17.10.16
Críticas _ Teatro

Animales nocturnos

 

Postal de dominación

En los zoológicos, la fauna nocturna es aquella que a la vez fascina y atemoriza a los más chicos (y no tanto). La facultad de vivir en las sombras, de estar activos y al acecho cuando el resto descansa, le imprime a este tipo de existencia una cuota de malignidad en la creencia popular. Y es desde la primera escena de Animales nocturnos en donde se detecta sin esfuerzo quién de los dos protagonistas es el que aporta un sello de oscuridad y atrapa bajo su sombra al otro.

Horacio Peña abre la obra con un diálogo –casi un monólogo– magnético: en poco más de quince minutos despliega todas las herramientas de dominación psicológicas que se han puesto en práctica desde el inicio de los tiempos. Pero al ir escuchando las razones de este viejito que podría parecer un poco latoso, el hombre joven y fuerte cae poco a poco subyugado frente al peso de las palabras que lo atrapan, y la simpatía lastimosa del inicio se transforma en algo peligroso. La postura corporal de ambos, el manejo de los elementos que los rodean y el tono de sus voces componen una maravillosa secuencia que es –sin dudas– uno de los puntos más altos de la obra.

Una vez pasado este vendaval inicial, la situación queda planteada de manera casi inmutable: Animales nocturnos es una pieza que muestra la degradación del hombre por el hombre y la manipulación de los cuerpos a través de la instauración de un poder de policía ficticio y real a la vez. Los extranjeros son chantajeados, desplazados y despojados: invadidos en su intimidad y forzados a inventar un vínculo con un mundo que les es hostil. En ese plan, Victoria Almeida aporta una contraparte femenina compleja, en un papel delicado pero de baja intensidad. Lo mismo sucede con Mirta Busnelli, que pese a desplegar su enorme capacidad escénica sobre las tablas, encuentra un personaje tal vez un poco deslucido en su devenir de la historia, con altas y bajas en la intensidad dramática.

Cabe destacar la lucidez de la puesta, que representa dos espacios de convivencia que –con similares características– pinta de manera simple a ambas clases sociales. Los colores, la disposición de los elementos en el espacio y el valor que los personajes le asignan son sutiles indicadores de status. Animales nocturnos retrata el poder invisible en la sociedad: el que ata, el que separa, el que lastima las relaciones y crea lazos no queridos, en una fotografía oscura que saca a la luz las partes más oscuras de las relaciones humanas.

Teatro: Xirgu espacio Untref – Chacabuco 875

 Funciones: De viernes a domingos 20.30 horas

 Entrada: Desde $170

calificacion_4

Pilar González | @MaPilarGonzalez

Dramaturgia: Juan Mayorga. Dirección: Corina Fiorillo. Diseño de luces: Ricardo Sica. Iluminación: Mariano Dorbys. Sonido: Pablo Aidelman. Maquinista: Leandro Aguirre. Asistente de iluminación: Lucía Feijoó. Escenografía y vestuario: Gonzalo Córdoba Estévez. Asistente de escenografía y vestuario: Tatiana Mladineo. Asistente de escenario: Mariana Pérez Cigoj. Asistente de dirección: Roco Sáenz. Asistente de producción: Juan Gavazza. Producción ejecutiva: Xirgu Espacio UNTREF. Producción general: Angélica Berdini, Ignacio Guerrero, Leandro Olocco y Mariángeles Zamblera. Actúan: Horacio Peña, Mirta Busnelli, Victoria Almeida y Gerardo Otero. Prensa: Furgang Comunicaciones.

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