en El Arca Rusa, el director elige la textualidad para narrar los sucesos ocurridos y pone en boca de gente común, actores no profesionales, la diegesis de la aberración ocurrida en la década del cuarenta. Con una puesta en escena simple, algunas fotos históricas puestas en primer plano que trasportan a la narración en off y una tormenta de background para los relatos, Sokurov muestra la emoción de los lectores recordando a los muertos del pasado en un ejercicio de memoria profundo y vital.

Hadewijch, de Bruno Dumont (Francia, 2009), por M. O.

Bruno Dumont es un director respetado, de esos que brillan en los festivales, pero que igual cuentan con un fiel grupo de fanáticos. Sus películas son más bien minimalistas en su forma, pero intensas y profundas en el fondo. Céline (Julie Sokolowski), una estudiante de Teología, ama a Dios. Es decir, LO AMA. Se la pasa autoflagelándose y no quiere tener novios porque está convencida de su amor por el Señor. Pero este sentimiento da una vuelta de tuerca cuando conoce a Yassine (Yassine Salim), un amigo que se resigna a ser sólo eso, y al hermano mayor del muchacho, quien tiene una idea muy concreta de su devoción por un ser supremo. Y Céline se verá mezclada en un episodio violento e impensado.

“El amor absoluto es una locura”, declaró Dumont en la charla con la prensa, aquí en el festival. Y eso queda claro en el film. Podríamos dar más detalles, pero arruinaría gran parte de la experiencia Hadewijch.

Una vez más, el director trabaja con no-actores y consigue resultados de una honestidad descarnada. Cuando un personaje sufre, lo hace de verdad. Claro que este método de trabajo (muy usado por tantos cineastas), casi le cuestan alguna que otra piña.

Dumont (que es un ateo confeso) logró un film que habla de religión, divisiones sociales, terrorismo, del lugar de los musulmanes en Francia y de cómo la devoción nos puede llevar a lugares equivocados. Pero siempre tratados de la manera menos obvia pero tampoco extremadamente contemplativa. Otro logro para Dumont.

 

Leslie, My Name Is Evil, de Reginald Harkema (Canadá, 2009), por C. F. R.

Luego de la retrospectiva de su obra que el festival brindara en el año 2008, vuelve al BAFICI Reginald Harkema con Leslie, My Name Is Evil, película basada en los asesinatos del clan Manson, con especial atención en la vida de Leslie Van Houten, una de las seguidoras del loco Charles. Quitándose el traje godardiano que habíamos visto en películas como A Girl Is a Girl o la excelente Monkey Warfare, Harkema entra en el terreno del jolgorio y de la sátira , con reminiscencias al Cry-Baby o A Dirty Shame de John Waters donde se carga todas las instituciones , a la iglesia , al ejercito a la prensa y al poder político.. El director juega con la historia de la secta y en paralelo cuenta la historia de un joven que resiste la presión del padre para ir a Vietnam y que esta a punto de casarse con una virgen fanático religiosa. Cuando el clan Manson es capturado y enjuiciado este joven es seleccionado como jurado y de esa manera comienza una relación solo de miradas con la joven Leslie, una de las acusadas. El es el único que pretende no condenar a muerte a la joven, y Herkama nos muestra un jurado intolerante, reaccionario y que solamente pretende sed de venganza, nos muestra una clase media White trash como gran responsable de lo que ocurrió con la guerra de Vietnam e, inevitablemente, nos genera empatia con los asesinos haciéndonos querer agarrar un cuchillo y apuñalar a esas viejas reaccionarias al ritmo de la guitarra de Charles Manson.

Like You Know It All, de Hong Sang-soo (Corea del Sur, 2009), por Romina Gretter

Todos los años el Bafici nos sorprende con excelentes películas provenientes de Corea del Sur. Este año obviamente no es la excepción y Like You Know It All es buena prueba de ello. Dirigida por el reconocido Hong Sang-soo, la película narra las erráticas aventuras de un director —cuyas películas muy pocos comprenden— que es invitado a participar como jurado en un festival de música y cine.

Con humor, escenas absurdas y cierta nostalgia no sólo se habla del séptimo arte, sino también de amores verdaderos (en apariencia)  y otros pasajeros; el sexo, los amigos, las coincidencias y los accidentes menos pensados son amenizados por tentadoras comidas y mucho alcohol. Obra entretenida y por momentos delirante aún cuando pierde solvencia en ciertos tramos. 

