14.04.11
Funciones y Eventos Especiales

Torrente 4: Lethal Crisis

Función especial: Torrente 4: Lethal Crisis (España, 2011, 93’), de Santiago Segura. EN 3D

En los ’90, Santiago Segura era un ascendente actor y comediante español, famoso por sus trabajos en las primeras películas de Alex de la Iglesia: Acción Mutante y El Día de la Bestia. Pero el estrellato llegó con un film enteramente suyo, escritor, dirigido y protagonizado por él. Estrenada en 1998, Torrente: el Brazo Tonto de la Ley cuenta las andanzas del personaje del título: un oficial de policía maleducado, fascista, homofóbico, misógino, ladrón, sexópata… Una porquería humana, bah. Claro que siempre en clave de parodia, nunca como algo serio. Como dijo Segura, es “una crítica al español caduco, cuaternario, mezquino y miserable que sigue habiendo, pero que está a punto de extinguirse”. La película fue un éxito de público y de crítica, y generó dos secuelas: Torrente 2: Misión en Marbella y Torrente 3: El Protector (con escenas filmadas en Argentina).

Ahora llega la cuarta parte, ¡y en 3D!

En Torrente 4: Lethal Crisis, nuestro antihéroe está más caído en desgracia que nunca. Tras provocar una tragedia en un casamiento de gente de la alta sociedad, ya nadie lo puede ni ver. Come basura de las calles, duerme con viejos travestis (¡!) y debe compartir su departamento con inmigrantes ilegales. Su lamentable presente parece cambiar cuando un hombre lo contrata para matar a un poderoso empresario. Pero todo termina siendo una trampa y Torrente cae preso. Eso no impedirá que escape y comience a buscar a quien quiso ensuciarlo.

Es verdad: a esta altura ya no hay sorpresas ni en lo referente al protagonista ni a la historia. De todas maneras, los chistes escatológicos y las salidas del depravado policía siguen provocando risa. Además, Segura vuelve a demostrar que es un gran cinéfilo. La película parodia a los film de cárceles y de fugas, como El Gran Escape y hasta Escape a la Victoria, ya que Torrente y un grupo de reclusos organizan un partido de fútbol como pantalla para la huida.

Entre los actores secundarios podemos encontrar a Kiko Rivera (el mediático hijo de Isabel Pantoja), como ayudante de Torrente —a la manera de Javier Cámara en la primera parte—, y Enrique Villén, que había participado en Torrente 3, pero haciendo otro personaje. También está la aparición especiales de un amigo de Segura: El Gran Wyoming, otrora conductor de la versión española de Caiga Quien Caiga, entre otras cosas.

Imperdibles los cameos de los futbolistas Sergio “Kun” Agüero, Gonzalo “Pipita” Higuain, Cesc Fabregas y Sergio Ramos. Por su parte, David Bisbal actúa brevemente y canta el tema de la película.

Con respeto al uso de la tecnología en tercera dimensión, casi ni se nota, y los que sí se ve en relieve son elementos como barrotes y charcos de agua. Sí queda simpático cuando las escupidas del protagonista parecen venirnos a la cara, pero no hay mucho más. De todos modos, si uno se mete en la historia, pronto se olvida el 3D.

Torrente 4: Lethal Crisis está muy lejos de ser una obra maestra. Difícilmente cambie la historia del cine. No obstante, es un delirio hiperentretenido, alocado y salvaje, como sólo Santiago Segura sabe hacer.

orta@asalallenaonline.com.ar

Todos conocemos al irreverente y transgresor Torrente. Policía asquerosamente corrupto. Versión fascista, demacrada, estupidizada del Inspector Clouseau. Porque no solamente es torpe, sino que también se trata del personaje más odioso que pueda existir. Y a pesar de todo nos cae simpático.

Uno sabe lo que va a ver, cuando va a ver una secuela de Segura. En ese sentido, el film no decepciona. De hecho, el actor es por lejos lo mejor de una película que tiene humor escatológico a la potencia, y deja a los Farrelly como los reyes de la sutileza y el buen gusto a comparación. El problema es que Torrente es solo eso. Ni el guión tiene una sola idea original (y lo admite), las citas son demasiado obvias y explícitas e incluso el humor picaresco típicamente español parece atrasar. Visualmente es todavía menos atractiva. Ni hablar de la ausencia total del 3D. Otro curro del agente Torrente. Solamente se puede disfrutar en la secuencia de títulos, donde se imita, y quizás sea lo mejor de la películas, a las secuencias iniciales de los films de James Bond. Aún así, los fans estarán agradecidos. Personalmente, me quedo con la original y borro a esta penosa secuela de mi cabeza.

 

weisskirch@asalallenaonline.com.ar

 

 

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