13.03.15
Festivales _ Pantalla Pinamar 2015

Pantalla Pinamar 2015 – Día 6

Jueves 12 de marzo.

Estamos en la recta final de Pantalla Pinamar 2015, lo que no significa que los acontecimientos importantes vayan dismunuyendo. Al contrario. Y se pudo apreciar en las cinco conferencias de prensa realizadas por la mañana.

La primera, sobre la película española Todos están Muertos, donde sólo habló su figura argentina: Nahuel Pérez Bizcayart. El joven actor habló de su llegada a la película y al cine europeo en general, donde está haciendo una interesante carrera, encarnando a personajes intensos en producciones de cineastas como Benoît Jacquot, Según dijo, ni tiene casa en el Viejo Mundo, ya que está de rodaje en rodaje. También habló de su experiencia como co-director de uno de los cortos de Eduardo “Teddy” Williams. “Es bueno ser un poco director y no la herramienta de quien dirige”, dijo, aunque no está en sus planes inmediatos pasarse detrás de cámara. Además, comentó que no tiene un plan en la profesión, ya que va donde lo lleve el instinto, y que recién se repregunta cosas cuando no queda satisfecho por una experiencia cinematográfica. “La inquietud me hace probar otros terrenos”. Y ante la pregunta de si perdió trabajo en Argentina por incursionar en países europeos, confesó que no tiene planes carrerísticos, que no le interesa ser conocido y disfruta del anonimato. Para inspirarse en su personaje –un roquero de los ’80- se inspiró principalmente en Federico Moura. También dio detalles sobre sus experiencias con Jacquot y otros directores del otro lado del Atlántico.

En segundo lugar, conferencia de Saldaño: El Sueño Dorado, documental sobre un convicto. El director Raúl Villarruel empezó contando sobre el personaje central de su obra: el primer argentino en ser condenado a pena de muerte en los Estados Unidos. Según los especialistas norteamericanos, Saldaño fue considerado peligroso por ser pobre y latino, lo que permitió anular la condena. De allí en más, no se puede condenar más a nadie por cuestiones discriminatorias. Eso no impidió que Saldaño deje de estar recluido, y lleva veinte años tras las rejas en el Corredor de la Muerte, lo que fue afectando su salud mental. Villarruel se presentó como periodista y contó sobre su llegada al caso, cuando leyó sobre el tema en las noticias. En vez de escribir una nota o un libro, le pareció más concreto y realista mostrar el testimonio de lo sucedido a través de un documental. Lejos de emitir un juicio en el material, eligió ser honesto, ya que lo muestra al prisionero sin mostrarlo ni como víctima ni como un monstruo. “Siempre hay un costado salvaje dentro nuestro que tratamos de domesticar”, agregó. Asimismo, no pudo revelar datos de las fuentes de investigación y explicó por qué no pudo entrevistar a Saldaño cuando viajó, debido a que el condenado venía de tener problemas con la prensa. “Saldaño es una suerte de ausente: en Córdoba la gente sabe que existe pero no lo que le pasa”.

La tercera conferencia se dentro en La Salada, que contó con la presencia del director Juan Martín Hsu y de parte del elenco, como Ignacio Huang. Hsu, que pudo rodar dentro de la célebre feria sin inconvenientes, dio detalles de la génesis del proyecto, incluyendo detalles de la escritura y del particular microcosmos que presenta. No tuvo problemas en admitir que recién sintió que la película apareció en la etapa de montaje, ya que durante el rodaje hubo que reducir el tamaño de los planos (era complicado filmar con tanta gente alrededor, que muchas veces estropeaba las tomas saludando a cámara, por ejemplo) y eso permitió luego percatarse de que era una película de personajes, que era preciso centrarse en ellos: “La Salada era el McGuffin y debíamos desviarnos de eso; debía ser una sensación”. Por su parte, Huang habló sobre el crecimiento de su carrera y de su experiencia filmando en La Salada, donde predomina el mosaico de razas. “En La Salada se refleja cómo es la sociedad argentina de hoy”, añadió. Ambos coincidieron en cómo el uso de humor negro benefició a la película, que será estrenada el 4 de junio, y opinaron sobre la mirada de los argentinos hacia los chinos e hijos de inmigrantes orientales, y de cómo fue cambiando esa mirada de la gente.

Minutos después, conferencia del film sueco Blowfly Park, representada por Jens Östberg, su director. Habló de la preocupación de los escandinavos por las temáticas oscuras y complejas (propias del clima frío de esa parte del mundo) y cómo la incomunicación es algo común, debido a que las personas son preparadas desde jóvenes para ocultar sus emociones. También dijo que el pueblo donde transcurre la historia es el mismo en el que se crió, y cómo el drama de la historia le permitió crear una tensión cercana al thriller psicológico, más allá de que no es un thriller en el sentido más estricto. Östberg viene de la danza -es un reconocido coreógrafo- y Blowfly Park es su ópera prima; ve el movimiento como una similitud entre ambos lenguajes artísticos, diferenciados por los modos de producción: “Es como si en el cine funcionaran dos ballets: los actores por un lado, el equipo técnico por otro, y tenés que coreografiar ambos ballets”.