Viajo porque Preciso, Volto porque te Amo, de Marcelo Gomez y Karim Aïnouz (Brasil, 2009), por María Eugenia D’Alessio

Como a quien le arrancaron las ganas de vivir, el protagonista de esta historia huye de su propio presente y se adentra en diferentes parajes y comunidades del interior de Brasil –y también en su propio interior-. Solo, con el corazón herido y sin poder olvidar al amor que lo abandonó, este geólogo –al que no vemos, porque somos sus ojos- emprende un viaje de trabajo que pronto se convertirá en un pasaje a la búsqueda de sí mismo.

Un testimonio de desencanto, desconcierto, de tristeza y de no resignarse al fracaso amoroso, contado desde una óptica particular, personal, creativa.

Fotos, filmación casera, imágenes entrecortadas, granuladas; cada instante visual y sonoro es un estado de ánimo realzado por el diálogo interno que el personaje mantiene imaginando que su ex esposa lo escucha, mientras recorre rutas, se adentra en pueblos y se relaciona con lugareños.

Viajo porque preciso, volto porque te amo es un relato rico, capaz de llegar a la fibra más íntima. Pero también es monótono, lineal; lo que vale son los sentimientos y cómo éstos son contados.

Sin un centro de acción fuerte que provoque un giro inesperado, ni la participación de demasiados personajes (los que se cruzan en el camino del protagonista tienen importancia momentánea), este film podría ser un experimento que demuestre que, sabiendo aprovechar todos los recursos que el cine ofrece, cualquier historia es buena.

Yuki and Nina, de Nobuhiro Suwa, Hippolyte Girardot ( Francia, 2009), por R. G.

Se trata de una de las películas que comienzan bien, pero que a medida que avanza la trama se pierde en disquisiciones poco claras. Pero cierto es, que gana así en sutilezas y riquezas poéticas que nos introducen en una especie de film diferente. Es el paso de uno a otro el que puede despertar en nosotros cierta falta de empatía.

Los padres de Yuki se separan, y su madre decide llevársela con ella a Japón. Yuki más francesa que oriental busca la ayuda de su inseparable amiga Nina, también hija de padres separados. El mundo adulto es retratado por la mirada tierna de Yuki, quien continuamente se ve tironeada por su realidad familiar y el cariño de su amiga, no dispuesta a nueva perdida afectiva.

El tema del origen y de la pertenencia cultural son temas ineludibles que surgen en Yuki and Nina ante la llegada de un viaje inesperado a dos mundos diferentes: por un lado el de Japón y por otro, el que lleva a las puertas de una madurez anticipada que Yuki no esperaba.  

Trash Humphers  de Harmony Korine, (EEUU, 2009), por R.W

El universo de Harmony Korine es perverso, horrible, deprimente… y por suerte lo muestra en sus películas.

Sus visiones de la adolescencia estadounidense ya fue plasmada con violencia en el guión de Larry Clark Kids, y su propia película Gummo, una versión de Freaks contemporánea, pero sin encanto, sino completamente desagradable, aunque también un análisis profundo pero sin obviedades del modus vivendi de los suburbios de Los Angeles.

Korine pedía a gritos seguir los pasos de Von Trier con el dogma y se dio el lujo de realizar una con dicha estética en Julien Donky Boy. Un clásico del BAFICI, hace dos años, estrenó la más comercial y accesible de sus películas, Mr. Lonely, una fábula de imitadores de famosos solitarios, y tristes, sin identidad propia que se refugian en un castillo isla. Hermosa, melancólica y deprimente, se trata de otra obra de culto, con excepcionales interpretaciones de Diego Luna y Samantha Morton.

Nuevamente Korine regresa al festival (inclusive iba a estar en carne y hueso, pero a último momento no vino, una lástima) para presentar ESTO.

Como dice el título, es una obra TRASH, grabada en VHS y montada en video casetera (como hace Daniel Burmeister, el protagonista de El Ambulante) que sigue a tres ¿viejos? ¿deformes? que se dedican a frotarse sexualmente con tachos de basura, defecar delante de garaje, destruir sitios públicos y/o abandonados y burlarse de cada persona que los deja entrar a la casa, cuyos discursos fascistas son peores que los actos de estas “personas”. Se trata de un producto no apto para público impresionable, pero irónicamente Korine es mucho menos explícito de lo que parece. Se trata de una obra de culto, que en los ‘70s u ‘80s habría realizado John Waters seguramente con Divine, y la película parece rendirle sin argumentos un homenaje al rey del cine basura.

