20.08.18
Columna _ Laura

Noches de Domingo

“¿Has sentido que algo malo va a pasarte, y que no hay nada que puedas hacer al respecto, solo esperar?”

La frase de apertura es una paráfrasis que resuena dominguera. Pero define el tempo de la narrativa de Sharp Objects de manera letal. Y es expresada por el personaje frágil, bravucón y desamparado de la serie.  La posible víctima, o, tal vez, el velado victimario.

Una periodista alcohólica y autoflageladora compulsiva, regresa a su odiado pueblo natal y a la mansión materna, para tratar de esclarecer una serie de asesinatos cuyas víctimas son chicas adolescentes del pueblo.  Allí se encuentra con su madre, con quien la une un sentimiento de repulsión mutua. Una hermana menor, tan vulnerable como peligrosa, y un padrastro de refinados gustos, en el que parecen soslayarse años de sumisión a una esposa poderosa, pero rota.  En este caldo de espíritus corrompidos, se cuecen las sospechas, se definen los vínculos y se iluminan los misterios.

Basada en la exitosa novela de Gillian Flynn y protagonizada por Amy Adams como Camille Preaker, en una gran, enorme, composición, este thriller psicológico sureño, tiene betas que lo enparentan con series y películas que hemos amado: True Detective, Corazón satánico, Agosto, Cuerpos ardientes, True Blood, La noche del cazador, entre otros. Y se mueve en un ambiente tenebroso, fétido y de sórdido erotismo.

Las preguntas disparadoras: ¿Quién asesina a estas chicas y por qué?. Las preguntas reales: ¿Quién es Camille y qué le pasó?

Estos interrogantes flotan en el ambiente en tanto el enigma parece eludir una y otra vez a la protagonista, y a los investigadores.

Sharp Objects es una larga y pesadillezca premonición. Un loop enajenado, sudoroso y secreto, que perturba la conciencia, azota la vigilia y se agazapa en los sueños. Un bochorno sensual y violento, que alarga un verano infernal.

Un pueblo detenido en el tiempo, un grupo de viejas letales, un par de sospechosos violentos, una chiquilla demasiado temeraria y una  mujer que vuelve, como fantasma,  a sacar a la luz y a castigar esa podredumbre que permaneció sofocada por demasiado tiempo, hacen de esta serie de HBO, un plato fortísimo y suculento, para banquetear las noches de domingo.

© Laura Dariomerlo, 2018 | @lauradariomerlo

Permitida su reproducción total o parcial, citando la fuente.

COMENTAR

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Una respuesta a “Noches de Domingo”

  1. Juliana dice:

    Es GENIAL la serie

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

COMPARTIR

Share on Facebook0Tweet about this on Twitter0Google+0Pin on Pinterest0
tlc-300

© A SALA LLENA.