27.04.18
Columna _ Laura

Compasión y responsabilidad

¿Es importante nuestra opinión? ¿No se cansan a veces de dar su opinión acerca de todo? Es decir: ahora tenemos a mano formas efectivísimas de hacer oír nuestra voz. Allí están, al alcance de nuestros teléfonos, de las yemas de nuestros dedos. Y no se queda allí la cosa, no: damos nuestra opinión en la mesa familiar, en el lecho sexual, en el banco de la escuela, en el diván del psicoanalista… 

No me malentiendan, jamás renegaría de tan valioso don, de tan imprescindible derecho, de semejante sagrada e inalienable facultad. Pero esta queja acaso tenga que ver con el hastío de escuchar mi propia voz. Si bien mi opinión en este sitio en particular está fundamentada en años de estudio, en mi profesión y formación, a veces en mi cerebro resuena solo como un montón de patrañas. Y me topo con la ineludible pregunta peliaguda: ¿es opinar lo mismo que hacer? Y yendo más allá: ¿tiene la crítica calificada cualidad de “hacer”?

Desde ya una opinión no es una obra. Y desde ya también, la opinión y la crítica, aunque primas lejanas, no son lo mismo. ¿Pero es la crítica necesaria? Y si lo es: ¿es necesaria para qué?

Muchas veces he salido de entuertos diciendo que soy columnista, no crítica. Pero la realidad es que en este espacio he ejercido libremente la ponderación, la opinión y, por supuesto, la crítica.

¿Cuántas opiniones más necesita el mundo? ¿Necesita la mía? ¿Por qué este instinto, este impulso irrefrenable de que sea oído lo que pienso, lo que vivo, lo que curto?  ¿A quién le importa? Y si no le importa a nadie, ¿debo callar por eso? ¿Es mi proceso sobre la obra ajena algo que debe ser tenido en cuenta? ¿Es el proceso de cualquiera sobre la obra ajena algo que deba ser tenido en cuenta? ¿Acaso dichos procesos no nos alejan del acervo propio?

No lo sé.

Me canso del viento pasándome de oreja a oreja.

Pero en tiempos en donde se equipara todo, tal vez haya que asumir algunas cosas y ponerse riguroso. No todo es lo mismo, ni todo tiene el mismo valor. El proceso de un artista es imprescindible. La crítica y la opinión, no. Pero sí es imprescindible el espacio de ejercerla. Y dignificar ese espacio.

Tal vez la respuesta esté en la compasión y, todavía más, en la responsabilidad. Seamos responsables y compasivos. Siempre. Seamos elegantes y valientes.

O por lo menos, finjámoslo, ejercitémoslo hasta que lo consigamos. Para que lo pensamos y articulamos sea verdaderamente útil y valioso. Para que mejore al mundo en vez de decorarlo.

© Laura Dariomerlo, 2018 | @lauradariomerlo

Permitida su reproducción total o parcial, citando la fuente.

COMENTAR

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Una respuesta a “Compasión y responsabilidad”

  1. José Tripodero dice:

    Lamentablemente Laura voy a opinar tu columna (jajaja). No la verdad es que es una pregunta siempre pertinente la de “¿Qué valor tiene la crítica?”, “¿Para qué nos sirve” etc.
    Yo estudié primero pero siempre me interesó la crítica, incluso antes de hacer cine. Creo que la crítica concienzuda sí es necesaria, esa que se complementa con la propia experiencia, ideas y reflexiones del espectador, no aquella que dice solo me gustó o no me gustó. La crítica es hacer, no tengo dudas, es parte de la producción. No estoy en ninguna de las dos veredas: ni en la que dice que la crítica es siempre destructiva ni en la que dice que la crítica es fundamental, pienso que tanto la producción como los metadiscursos debieran complementarse para enriquecer al que ve, al público. Es así que muchas veces me surge otra pregunta, “¿Para quién escribimos o hablamos sobre cine” ¿Quién nos lee?”

    Abrazo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

COMPARTIR

Share on Facebook10Tweet about this on Twitter0Google+0Pin on Pinterest0
tlc-300

© A SALA LLENA.