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02.08.12
Bafici Animado - Cine/Collección Invierno

Cobertura BAFICI ANIMADO – Cine / Colección Invierno

Arrugas (Basado en el Cómic de Paco Roca. España, 2011)

Dirección: Ignacio Ferreras. Guión: Ángel de la Cruz, Paco Roca, Ignacio Ferreras, Rosanna Cecchini. Producción: Perro Verde Films / Cromosoma. Música: Nani García  Duración: 80 minutos.

Emilio, un anciano con los primeros síntomas de Alzheimer, ingresa a un geriátrico, llevado por su hijo y su nuera. Allí conoce a Miguel, un  compañero de habitación con quien hará amistad. Emilio deberá acostumbrarse a su nuevo hogar y, junto a su compañero, intentará que los médicos no vean el avance de su enfermedad; con ello tratará de evitar que lo trasladen al piso de arriba, adonde van los que requieren asistencia especial. Entre risas, enojos, confesiones y momentos compartidos, la relación y el afecto entre los dos hombres provocarán inesperados cambios en ellos.

Sencillo, directo, tierno, crudo y humano; así es este film dirigido a los adultos y que se interna en el mundo de los ancianos. Con un realismo que duele, aborda lo que nadie se anima siquiera a pensar: la llegada de la vejez y de las enfermedades que ella acarrea. Entre estas últimas, el terrible Alzheimer y todo lo que provoca, tanto en quien la padece como en los que lo rodean.

Arrugas está basado en el Comic homónimo de Paco Roca, quien recibiera diferentes galardones por su trabajo tanto en España como en Francia. El film es de una sensibilidad extrema, en la que se utilizan exquisitos detalles como metáforas, flash backs y fundidos, recursos cuidadosamente utilizados que movilizan y emocionan hasta las lágrimas. El humor, en los momentos precisos, logra un perfecto equilibrio de la tensión dramática. La composición musical de Nani García acompaña y pone el acento en las emociones -tan bien trabajadas desde el guión-.

El film de Ferreras no pasa inadvertido, tanto por la temática como por su tratamiento. Es un llamado de atención hacia lo inevitable –la vejez-. Pero deja también la idea esperanzadora de que el amor –en todas sus formas- es la mejor manera de sobrellevarla.

Por María Eugenia D’Alessio

Arriety y el mundo de los diminutos (Kari-gurashi no Arietti, 2010)

Dirección: Hiromasa Yonebayashi. Guión: Hayao Miyazaki, Keiko Miwa. Producción: Toshio Suzuki. Elenco: Bridgit Mendler, Amy Poehler, Will Arnett. Distribución: Studio Ghibli. Duración: 94 minutos

Pintura en movimiento

Basada en la novela Los incursores de Mary Norton, la película es una adaptación muy libre que narra la vida cotidiana de una familia de personas diminutas integrada por un padre, una madre y la hija de ambos: Arriety. Estas personitas viven debajo de la casa de campo donde reside Sho, un joven de salud delicada que descansa en su habitación la mayoría del tiempo mientras espera que lo operen del corazón. Los diminutos jamás deben dejarse ver por los humanos. Pero una tarde, mientras Arriety -siempre osada y con un broche para colgar la ropa que recoge su cabello- está recolectando hierbas para llevar a su hogar, es vista por Sho, con quien entablará una fuerte amistad que continuará hasta el final de la película.

Cada plano del film en el que el paisaje y la naturaleza son protagonistas parece un cuadro impresionista: lleno de luz, movimiento, pinceladas de hojas y flores, diferentes texturas y una explosión de colores bien nítidos. Hay planos que tienen una belleza estética impresionante, con rayos de luz que atraviesan hojas de los árboles o personajes. Desde el punto de vista de la iluminación, es maravillosa la escena en la que padre e hija incursionan en el interior de la casa de campo para robar el terrón de azúcar. Todas estas situaciones nos dan justamente esa impresión de pintura en movimiento, incluso el andar de los personajes que se mueven como si cobraran vida en un cuadro de Renoir.

