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10.03.13
Pantalla Pinamar 2013

Pantalla Pinamar 2013 – Diario Día 1

Sábado 9 de marzo.

Si bien como de costumbre, las proyecciones comenzaron al mediodía con la proyección de Cortometrajes Catalanes; ayer sábado a las 20hs en la Sala 1 del cine Oasis, se dio por inaugurado de forma oficial, el 9° Encuentro Cinematográfico Argentino Europeo.

La ceremonia comenzó con las menciones y agradecimientos a quienes hicieron posible esta edición del festival. Estuvieron presentes las autoridades y agregados culturales de los consulados y embajadas de los distintos países participantes de este encuentro, siendo posiblemente, Enrique González Macho,  presidente de la Academia de Cine de España, el invitado que se quedó con una porción un poco más grande de protagonismo, pero fueron Liliana Mazure, presidente del INCAA y Carlos Morelli, programador del festival, los dos grandes maestros de ceremonia de la noche.

Mazure fue la primera en hablar, en un discurso donde destacó los esfuerzos para hacer este encuentro, y recordó, en un sentido homenaje, a Hugo Chavez Frías, por ser uno de los precursores latinoamericanos en políticas estatales para las artes, haciendo mención, entre otras cosas, su aporte al programa Ibermedia, el cual hizo posible que se hicieran muchas películas que pasaron por Pantalla Pinamar. Luego siguió como orador Hernán Muriale, quién fue breve, pero agradecido. Finalmente tuvo la palabra Carlos Morelli, quién dedico su tiempo a presentar formalmente el festival y sus películas, y hacer entrega de tres placas para tres reconocimientos distintos. El primero fue para María Duval, la protagonista de 16 años, film de Carlos Hugo Cristensen que cumple 70 años y es recordado en esta edición del encuentro. El segundo fue para Liliana Mazure por la compra del Espacio Incaa Km.0 Cine Gaumont, donde Liliana extendió el reconocimiento a todos los que hicieron posible dicha compra. Y el último, fue la entrega del primer Premio Balance a la trayectoria a Imanol Uribe, quién no pudo estar presente por problemas de salud, y designó a su productor, Enrique González Macho, para recibir el premio en su nombre.

Finalmente la ceremonia concluyó con la presentación de la película inauguratoria, Metal y Hueso, de Jacques Audiard, una co-producción Franco-Belga por parte de un Morelli emocionado, donde destacaba el recibimiento que había tenido dicho film en Cannes y lo importante que consideraba que se proyectará la obra en este encuentro.

A la Deriva (Fernando Pacheco, Argentina), por Matías Orta

Cuando ya no necesitan de sus servicios en una fábrica, Antúnez (Daniel Valenzuela) se pone a buscar trabajo en los selvaticos parajes de Misiones, donde vive con su familia. Cuando su situacion se pone desesperante, su compadre le propone ayudarlo en un “negocio” lucrativo.

La ópera prima de Fernando Pacheco es una historia sencilla sobre la supervivencia en el interior, que le saca el jugo a los parajes misioneros. La vegetación, los ríos, la tierra colorada forman parte de las andanzas de Antúnez. Y hablando del personaje, Daniel Valenzuela sigue demostrando que le pone garra a cada papel que interpreta y que sigue siendo uno de los actores más importantes del cine argentino moderno. También forman parte del elenco Mónica Lairana y Juan Palomino como un individuo que maneja asuntos turbios.

Más allá del carácter contemplativo a cargo del director, la película sigue siendo clásica en el sentido narrativo, y sin nunca caer en pretenciones ni en detalles que puedan atentar contra el tono.

Una interesante propuesta para adentrarnos en un mundo poco visto en el cine nacional.

Metal y Hueso (De Rouille et d’os, Jacques Audiard, Francia/Bélgica, 2012), por Matías Orta

Por un lado, Ali (Matthias Schoenaerts), un luchador de kickboxing que aspira a grandes logros pero que ahora debe criar a su pequeño hijo, vivir con la familia de su hermana y subsistir con distintos trabajos. Por otro, Stéphanie (Marion Cotillard), una entrenadora de orcas que pierde las piernas en un accidente durante un show. Dos personas apaleadas por la vida, que comienzan una relación. Extraña, pura, a veces amistosa, a veces sexual, pero relación al fin.

Después de Un Profeta, de Jacques Audiard regresa con una historia intimista sobre personajes en los peores momentos de sus vidas, que sin embargo se esfuerzan por dar pelea. Un drama con vigor cinematográfico, que tiene como puntos más altos las actuaciones de los protagonistas, que tienen desafíos físicos y emocionales.

El belga Matthias Schoenaerts se ve comprometido en un papel intenso; Ali es mal padre, hace muchas cosas de manera equivocada, pero se niega a renunciar a su pasión, no importa si lo lleva a vincularse a personajes oscuros. Un actor que recuerda a su también muy talentoso compatriota Jérémie Renier. En cuanto a Marion Cotillard, logra una de las mejores interpretaciones de su carrera. Además de ser una de las mujeres más hermosas que supo darnos la pantalla grande, es muy convincente como la atormentada Stéphanie. Un trabajo que casi le vale una nominación al Oscar, premio que ganó en 2008 por hacer de Edith Piaf en La Vie en Rose.

También vale destacar el uso de los efectos especiales a la hora de mostrar a una Marion sin piernas y con prótesis. Remiten a lo hecho con Gary Sinise de Forrest Gump, aunque ahora la tecnología digital avanzó mucho más y el resultado es aún más logrado.

La película incluye una muy buena banda sonora, compuesta por temas de Bruce Springteen, B-52 y Katy Perry, entre otros, que contribuyen a reforzar determinadas secuencias.

Metal y Hueso es una film fuerte, duro, que no llega a caer en golpes bajos (pero pasa muy cerca). Hay que digerirlo, pero nunca dejar de verlo.


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