12.03.15
Festivales _ Pantalla Pinamar 2015

Pantalla Pinamar 2015 – Día 5

Miércoles 11 de marzo.

Ingresamos a la segunda mitad de Pantalla Pinamar 2015. Una segunda mitad que promete ser igual de vibrante que la primera.

La primera conferencia de la mañana consistió en el anuncio de los nominados a la nueva entrega de los Premios Cóndor, a cargo de Claudio Minghetti (Secretario General de la Asociación de Cronistas Cinematográficos) y Juan Pablo Russo (miembro de la entidad). Como era de esperarse, Relatos Salvajes acaparó casi todas las ternas. En cuanto a películas de habla no inglesa, curiosamente, figura la polaca Ida, que le arrebató el Oscar a Mejor Película Extranjera. Otras películas nacionales con buena cantidad de nominaciones son Jauja, Refugiados y La Tercera Orilla. La ceremonia se llevará a cabo el lunes 22 de junio. Según Minghetti, debió adelantarse para que no coincida con época de elecciones.

A continuación, conferencia de la película La Vida de Alguien, con la participación del director Ezequiel Acuña y del protagonista, Santiago Pedrero. Acuña habló sobre la inspiración de la película (la banda uruguaya La Foca, que aporta la música) y acerca de su relación de amistad con el escritor y cineasta Alberto Fuguet: una relación que comenzó en 2003 y se extiende hasta hoy, al punto de que el autor le cedió los derechos para filmar Mala Onda, una de sus novelas más representativas. También habló sobre el universo de sus películas -basado en la juventud, los recitales, el amor, la amistad, la creatividad- y la experiencia en las proyecciones, sobre todo en festivales como el de Mar del Plata, donde tuvo su estreno. “Filmo mis películas en Mar del Plata, pero nunca las había estrenado en Mar del Plata”, dijo. Y si bien tuvo un pasado tocando en una banda de funk, Regency Club, reveló que fue una experiencia muy pasajera y vive más la experiencia como espectador de recitales. Pedrero, quien interpreta a un músico en una encrucijada de la vida, también toca en la vida real, lo que le sirvió para el personaje, más allá de que tiene un estilo menos roquero, y hasta contó que recientemente separó su banda y que planea sacar un disco solista; no pocos paralelos con el largometraje.

En tercer y último lugar, conferencia de la Gerencia de Fomento de INCAA, donde se detallaron los pasos de los proyectos que son presentados al Instituto de Cine. “La peor película es aquella que no se hace”, dijo Alberto Urthiague, Gerente de Fomento, “El objetivo es que las películas se hagan”. Luego, Natalia Vega, Jefa del Departamento de Evaluación y Otorgamiento de Créditos, habló sobre el proceso de obtención de un crédito. Para empezar, aclaró que no se evalúa un guión suelto sino una serie de requisitos, como la producción en general y la envergadura del proyecto, y dio detalles de las variaciones de lo que cada comité evalúa según cada vía y sobre la Declaración de Interés. Además, rescataron la importancia de hacer co-producciones y de cómo está integrado cada comité.

Por la tarde, y pese a que siguen siendo días hábiles, el público llenó las dos salas del Oasis. Uno de los atractivos: la proyección de El 5 de Talleres, con la presencia de sus protagonistas, Esteban Lamothe y Julieta Zylberberg. Un caso similar es el de La Salada: sus responsables hablaron unas palabras antes de la proyección.

No importa que sea día de semana, no importa que el verano esté llegando a su fin; el cine se impone en Pinamar. Y ya quedan menos días.

 

El 5 de Talleres, de Adrián Biniez (Argentina, 2014 – Y el Ganador es…)

Argentina supo tener un subgénero de películas con fútbol. En los ’50 y ‘60, films como Pelota de Trapo, de Leopoldo Torre Ríos, y El Crack, dirigida por José Martínez Suárez, atraían tanto a cinéfilos como a futboleros. Una tradición que no prosperó en el transcurso de las décadas, hasta el estreno de la animada Metegol. El 5 de Talleres recupera el encanto de esos films que usan la pelota como excusa para hablar de las personas.

El Patón (Esteban Lamothe) juego como volante central en Talleres de Remedios de Escalada, emblemático equipo del Ascenso. Una expulsión lo deja varios partidos afuera de las canchas. En ese tiempo, toma decisiones cruciales para su porvenir: decide abandonar la carrera al final del campeonato, retoma las materias faltantes para completar el colegio secundario y planear un emprendimiento con su esposa (Julieta Zylberberg). No será sencillo: aunque es un hombre de carácter, Patón experimentará miedos, inseguridades… y como si fuera poco, no deja de entrenar con sus compañeros ni de brindarle su apoyo a un conjunto que debe luchar partido a partido.

En su segunda película (debutó con la multipremiada Gigante, de 2009), Adrián Biniez presenta una historia acerca de dejar atrás una etapa de la vida para comenzar otra, al tiempo que se adentra en el vestuario de un equipo de fútbol alejado de la gloria y de los millones, donde los futbolistas deben hacer otros trabajos para subsistir. Si bien el tono es de comedia (sobre todo, eventos y personajes que remiten a verdaderos representantes del fútbol argentino moderno), no le escapa a los momentos dramáticos, románticos y hasta picarescos.

Esteban Lamothe le pone el cuerpo (en varios sentidos) al Patón. Es convincente como futbolista, pero lejos de quedarse en lo que podría haber sido una mera caricatura, le da humanidad al personaje. Julieta Zylberberg no se queda atrás y le otorga credibilidad a una esposa joven, que ni en los momentos más difíciles deja de acompañar a su pareja.

El 5 de Talleres atraerá por su reflejo del mundo de los futbolistas, pero, principalmente, por su calidad a la hora de contar una historia sobre el amor, la lealtad y el cambio de vida.

calificacion_4

Blowfly Park, de Jens Östberg (Suecia, 2014 – Un Día, Un Film)

Los países escandinavos se caracterizan por el clima frío y por ciudadanos que, por su talante, parecen estar en sintonía con las bajas temperaturas. Dan la sensación de tierras oscuras, gélidas, y la mayoría de los films que surgen de esa parte del mundo justifican esas impresiones. Blowfly Park es la más reciente prueba de ello.

Es de noche en un poblado sueco, y hace todo el frío que se puede prever de ese país, y Kille (Sverrir Gudnason) sigue a su amigo borracho en medio del bosque, porque busca una familia de zorros. Pero ocurre un accidente, se golpe y queda inconsciente. Pero la actitud de Kille no es la más lógica y le traerá consecuencias que afectarán su vida personal

Un drama contado como un thriller psicológico, en el que nos sumergimos dentro de la cabeza del protagonista y los tormentos que irán consumiéndolo al estilo de Raskólnikov en Crimen y Castigo, de Dostoyevski. Un descenso a los infiernos que incluye elementos oníricos que no terminan aportando demasiado.

Gudnason -una suerte de Jared Leto de Suecia- se carga la película al hombro; una película que, más allá de su correcta construcción de climas y de tensión, no termina de levantar el vuelo que necesitaba. De todas maneras, es otro ejemplo de las sombras que parecen extenderse por los parajes nevados… y por el alma humana.

calificacion_3

 

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