18.07.18
Columna _ Laura

El Marginal 2

A duras penas soporté la primera temporada de El marginal. Y no porque no me gustara, aunque gustar o no de una serie como esta no parece ser una opción real: es decir, la serie es buena siempre, pero entregarse a ella es una especie de purgatorio elegido. Es pasar una y otra vez por un tormento cruento, al que firmamos al pie porque sabemos que estamos frente a la excelencia; una deforme, pestilente y sórdida excelencia, ensayada sobre la verdad. O por lo menos, sobre una parte de la verdad. 

El marginal 2 estrenó anoche rompiendo la pantalla fría a la que acostumbra la Tv Pública,  inesperadamente, atronadoramente. Parece que todos estamos con ganas ahora de darnos una vueltita por la pesadilla. Y el primer capítulo de esta ficción tan inquietante como virtuosa, no decepcionó: todo lo malo del sueño, todo el morbo de la fantasía acalorada, del horror imaginado, del relato verdadero devenido en cuco, de la leyenda construida boca a boca, estuvo allí.

Y fue, otra vez, difícil de ver.

Esta precuela arranca en el futuro. El final de la primera temporada con algún aditamento misterioso que preña todo de sentido nuevo. Después se toma el palo al pasado, y con un falso plano secuencia, vemos la caída en cana de los hermanos Borges y atendemos su llegada a prisión. El penal de San Onofre se abre frente a ellos como una puerta descangayada del averno, cuyo demonio reinante de turno, El Sapo, le hace la vida de cuadritos a todos. Sabemos que va a caer, sabemos que los Borges se lo van a cargar, sabemos del motín de Las Palomas, pero ahora lo vamos a ver todo mucho más de cerca. Y en medio de todo eso está Patricio (Lamothe): otra vez un inocente de viaje por el horror.

En este capítulo ya lo revientan. Lo rompen. Lo violan.

Desde Deliverance, pasando por Irreversible, The Night Of, y sobrevolando Expreso de medianoche, la violación como forma carnal del miedo se yergue sobre la narración tiñéndolo todo de espanto. A veces se concreta, otras es un fantasma que atraviesa las paredes.

Y El marginal no es la excepción. En esta jungla se somete al otro, se le coloniza el cuerpo, se le quiebra el espíritu mucho más rápido que los dientes.  O por lo menos esa es la intención. Sabemos que no se llega a estatus de protagonista con un espíritu frágil. Y Patricio, si bien reluce tan dulce que emociona, parece tener uno de esos que al fuego se templan y resplandecen.

En este primer capítulo brillaron, más que nadie, Lamothe, Furtado y Rissi. Rissi querido, el día que te de un abrazo no te suelto más. Sos enorme. Romano está barnizado, hace siempre lo mismo. Siempre. Casi no se aguanta si no fuera porque ha descollado allá lejos y hace tiempo, cuando le gustaba tomar riesgos. Se destaca (y no es sorpresa) Diego Cremonesi. Promete mucho, ¡muchísimo!, el Sapo de Roly Serrano.

La factura es inmejorable tanto de cámara, como de montaje y fotografía. Soundtrack cumbiero que ya no sorprende. Por ahí podrían haber tomado rutas más osadas y menos transitadas, pero falta mucho por escuchar todavía. No le saca un ápice de mérito.

Me queda una sola pregunta: ¿tengo ganas de verla? A veces me parece que estos universos son creados por varones que se sienten demasiado a salvo. Pero esa soy yo.

En fin, el martes que viene veré cómo estoy de talante.  Para el que aguanta es imperdible.

© Laura Dariomerlo, 2018 | @lauradariomerlo

Permitida su reproducción total o parcial, citando la fuente.

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Una respuesta a “El Marginal 2”

  1. Tachin dice:

    La vamos a ver Lau… Duele verla, termina el capitulo y me pregunto, porque miro esto, me paso sistemáticamente con los 13 capítulos de la primer temporada… me voy a dormir angustiada, tengo que rezar porque sino siento que voy a tener pesadillas.
    Pero se que el martes voy a estar ahí mirándola sin parpadear.
    Gran Columna como siempre!

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