Columna _ Laura

Zama

Zama es una película magistral.

El envión que tomé para verla fue realmente amplio. Me deshacía en ganas de estar frente a un material del que estaba segura, solo se desprenderían cosas geniales. Y aunque mis amigos ya me habían dicho que era maravillosa, quería verla y quedarme de una pieza.

Mientras esperaba no pude evitar estallar de anticipación. Tuve que clavar “clona” para aguantar porque estaba sudando de la emoción. Sabía que le estaba pidiendo muchísimo a la película, que estaba esperando demasiado. Y no me defraudó. Me dio todo. Más. La amé. Es tan hermosa que se vuelve algo mágico. Y sin duda va a quedar en los anales de nuestro cine, como una de sus grandes obras maestras.

Cine puro. Imagen, misterio, sueño plasmado.

Una siesta sudorosa y larga, cargada de pesadillas que no terminan y que parecen concatenarse de forma castigadora y carnal.

Zama es el arte de la contemplación llevado al grado violento y brutal que engendra la impotencia de la que nos culpamos, y por la que terminamos autodestruyéndonos.

¿Quiénes somos, qué deseamos, tenemos lo que hace falta para conseguirlo? ¿Acaso nos define la cobardía? Y si no somos eso que creíamos, ¿queremos seguir viviendo?

El ritmo cansino y agobiante de la narración provoca al espectador ubicándolo en el lugar que merece: el de ente pensante, ávido de ser desafiado, interpelado y transformado por una película. Y Martel lo logra tan a fondo, que el retrato del infierno nos parece bastante familiar, bastante cercano. El genio de contar una historia que, entretejida en su fabulosa estructura, esconde lo más difícil de todo: la noción de la compasión convertida en film. Como si eso de por sí ya no fuera milagroso, las actuaciones son excelentes, la puesta de cámara aventurada, valiente y sin concesiones y el montaje brutal. Una oda al lenguaje cinematográfico.

No pueden perderse esta joya. Y tienen que verla en cine.

Sáquenle jugo a esta Semana del Cine Argentino y aprovechen a banquetear de lo lindo porque estoy segura de que esta película va a estar en lo más alto.

¡Viva Zama, viva el cine argentino!

© Laura Dariomerlo, 2017 | @lauradariomerlo

Permitida su reproducción total o parcial, citando la fuente.

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