Por último, conferencia de El 5 de Talleres, con sus protagonistas: Esteban Lamothe y Julieta Zylberberg, pareja delante y detrás de cámara. Con muy buen humor, Lamothe contó sobre sus fuentes de inspiración para componer al futbolística rústico que interpreta -nombró a Giunta y a Rattin-, y sobre lo que significó hacer de un futbolista pese a no ser muy amante del fútbol; el vínculo con el Patón de la vida real (ahora se desempeña en las inferiores del club) y el trabajo con Adrián Bíniez, el director, le ayudaron a darle forma al personaje. Además, contaron cómo fue compartir escenas y del tema de la película: la crisis que implica dejar una etapa para abandonar otra, y la relación de pareja. Por su parte, la productora Roxana Ramos contó sobre cómo fue filmar en el club Talleres de Remedios de Escalada y todo el apoyo que le brindó la institución. Los actores destacaron el trabajo a las órdenes de Biniez, quien, según Lamothe, no parece un director, ya que en el set va relajado y la pasa muy bien. Y todos coincidieron que El 5… no sólo tiene llegada al público futbolero sino a las mujeres, quienes se identifican con el personaje de Zylberberg, tan humana y compañera del Patón.

Esa misma noche, ninguna función fue tan llamativa como la de El Almuerzo, dirigida por Javier Torre, acerca del encuentro de artistas nacionales, como Jorge Luis Borges (Jean-Pierre Noher), con el por entonces presidente de facto Jorge Rafael Videla (Alejandro Awada), en los primeros días del Proceso de Reorganización Nacional. Una función muy especial, que concluyó con un grito de “Asesino” durante los finales, cuando aparece en la pantalla el nombre del represor.

Queda poco de Pantalla Pinamar 2015, pero las emociones están a la orden del día.

 

Contrasangre, de Nacho Garassino (Argentina, 2015 – Hoy es Mañana)

Daniel (Juan Palomino) parece acabado. Luego de una carrera como oficial de policía, está a punto de terminar una etapa como guardia de seguridad de un edificio. Para colmo, carga con un fuerte drama familiar. En ese contexto deprimente, conoce a Analía (Emilia Attias), una joven que está siendo acosada por Julio (Esteban Meloni), un presidiario recién liberado. Daniel querrá ayudarla, sin saber que se meterá en problemas de los que le costará salir.

Luego de El Túnel de los Huesos, su ópera prima, Nacho Garassino regresa con un film noir bien provisto de perdedores, mujeres fatales y giros inesperados. La puesta en escena y la iluminación reflejan un claro amor y un conocimiento por ese estilo de policial. Sin embargo, hay situaciones y elementos forzados que pueden provocar desorientación en el público, aunque no logran distraer la atención.

En la misma línea que su personaje en Diablo, de Nicanor Loreti, Juan Palomino compone a otro antihéroe que, en el ocaso de su carrera, tiene la oportunidad de convertirse en un justiciero. Esteban Meloni no transmite la dureza que debería emanar su personaje, pero sí es creíble a la hora de interpretar los tormentos psicológicos de Julio. Aún sin descollar, Emilia Attias tiene un magnetismo particular en la pantalla, que debería ser explotado en más películas. También integran el elenco Daniel Valenzuela y Germán de Silva, en roles pequeños pero cruciales.

Sin ser perfecta, Contrasangre es otro interesante exponente del policial argentino, que parece recuperar la fuerza de otras décadas del cine nacional.

calificacion_3

El Almuerzo, de Javier Torre (Argentina, 2015 – Hoy es Mañana)

Argentina, 1976. Son los primeros tiempos del denominado Proceso de Reorganización Nacional, que luego se reveló como la más sangrienta dictadura del país. Algunos de los más distinguidos representantes de la cultura son convocados por el presidente Jorge Rafael Videla (Alejandro Awada) para un almuerzo en el que se debatirán sobre el lugar que se le dará a las artes en esta nueva etapa. Allí se harán presentes Jorge Luis Borges (Jean-Pierre Noher), Ernesto Sábato (Lorenzo Quinteros), Horacio Ratti (Roberto Carnaghi), presidente de la Sociedad Argentina de Escritores, y el sacerdote Leonardo Castellani (Pompeyo Audivert). Al mismo tiempo, el escritor Haroldo Conti (Jorge Gershman) se encuentra cautivo por los militares, y su esposa Marta Scavac (Mausi Martínez), junto al hijo de ambos, planea exiliarse lejos del horror.

En su nueva película, Javier Torre se centra en un episodio intimista pero no menos importante de la Dictadura, más el agregado de la subtrama de Conti y su familia. Es justamente en el almuerzo del título donde reside el mayor logro del film: las conversaciones no dejan de ser interesantes y alcanzan picos de tensión, apoyados principalmente en Awada, Quinteros y Audivert. En cuanto al autor de Ficciones, Noher ya lo había interpretado en Un Amor de Borges, del mismo director, pero aquí lo encarna en una época más avanzada de su vida. Los primeros minutos de esta caracterización pueden invitar a la risa debido al maquillaje y a un histrionismo que bordea la parodia, pero Noher consigue sacarlo adelante en los momentos clave. Mucha menos suerte corren las escenas de violencia, que no transmiten la crudeza que se busca y hasta se notan falsas.

Aún cuando remite al cine que se filmaba décadas atrás, El Almuerzo conserva su interés y sigue siendo un material indispensable para entender la historia más oscura de la Argentina.

calificacion_3

 

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