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04.04.11
Les Avant-Premiere 2011

Rompecorazones

 

Rompecorazones (L’ Arnacour, Francia 2010) de Pascal Chaumeil.

Si Alex, el protagonista de este film viniera a la Argentina se haría millonario. Su trabajo es básicamente seducir mujeres para destruir parejas. No importa el país, no importa la etnia. Alex es capaz de seducir a cualquier mujer insatisfecha con su relación. En esta misión lo ayudan su hermana y cuñado. Entre los tres conforman un equipo mezcla Los Simuladores con Misión Imposible. Un tercero es discordia que nota que la pareja es infeliz se contactan con Alex, y él crea toda una farsa alrededor de la pareja, para que la mujer abandone a su novio y abra los ojos. Solo hay dos reglas: no hay sexo (“queremos abrir su corazón, no sus piernas”) y no se destruyen parejas felices.

Pero a Alex en la vida real, no le va tan bien. Su novia desconfía de él y lo deja plantado, tiene deudas con la mafia búlgara, gasta más en las misiones de lo que cobran. Por lo tanto, cuando un magnate del negocio de las flores le propone seducir a su hija antes de que se case con un millonario inglés, Alex debe aceptar la misión, aún cuando Juliette y su prometido se ven felices. Alex se hace pasar por su guardaespaldas y aprovechando la ausencia del novio, empieza a seducir a la fría Juliette, el problema será que por primera vez se sentirá atraído por una de sus “víctimas”.

La ópera prima de Chaumeil (asistente de dirección durante muchos años de Luc Besson) tiene un estética más cercana a la comedia clásica estadounidense: es dinámica, llena de estereotipos, clisés y lugares comunes del género. El final es tan predecible como cualquier comedia de Garry Marshall, pero el carisma de los protagonistas es tan sincero y atractivo, que toda la película se vuelve un viaje irresistible por Montecarlo. Las situaciones humorísticas funcionan, no cae en sentimentalismos, y aunque algunos gags ya los vimos innumerables veces, siguen siendo efectivos.

Romain Duris demuestra una vez más su gran versatilidad como actor. Su faceta de seductor quedó impregnada en el díptico: Piso Compartido – Las Muñecas Rusas, y su perfil dramático en la excelente El Latido de mi Corazón. Esta le aporta elasticidad, gracia, inocencia y picardía. Su contraparte, Vanessa Paradis (de Depp) le da belleza y delicadeza a su personaje. El resultado es una comedia sin demasiadas pretensiones, divertida, conciliatoria, elegante. Necesaria para salir de vez en cuando de la realidad.

 

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