La película cuenta con una atención muy meticulosa a los detalles sensoriales: sentimos la brisa de las hojas, tocamos las hierbas y cada jarrón y mueble de la casa de los diminutos, hasta podemos saborear el gusto del terrón de azúcar en nuestras bocas. También se juega mucho con las proporciones, entre el tamaño de los diminutos y los objetos de la casa donde habitan los humanos, y ellos mismos.

Arriety y el mundo de los diminutos es la historia de una amistad que bordea el amor más puro y naif, proveniente de ese primer y genuino descubrimiento adolescente del mundo que lo rodea. Agridulce, como la vida misma.

Por Elena Marina D’Aquila

Ted (Estados Unidos, 2012)

Dirección: Seth MacFarlane. Guión: Seth MacFarlane, Alec Sulkin, Wellesley Wild. Producción: John Jacobs, Seth MacFarlane, Scott Stuber, Jason Clark. Elenco: Mark Wahlberg, Mila Kunis, Seth MacFarlane, Joel McHale, Giovanni Ribisi. Distribución: Universal Pictures Duración: 106 minutos.

Teddy Beer

Con su ya característico humor proveniente de Padre de familia, Seth MacFarlane se anima a hacer un poco más de lo que venía haciendo y también a arriesgar. El resultado es una película que cuenta con un osito de peluche malhablado que fuma marihuana, toma cerveza y -¿por qué no decir algo más específico sobre él?- es putañero. Además, tiene buen corazón y es adorable. Todo eso nos recuerda a otro personaje reciente: Paul, el simpático extraterrestre de la película dirigida por Greg Mottola.

Aquí aparecen elementos familiares: el tipo de humor negro cínico, políticamente incorrecto e irónico de siempre, chistes ligados a la contemporaneidad, que funcionan muy bien, y la actriz Mila Kunis (voz de Meg en Padre de familia); también hay otros nuevos que sorprenden gratamente, como la presencia de Mark Wahlberg. Acá Wahlberg interpreta a un hombre de 35 años con una mezcla de dulzura y fiesta, como su personaje en Boogie Nights. La historia es simple pero está narrada con mucha honestidad por la voz en off – transgresora- de Patrick Stewart. Es la historia de un niño que una Navidad desea que su oso de peluche cobre vida y se convierta en su mejor amigo. Al día siguiente, cuando despierta, su deseo se ve convertido en realidad y, desde ese momento, oso y niño permanecen siempre juntos, lo que se convertirá en un obstáculo para el crecimiento emocional del personaje de Marky Mark (sí, incluye escena con los pantalones bajos, para nada despreciable) y la relación con su novia, Lori. Es decir, Ted vendría a ser el Dupree que debe mudarse para darle espacio a la pareja. Pero sobre todo, Ted es una buddy movie, un bromance y un coming of age para el personaje de Wahlberg, que finalmente logra superar su miedo a los truenos pero sin dejar de lado al niño que lleva adentro –porque, después de todo, es un niño en un cuerpo de adulto (y qué cuerpo…)-.

La película tiene varios cameos -el más divertido es el de Ryan Reynolds-, y MacFarlane hace un trabajo impecable dándole voz y vida a Ted y, a su vez, intercalando desde guiños a Indiana Jones y Tintín hasta la música de Padre de familia. También utiliza sonidos provenientes del dibujo animado en un divertido recuerdo del personaje de Wahlberg. El director explota todo tipo de humor: el narrativo, el visual y el de situación, logrando escenas increíbles como aquella en la que Ted es entrevistado por el empleador del supermercado, o cuando el peluche descubre a la nueva cajera: Tami-Lynn. También está la inolvidable canción del “trueno”; además, ver a un osito que muele a palos a Mark Wahlberg funciona como un plus, entre otros grandes momentos.

Es imposible dejar de reírse a carcajadas constantemente, sobre todo en las escenas que incluyen a Ted. El film, en suma, no decepciona en ningún momento, porque es un cine puro y sincero. Es la demostración de que este tipo de humor no pertenece sólo a la TV y de que es tiempo de abrirse y dar paso a un modelo de comedia renovadora que funciona en parte como espejo de la actualidad. Algo que Seth MacFarlane sabe muy bien cómo hacer funcionar.

Por Elena Marina D’Aquila

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