No hay una historia, no hay un guión ni estructuras. Hay un gordito de anteojos que honestamente uno no sabe, si sufrir o llorar de la risa cada vez que aparece.

Un híbrido extraño. Bizarrísimo. Divertido, Asqueroso, pero coherente con la crítica, irónica, burda, cínica y social que Korine a puro efectismo realiza habitualmente.

Extraño documental de ficción, mezcla de Jackass con Los Idiotas con un final que despilfarra “ternura” como pocos films que el BAFICI supo exponer. Si bien, por momentos se vuelve un poco repetitiva y redundante en el discurso, se trata de una películas que los seguidores del género Trash y los conocedores del cine de Korine sabrán apreciar.

 

Vincere, de Marco Bellocchio (Italia, Francia, 2009), por J.L.D.L.

Un biopic que involucre a el “Duce” Mussolini con el título Vencer (Vincere) daría impresión de tratarse de una lucha armamentista de hechos acaecidos durante la 2ºGuerra Mundial donde el lider dictatorial italiano tuvo gran participación junto a su alianza con Adolf Hitler. Pero no, estaríamos equivocándonos, la “lucha” radica en una mujer que pasó por la vida del Duce, en su afán de ser reconocida como tal, enamorada de los valores que enarbolaba ésta figura revolucionaria en sus principios y un hijo en comun a cuestas.

El crecimiento politico del lider deja olvidada a ésta mujer, cancelada, escondida. Alejada involuntariamente de su hijo, instituciones religiosas y psiquiátricas donde la mujer reitera su verdad. Su decisión de no negociar la deja aislada por decadas, sin ver a su única coneccion con el mundo exterior, su hijo. Menos aun, el reconocimiento de apellido y casamiento con el lider.

La Cinta Blanca (Das Weisse Band, Alemania, 2009), por Damian Hoffman

La nueva película de Michael Haneke es dura. El creador de las impecables Funny Games y Caché, trae un cuento que para el espectador medio significarán dos horas somníferas, pero en realidad se trata de un fino retrato de la sociedad alemana corrompida hace casi cien años. El relator y uno de los protagonistas, del cual nunca se sabrá el nombre, es un joven docente que ve con sus ojos que la conducta rígida pero amable de los ciudadanos adultos, desde el barón hasta los chicos, cambia dentro de las cuatro paredes de sus casas. Más aún cuando en el pequeño pueblo en que habitan comienzan a acontecer una serie de accidentes provocados a propósito.

Ante todo, es necesario destacar que todo desemboca en la Primera Guerra Mundial, por lo que quizás el contexto violento y tenso de La Cinta Blanca se justifica por la época pre autoritaria en que transita la narración. Algunos de esos elementos explican por qué, a pesar de haber sido la favorita, no se llevó el Oscar que ganó El Secreto de sus Ojos. Es más densa y menos entendible que nuestra representante.

El elenco infantil, clave en la historia, está muy bien dirigido. Algunas escenas de sumo dramatismo y fragilidad son llevadas a cabo con mucha veracidad por los talentosos chicos. Lo mismo corresponde a los más grandes, que encarnan tanto personajes inocentes como crueles.

La fotografía es una protagonista más. Las imágenes son en blanco y negro, por lo que es difícil en ocasiones leer los pálidos subtítulos cuando las imágenes son del mismo color. La utilización de estos matices extremos hace que cada fotograma sea una belleza. Los paisajes son más ricos de esta manera, y se acentúa la oscuridad o luminosidad (según la situación de cada momento, no precisamente debido a las necesidades de las locaciones) con este recurso.

Con una sutileza admirable, el cineasta y también escritor de la cinta, logra tratar temas como la discriminación, el acoso sexual y el incesto sin tener que dejar todo claro en la pantalla. Algunos indicios sirven como información para confirmar aquello que se sospecha. En conclusión: una sociedad que rompe reglas morales, recurre a la violencia con frecuencia y utiliza la fe como momento de congregación y unión.

 

36 Vues de Pic Sant Loup de Jacques Rivette (Francia / Italia, 2009) por R.W.

Pequeños placeres cinéfilos. Mis únicos recuerdos de Jacques Rivette provienen por suerte del BAFICI. Debido a las extensas duraciones de sus obras, es raro encontrarlas en salas comerciales convencionales, por lo que solo pueden apreciarse en ciclos especiales (la Lugones le ha dedicado varias retrospectivas) y en Festivales de cine.

