13.02.19
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Crónica del 16º Jewish Film Festival (Punta del Este), por Fredy Friedlander

La reciente 16° edición del Punta del Este Jewish Film Festival (2 al 6 de febrero) estuvo dedicada al realizador y escritor recientemente fallecido Claude Lanzmann célebre por Shoah, el extenso documental de nueve horas y media de duración.

Su realización le ocupó once de los noventa y dos años de su rica y extensa vida. Fue estrenado en 1985 y sirvió para consagrar la palabra que lleva su nombre, que significa “catástrofe” o “destrucción” tal cual aparece en la Biblia, como sinónimo de holocausto o genocidio. 

El origen de tal elección como título de su film aparece claramente explicado en el capítulo XXI, último de su notable autobiografía La liebre de la Patagonia, publicada en 2009. Vale destacar que el nombre del libro proviene de otro de Silvina Ocampo (La liebre dorada), título elegido porque ciertos paisajes de la Patagonia recuerdan a los de las regiones de Polonia donde transcurrieron los trágicos sucesos de la Shoah.

El libro de Lanzmann permite conocer mejor a grandes personajes que frecuentó, entre los cuales se destaca Simone de Beauvoir (“Castor”), quien mantuvo una doble relación con él y con Jean-Paul Sartre. Pero como afirma en el libro, la única verdadera pareja  que tuvo la autora de El segundo sexo durante siete años de su vida fue con él.

Shoah es la primera película que no contiene ninguna imagen de archivo o fotograma filmados durante los años terribles en Polonia. Está casi totalmente integrada por declaraciones de gente que estuvo allí, con testigos desgarradores como los de Abraham Bomba, Rudolf Vraba y Filip Mueller.

Adicionalmente hay testimonios del “glorioso” Josef Karski y del fallecido historiador Raúl Hilberg. En varias oportunidades, los entrevistados no pueden evitar quebrarse y lo mismo le ocurre al espectador.

Pero hay además entrevistas a varios victimarios, como los siniestros Franz Suchomel (Treblinka) y  Walter Stier y Henrik Gawkowski, ambos del Reichsbahn (Ferrocarril alemán). El primero era uno de los principales responsables de la deportación y el segundo nada menos que uno de los maquinistas que transportaban la “mercadería” o las partes (“Stuecke”), tal el eufemismo de los campos de exterminio.

Puede afirmarse que Shoah se hizo justo a tiempo pues hoy ya no podría filmarse al haber ya fallecido la mayoría de sus personajes. A destacar las agudas preguntas, algunas con ironía, que el propio director les formula a sus entrevistados.

Durante el Festival de Cine Judío se exhibieron unas quince películas (mayoría del género documental), con primacía de producciones europeas y en particular de Italia.

De Argentina se vieron dos películas aún no estrenadas en nuestro país, que compartieron el premio al mejor documental. Se trata de La experiencia judía, de Basalbivaso a Nueva Amsterdam de Miguel Kohan (Café de los artistas, El francesito) y Marcha de Marcos Gorbán, quienes estuvieron tanto durante su presentación como en la entrega de premios.

También asistió Daniel Burak (Bar el Chino) a la proyección de Disculpas por la demora, codirigida por Shlomo Slutzky. Se trata de un documental argentino-israelí que rescata la trágica historia de familia del médico platense Samuel Leonardo Slutzky, militante peronista que desapareció en 1977, víctima de la dictadura militar argentina.

Se destaca sobremanera la proyección del documental norteamericano VITCH, que se llevó el premio del público. Dirigido por Sijal Bujman, retrata la vida de Eddie Vitch (nacido Ignaze Levkovitch), notable mimo y artista de caricaturas, que increíblemente sobrevivió toda la Segunda Guerra Mundial en Paris y Berlin, actuando en famosos teatros incluso en presencia de Goebbels y Goering entre su público.

Volviendo al director homenajeado, este cronista participó de una Mesa Redonda titulada Claude Lanzmann, la memoria visual de la Shoah junto al escritor y profesor Gustavo Perednik y a Graciela Nabel de Jinich, educadora y ex directora ejecutiva del Museo del Holocausto de Buenos Aires.

Se presentaron varios libros de los cuales se destaca La Shoá, un fenómeno no resuelto (publicación de la Universidad ORT de Uruguay) del historiador uruguayo Roberto Cyjon, con interesantes referencias a Hannah Arendt, Jurgen Habermas y Saul Friedlander.

Finalmente tres menciónes: una, la película de apertura: Descubriendo a mi hijo del israelí Savi Gabizon (actualmente en exhibición en Argentina), que ganó el premio al mejor film de ficción. La segunda, una película inédita en Argentina, El último de los injustos, de Claude Lanzmann sobre el cuestionado Benjamin Murmelstein, último presidente del Consejo Judío del campo de concentración de Theresienstadt. Y por último, Julius Madritsch, justo entre las naciones, sobre el émulo de Schindler que logró salvar casi mil personas en sus fábricas textiles de Cracovia y Tarnow (Polonia).

© Fredy Friedlander, 2019 

Permitida su reproducción total o parcial, citando la fuente.

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