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28.03.13
Les Avant Premieres 2013

Les Avant-Premières 2013 – Crítica – Renoir

Renoir (Francia, 2012)

Dirección: Gilles Bourdos.  Guión: Gilles Bourdos, Michel Spinosa, Jérôme Tonnerre. Producción: Olivier Delbosc, Marc Missonier.  Elenco: Michel Bouquet, Christa Theret, Vincent Rottiers.  Duración: 101 minutos.

Bourdos retrata los últimos años de vida del pintor en el marco de la Primera Guerra Mundial. Su hijo Jean –que luego se convertiría en el gran cineasta- es herido durante la guerra y regresa a la casa para recuperarse. Su padre, a pesar de la grave artritis reumática que continúa avanzando y deformando sus huesos, se niega a dejar de pintar y ésta vez tiene una nueva musa y modelo: la voluptuosa Andrée.

El director muestra el avance de su enfermedad, sus manos y piernas deformadas y los dolores que padece. Cuando sus criadas le sacan las vendas que cubren sus monstruosas manos y las lavan suavemente, o cuando lo bañan, se puede llegar a sentir el roce con esa carne en putrefacción como si lo pudiésemos tocar. Esto es lo que Bourdos quiere mostrar: su vida cotidiana en esas circunstancias filmada mayormente en exteriores.

Ser visualmente exquisita es lo mejor de Renoir, y eso es gracias a su director de fotografía, Mark Lee Ping Bin, quien trabajó en casi todas las películas de Hou Hsiao-Hsien y fue el responsable de la fotografía casi poética de Con Ánimo de amar de Wong Kar-Wai. Aquí pasa algo parecido con respecto a la sensibilidad que transmite y la sensación de realismo pero abstracción a la vez. Esa naturaleza casi onírica, hace que podamos sentir la brisa de los árboles, las texturas de los vestidos, la suavidad de la piel de su musa, cada pincelada en sus cuadros y los vitales y furiosos colores de los paisajes del Mediterráneo.

Las pinturas recreadas son muy fieles a las verdaderas y la actuación de Michel Bouquet como el pintor en sus últimos años, es sumamente creíble. El problema es que a pesar de ser extremadamente meticuloso en cuanto a la estética y contar con una lograda actuación, el film no termina de saciarnos en cuanto al aspecto biográfico del pintor, porque se distrae: con la llegada de su nueva modelo, con demasiadas escenas que muestran la artritis del artista, o algunas que no aportan mucho en las que aparecen su hijo menor y las mujeres que trabajan en la casa. Si bien muestra la tímida incursión de su hijo Jean en el cine, se demora en hacerlo: primero vemos su romance con Andrée, luego a él compartiendo una cena con sus compañeros del ejército, dudando si alistarse o no otra vez en la parte de aviación, y descubriendo qué quiere hacer de su vida. Lo cierto es que Renoir nos deja queriendo ver más del padre y del hijo.

Quizás si Bourdos no se hubiese detenido en escenas de cierta intrascendencia como las enumeradas, habría podido ser más abarcativo y no quedarse solamente con los últimos años del pintor. O ahondar un poco más en la carrera cinematográfica de su hijo: un director que sería clave para el cine francés y universal. Bourdos aclara  -terminado el film- sobre una pantalla en negro, que Jean luego se casó con Andrée, quien sería actriz en varias de sus películas bajo el pseudónimo de Catherine Hessling. Y nos deja con sabor a poco. Aunque bello.

daquila@asalallenaonline.com.ar

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