Rivette, para el que no lo conoce, es quizás el más radical e inclasificable de los directores de la Nouvelle Vague. Introduce elementos fantásticos, historias que encierran otras historias (como Historias Extraordinarias) pero contiene la rebelión, ese espíritu de enfant terrible de sus contemporáneos.

36 Vues… es una rareza por su duración y por su tono. Se trata de una agradable comedia romántica dentro de la comunidad circense. Un viajante yuppie (Sergio Castellito) se cruza con un circo ambulante, venido a menos. El propietario acaba de morir, y queda en manos de su hija artista del circo, y de otra hija, quien ha escapado hace varios años, y ahora regresa para saldar cuentas (la gran Jane Birkin). Viejos y nuevos amores se cruzan en este pequeño homenaje que el octogenario realizador le dedica a los circos y sus artistas. Rencores que deben ser superados, humor y magia. Una pequeña joyita sin pretensiones de uno de los maestros del cine.

 

 

 

Totó de Peter Schreiner (Austria, 2009), por R.W.

Todos tenemos un límite de paciencia. Y Schreiner logró que yo encontrara el mío.

Totó es una película que se puede llegar a amar si uno está en paz consigo mismo, no tiene planes a futuro, y siente que está en el lugar más cómodo del mundo, instalado, y nada lo puede mover.

Si usted es fanático de las exhibiciones fotográficas en blanco y negro, esta película es para usted. Fotos, con minímo movimiento interno es lo que nos trae Schreiner. Y como excusa de relato, vemos a un hombre avejentado divagando por una ciudad italiana, tratando de acordarse de su pasado, quizás de su presente. Nada más. Eso solo a lo largo de 128 minutos. O al menos de 50, que fue lo máximo que pude aguantar ver esta muestra fotográfica en blanco y negro de una ciudad italiana. Sí, los encuadres, magníficos. La textura, el contraste fotográfico imponente, maravilloso. El guión, la historia, la intención al menos, brilla por su ausencia. Schreiner logró que me aburra. Le admito que es un gran fotógrafo. Sabe mucho sobre profundidad de campo, punto de fuga, encuadre y diseño plástico – pictórico. Pero como dice Roger Corman: “el cine es movimiento, y la cámara debe moverse constantemente”, y sino se mueve la cámara, al menos puede haber movimiento interno de cuadro (¿otra vez debo citar a Oxhide como lección acerca de cómo relatar en base a planos fijos?), pero Totó es impenetrable, inalterable e inamovible. Densa, monótona y soporífera.

 

 

 

¿Where are You? de Masahiro Kobayashi  (Japón, 2009), por R.W.

La insoportable levedad del ser. No se puede comparar al protagonista de esta película con Antoine Doinel. El personaje creado por Truffaut era un adolescente rebelde e incomprendido, que buscaba la libertad por razones internas, porque la sociedad estaba equivocada en el trato que había que darle a los adolescentes. En cambio, el protagonista de esta película, es un joven que al ser despedido de un minimercado empieza a robar por necesidad: su madre está en el hospital y a él le queda poco dinero para subsistir.

Terriblemente depresiva, plagada de golpes bajos e imágenes lacrimógenas, ¿Where are You? es una película que lleva indefectiblemente a querer hacerse el Hara Kiri. Ver repetidamente al protagonista correr, en busca de un trabajo, para estar un día más con su madre o buscar a su padre, que estuvo ausente durante toda su vida, comiendo la misma comida chatarra reiteradamente termina por traumatizar al espectador. ¿Qué necesidad hay de mostrar las humillaciones a las que se tiene que doblegar este chico tantas veces? ¿Hasta donde llega la manipulación y hasta donde el nivel de morbo de Kobayashi?

Sí, la factura técnica de la película es impecable, cada plano tiene una simetría visual perfecta. Kim Ki Duk con menos golpes bajos es capaz de hacer una película igualmente bella.  La solemne y austera actuación del protagonista es notable. Pero el problema es el desarrollo, soportar la densidad del material. La música y la canción inicial no hacen más que intensificar la depresión que envuelven a este nuevo film de uno de los cineastas “predilectos” del BAFICI. Pobre Antoine Doinel…

 

 

 

 

