07.09.17
Festival Internacional de Cine de las Alturas 2017 _ Festivales

Festival Internacional de Cine de las Alturas 2017: Día 4

Martes 5 de septiembre.

La jornada abrió con una charla a cargo de Diana Frey. Además de ser productora ejecutiva de este festival, tiene una amplia trayectoria como productora de largometrajes argentinos, entre los que se destaca Esperando la Carroza (1985). De manera inevitable, más de una vez volvió a la película de Alejandro Doria, pero para relatar anécdotas referidas a su función allí, como cuando se le ocurrió la idea de contratar a Antonio Gasalla para interpretar a Mamá Cora (el rol estaba pensado para Niní Marshall, por entonces de 88 años, quien lo rechazó por problemas de salud).  Recalcó la importancia de que un buen productor tenga una formación artística completa (“Debe ser el más culto de todos”), que no se limite a manejar planillas ni hacer números, y dio detalles sobre lo fundamental que resulta el Completion Bond, recurso para que la película pueda ser terminada.

Más tarde, Elena Roger vino a presentar la película Nadie nos Mira (2017), de Julia Solomonoff, que la tiene en el elenco. La cantante y actriz pudo tener contacto con la prensa y con un público entusiasta, que sigue acompañando al festival.

 

Nadie nos Mira, de Julia Solomonoff (Argentina, 2017 – Competencia Ficción)

Si bien ahora ocupa un lugar destacado en las noticias debido a las cuestionables medidas del presidente Donald Trump, la situación de los inmigrantes en los Estados Unidos siempre fue un tema destacado. Sobre todo en las grandes ciudades, como Nueva York, donde más de la mitad de la población está compuesta por personas que no nacieron allí. Empezar de cero en un país distinto, adaptarse a un nuevo modo de vida, la interacción con nativos y con otros que también aspiran a cumplir el sueño americano… El cine sabe dar buena cantidad de ejemplos, generalmente protagonizados por personajes mexicanos y buenas cantidades de detalles oscuros, repletos de miseria y sufrimiento. La situación no es más feliz en Nadie nos Mira (2017), pero el rumbo que toma es contrario a los tópicos más familiares.

Nicolás (Guillermo Pfening) deja su ascendente carrera como actor de telenovelas en Argentina y decide mudarse a La Ciudad que Nunca Duerme. El proyecto más inmediato es un film que, además, le permitirá obtener la visa. El porvenir es prometedor, pero el presente resulta más complicado. Los retrasos del rodaje lo obligan a ingeniárselas para sobrevivir: cuida el bebé de una amiga compatriota (Elena Roger), concurre a castings, hace otros trabajos esporádicos. A la par, convive con una muchacha y por las noches concurre a discotecas gay. Son tiempos difíciles, y se hace urgente mentir y robar. En tanto, no olvida la historia con su amante (Rafael Ferro), productor de TV y motivo que lo llevó a irse lejos. Un pasado reciente que no tardará en volver.

Julia Solomonoff ya había demostrado su talento en Hermanas (2004) y El Último Verano de la Boyita (2009). Su tercer largometraje le permite explorar un aspecto menos visto de la inmigración, presentando a una clase de inmigrante menos usual. Nicolás no tiene rasgos latinos, no es pobre, no surgió de la nada, sino que es rubio, viene de triunfar en su país y pareciera tener más facilidades. Pero su aspecto no le permite ser tenido en cuenta para personajes vinculados a su origen, y su inglés no es lo suficientemente bueno como para acceder a roles de estadounidense. Además, para distanciarse aun más de producciones de este estilo, incluso de la mayoría de los films rodados en Nueva York, Solomonoff se concentra en la intimidad del personaje, mostrando el lado menos vistoso de la ciudad, sin caer en postales ni en guiños turísticos.

Aunque el tema de la inmigración es lo primero que salta a la vista, la película esencialmente presenta la historia de un individuo que quiere escapar de su pasado y reinventarse. ¿Es posible reconstruirse en un ámbito diferente, ignorando del todo lo que viene detrás? En nivel de complejidad la diferencia de recientes producciones argentinas rodadas en aquellos parajes, como Abril en Nueva York (2012), ópera prima de Martín Piroyansky, que se inscribe más en el género romántico e incurre en otra búsqueda, igual de interesante.

