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25.03.13
Les Avant Premieres 2013

Les Avant-Premières 2013 – Crítica – El Amor Dura Tres Años

El Amor Dura Tres Años (L’Amour dure trois ans, Francia, 2011)

Dirección: Frédéric Beigbeder. Producción: Micahel Gentile, Alain Kruger. Guión: Frédéric Beigbeder, Christophe Turpin, Gilles Verdiani, Eugénie Grandval. Elenco: Gaspard Proust, Louise Bourgoin, Joey Starr. Duración: 98 minutos.

El amor tiene fecha de vencimiento

Cuenta la historia de Marc Marronier, un crítico literario que luego de divorciarse, escribe a modo de catarsis una novela donde asegura que el amor dura tres años. Pero cuando se enamora de Alice –la hermosa Louise Bourgoin, actriz de Un Suceso Feliz-, que está casada con su primo, se convierte en un romántico empedernido, lo cual lo pone en conflicto con su propia teoría. El film está basado en una novela del mismo título escrita en el año 1997 por el director.

La novela está dividida en tres actos: el primer año el enamoramiento, el segundo la ternura y el tercero el aburrmiento, que es lo que muestra la secuencia de créditos iniciales del comienzo de la película donde vemos a Marc y su novia, luego esposa y finalmente ex esposa. El personaje divide los tres años en la siguiente frase: “El primer año se compran los muebles, el segundo se cambian de lugar y el tercero se reparten los muebles.”

Por momentos, el protagonista nos cuenta sus desdichas amorosas y sus teorías mirando a cámara, y desliza una crítica a la sociedad burguesa parisina, disimulada por el humor y las frases ingeniosas como “El amor es un mensaje de texto no respondido”. En su verborragia, su neurosis y cinismo a la hora de narrar sus desventuras, Marc nos recuerda un poco a Woody Allen. Los personajes que resultan más interesantes son el de su amigo, Jean Georges (Joey Starr) y el de su editora Francesca Vernesi, interpretada por Valérie Lemercier.

Frédéric Beigbeder no es el primer escritor en llevar al cine sus propias experiencias. Truffaut lo hizo hace décadas con la saga de Antoine Doinel y podría decirse que Marc Marronier es en algún sentido una especie de Doinel moderno. Pero el film no explora en profundidad la teoría que propone, más bien se queda en la superficie y tampoco resulta original, cayendo en el final convencional de la comedia romántica francesa.

Pero al parecer Will Ferrell tenía razón en Los Rompebodas: se puede conocer chicas en los funerales.

daquila@asalallenaonline.com.ar

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