Panorama / Nuevos Clásicos

Antonio das Mortes, de Glauber Rocha (Brasil, 1969) por Carlos Federico Rey

En mi humilde opinión Glauber Rocha (junto a Leonardo Favio quizás) es el mejor cineasta de la historia de Sudamérica. Y en Antonio das Mortes revalida su titulo ampliamente. Este gran clásico que pudimos ver en una copia nueva y esplendorosa (esas cosas hermosas que suceden en el BAFICI) es un western crepuscular, desbordado, estridente y a los gritos, con momentos musicales ampliamente disfrutables y bellas tomas con gran angular de los parajes áridos de Milagros, Bahía. El mito de Antonio das Mortes convocado por el “sertao” de un pueblo para matar a un bandido revolucionario a caballo (el “cangaceiro”) revalida el mito del Western en el cual el outsider , en este caso Antonio das Mortes llega a un pueblo a poner orden y a defender a “los buenos”. Antonio se dará cuenta con el devenir de los hechos de la ambigüedad de los personajes y que no siempre es hábil para darse cuenta en que bando debe pelear. Secuela de Dios y el Diablo en la tierra del sol, Antonio das Mortes cierra las filmografía de Rocha de la década del sesenta y hace que lo extrañemos y lamentemos que haya muerto tan joven, a los 42 años de edad.

Panorama / Cine + Cine

Metropolis Refundada, de Evangelina Loguercio, Diego Panich, Laura Tusi, Sebastian Yablon (Argentina, 2010), por Elizabeth Levitsky

El documental de Evangelina Loguercio, Diego Panich, Laura Tusi y Sebastian Yablon relata la historia de Metropolis en Argentina, la opera prima de Fritz Lang de 1927 que constituye un hito y un mito cinematográfico. La búsqueda de las piezas perdidas de esta obra la transformó casi en el Santo Grial del cine.

Metropolis, cuyo corte original duraba 2 hs 50 minutos, a lo largo de la historia sufrió diversos recortes y ediciones, los originales se perdieron durante la 2da guerra mundial y la reconstrucción de la misma se hizo en base a los guiones y las pocas piezas que pudieron recolectarse a lo largo del mundo. Sin embargo,  la Fundación Friedrich Wilhelm Murnau, resposable de la restauración, no tenia esperanzas de hallar las piezas faltantes. En julio de 2008 una versión casi completa de la misma fue hallada en el Museo del Cine de la Ciudad de Buenos Aires y en Mayo de 2009, cuando se firmó un convenio entre el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y la Fundación Murnau para el préstamo y restauración de la pieza la noticia se dio a conocer al mundo.

El documental cuenta las peripecias de ese hallazgo; desde principios de los 90 se sospechaba de la existencia de esa copia, sin embargo se pudo acceder a la misma 15 años despues, posteriormente el trabajo para convencer a la Fundación Murnau y la filmoteca alemana de que la copia argentina efectivamente poseia escenas que se creian desaparecidas y por último las complicaciones burocráticas que duraron casi 1 año para poder enviar la pieza a alemania para su restauración.

Bien filmado, con relatos en primera persona de los protagonistas de la historia, el documental es de asistencia obligatoria para los cinefilos e historiadores del genero.

El mismo tambien deja una incognida  ¿cuantos tesoros del cine tendremos escondidos en museos o colecciones privadas, degradandose lentamente, esperando ser hallados?

Panorama / Diálogos

Lourdes, de Jessica Hausner (Austria, Francia, Alemania, 2009), por Jose Luis De Lorenzo

Los minutos iniciales dan la sensación de estar viendo un film de propaganda religiosa, ampliamente sigiloso en mostrarnos imágenes y costumbres de una peregrinación en Lourdes.

Christine es una persona inválida, su unico medio de movilidad está integrado por una silla de ruedas. A modo de dar un cambio completo a su vida, emprende un viaje a Lourdes, junto con un grupo de fieles, con discapacidades tambien, esperando un milagro.

El film ahonda en sus minutos restantes temáticas de interes como el descreimiento, la pérdida de la fe, el milagro que llega a alguno y no a otros, la envidia presente inclusive al ver que otro ha sido favorecido con un acto divino.

Las historias de demás peregrinos integrantes de la peregrinación completan nociones a favor y en contra de la Iglesia Católica.

El milagro que sufre Christine se apaga por momentos, le permite cambiar radicalmente su interacción con el resto, desear y sentirse atraída hacia y por otros.

La Via Lactea, de Luis Buñuel (Francia, Alemania, Italia, 1969), por J.L.D.L.

Tras el concepto de satirizar al catolicismo, un compendio que bien podria asemejarse a lo que  varios años después impuso el grupo conformado por los Monthy Python, añadiendo un estilo surrealista, Luis Buñuel juega con una historia de dos vagabundos que caminan sobre la Via Lactea (denominación al circuito de peregrinación religiosa a Santiago de Compostela).