El factor principal para que funcione el concepto de Solomonoff es el trabajo de Guillermo Pfening. Apoyado en un guión cuidado, que revela información de manera específica, el actor compone a un muchacho con ilusiones, con secretos, con la voluntad de seguir luchando, y lo transmite de manera sutil, con los gestos y los diálogos justos. Remite -un poco- al aspirante a actor protagonista de la coproducción catalana-estadounidense Callback (2016), quien hasta actuaba incluso cuando no estaba siendo filmado, pero allí la trama deriva hacia el thriller psicológico no exento de gore. También vale destacar las actuaciones de Elena Roger, Rafael Ferro y Marco Antonio Camponi, y de un cast que incluye buenos intérpretes de diferentes nacionalidades.

El gran triunfo de Nadie nos Mira es evitar todo lugar común y trazo grueso vinculado a la inmigración, sin perder de vista una historia humana, donde los componentes principales son los sueños, las dificultades, las contradicciones, el amor, la esperanza.

calificacion_4

 

 

© Matías Orta, 2017 | orta@asalallena.com.ar | @matiasorta

Permitida su reproducción total o parcial, citando la fuente.

 

Los Sentidos, de Marcelo Burd (Argentina, 2015 – Competencia Documental), por Ximena Brennan

El tercer largometraje del director Marcelo Burd es un retrato acerca de los habitantes de Olacapato, una pequeña localidad de la provincia de Salta, para luego meterse de lleno en historias más concretas, como la de un matrimonio de maestros que convive día a día con la falta de suministros y con carencias de diferentes tipos.

Los chicos aprenden y se alimentan todo el año en esta escuela-comedor que les brinda una segunda casa y hasta los cuida de enfermedades. Cada día implica un nuevo desafío para cada alumno que aprende más que leer y que sumar y restar: los profesores, con esfuerzo y dedicación, les enseñan valores que le servirán durante toda su vida.

Pero el sueño de volar, de poder ganar un poco más de dinero y de ir a Buenos Aires a trabajar siempre está. La pareja, entre lágrimas e impotencia, debe decidir si comienza de nuevo en otro lugar o se queda a pelearla allí en el pueblo.

Marcelo Burd no titubea y hasta utiliza las metáforas para poder representar temas y subtemas que no parecen sencillos: el cohete que con botellas de plástico le enseñan hacer a sus alumnos es algo muy parecido a la sensación de volar lejos de allí. Los Sentidos (2015) es un documental más bien observacional, un poco intimista y apela al espectador a ser un poco más consciente de la realidad de los otros.

calificacion_3

 

 

 

Una Aventura Simple, de Ignacio Ceroi (Argentina, 2017 – Competencia Ficción), por Martín Chiavarino

Señales

El primer largometraje del realizador argentino Ignacio Ceroi es un film sobre una búsqueda obsesiva de un mito alrededor de una misteriosa comunidad que busca utilizar un sistema de comunicación a través de señales en base al sacudimiento de plantas, denominado adkintuwe, un método de comunicación mapuche mencionado por el escritor chileno Roberto Bolaño en su novela 2666.

Tras el descubrimiento de una extraña escultura de complexión humana pero con una pata de tortuga en una excavación arqueológica en las sierras de Tandil, Edgar emprende un viaje hacía la región amazónica peruana para buscar al Shapshico. El duende de la selva en cuestión se asemeja a un mito de la Amazonia peruana, el Chullachaqui, un personaje que hace desaparecer a los viajeros perdidos que se cruzan con él.

La hija de Edgar, María, se une a un grupo liderado por David, un ayudante de Edgar en las excavaciones, y decide ir en busca de los rastros de su padre hasta Perú, no sin antes entablar una relación muy cercana con uno de los miembros de esta banda, Ramiro, que siempre va acompañado de su amistoso y cariñoso perro, Simón.

Ceroi se las ingenia para demostrar de que con una idea simple y una buena dirección se puede lograr una película ágil e inteligente con más ritmo que diálogos. A las buenas actuaciones de Ramiro Bailiarini y Camila Rabinovich se le suma una gran dirección de fotografía de Sofía Rodrigo, que se destaca por algunas escenas en la amazonia peruana y algunas escenas de la Buenos Aires del futuro.

Una Aventura Simple (2017) es un film taciturno y lacónico, con pasajes circunspectos que son intervenidos por escenas musicales con canciones de algunas de las mejores bandas de la escena musical independiente local como Mi Amigo Invencible, Chico Laser y Las Edades, con hermosas canciones que dan cuenta de la delicadeza y la fuerza de las melodías de estas bandas que crecen por fuera del atraso cultural que imponen las discográficas multinacionales en Argentina. El resultado es un film tan sutil como certero que en poco más de una hora narra una historia que dejará al espectador perdido por siempre en la oscuridad de la selva.

calificacion_4

 

 

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