Es desopilante un diálogo entre un cura y un brigadier, sobre la existencia de Dios, los interrogantes de la religión. Algo tambien visto en éste BAFICI, con un tono muy alejado en Lourdes. El film data de 1969, fue un grato acontecimiento poder revisionar en copia de 35mm una obra no menor dentro de la filmografía del director de Belle De Jour.

 Panorama / Flashback

Ich Bin Enric Marco de Santiago Fillol y Lucas Vermal (España, 2008), por R.G. 

Este documental es temáticamente muy curioso. Lamentablemente, es uno de esos trabajos riquísimos que suelen pasar desapercibidos dentro de la oleada de propuestas que presenta el Bafici cada año.

Enric Marco, es un catalán que durante años se presentó como uno de los sobrevivientes del campo de concentraciónde Flossenbürg (Alemania). Se paseó por cuanto canal de TV pudo, y llegó a la mismísima Cámara del Senado en Madrid relatando su odisea y espanto. Pero su mentira llegó a su fin cuando un historiador demostró que no se trataba de ningún sobreviviente, sino de uno de los tantos españoles que durante la segunda guerra mundial, Franco mandó a trabajar a Alemania bajo el gobierno de Hitler.

Ich bin Enric Marco muestra la travesía de Enric al país germano, en busca de un pasado donde ya es difícil establecer que fue verdad y que mentira. Enric Marco se convierte (por voluntad propia) en una víctima más de la locura nazi.

Nos encontramos con una figura por demás carismática que trata enfáticamente de justificar su mentira. Con un estilo que nos recuerda al de Helena Trestikovà, especialmente en Rene, los directores argentinos Fillol y Vermal saben sacar partido a un personaje tan entrañable como inexplicable. 

 

 

Panorama / Personas y Personajes

La Notte Quando E Morto Pasolini de Roberta Torre (Italia, 2009) por R.W.

 

Han pasado 35 años desde que Pier Paolo Pasolini fue asesinado. Durante mucho tiempo se escribió que la persona acusada del asesinato, que incluso confesó haber sido el autor material, fue Giuseppe Pelosi, un joven de 17 años, que había sido amante del director de Mamma Roma. En esta película de apenas 20 minutos, Pelosi, aun en la cárcel, da vuelta la historia y confiesa que fue chivo expiatorio de cuatro criminales, ahora fallecidos, que fueron los verdaderos asesinos, y lo amenazaron de muerte si alguna vez decía la verdad, con la promesa, que siendo menor de edad, saldría al poco tiempo.

La directora deja en claro, a través de sus preguntas, que esta es la opinión del prisionero, y que no se trata de “la verdad”. No hay pruebas a favor de la libertad de Pelosi. Sin demasiadas pretensiones, ni una búsqueda estética marcada, la entrevista tiene carátulas diferenciadas por los objetos que acompañaban al director, en el momento del crimen.

Interesante y meramente informativo para aquellos que no conocíamos los detalles de horrible asesinato, no es más de lo que pretende ser, una entrevista para televisión que complementa al bellísimo mediometraje Together.

 

 

Panorama / La Tierra Tiembla

 

Francesca de Bobby Paunescu (Rumania, 2009), por R.W.

El nuevo cine rumano ha dado sorpresas y maravillas en los últimos años gracias a su ingenio, su humor negro, la sutileza con la que hace revisionismo histórico, y la excelente composición de planos secuencias. A eso le tenemos que sumar interpretaciones soberbias con mínimos gestos, una estética particular, excelente elecciones de colores. Todo lo que nos gustó del cine rumano de los últimos años está completamente ausente en Francesca.

Visualmente insípida, con encuadres desprolijos (y esto no es a propósito) situaciones forzadas, poco atrapantes, ni emotivas, contrastando con otras escenas dignas de una telenovela. Una mujer quiere abrir un jardín de infantes en Italia. Sus padres no quieren que vaya porque dicen que los italianos siempre trataron mal a los rumanos. Francesca empieza a conseguir la plata, pero su novio necesita la misma suma de dinero para pagar unas deudas con la mafia. Francesca es puesta contra la espada y la pared.

Se trata de un film demasiado básico y visto en su estructura narrativa, previsible, con muchos lugares comunes y clisés que remiten (mal hecho) al cine de los Dardenne (especialmente El Silencio de Lorna). No es un policial, no es un drama. Es un fastidio con actuaciones poco convincentes. Monótona y repetitiva.

 

 

 


 

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