03.04.18
Críticas _ Teatro

Crítica: El casamiento, por Alelí Jait

La Polonia – Argentina

 El casamiento es la segunda obra de teatro escrita por Witold Gombrowicz, autor polaco que vivió más de veinte años en Argentina y que concibió esta pieza aquí, en las sierras de la provincia de Córdoba por 1944, en su idioma nativo siendo luego traducida al castellano.

Una lectura de la obra permitiría arriesgar que la traducción es un problema que se encuentra latente a modo de desplazamiento: se manifiesta como el momento que capta la transcripción y la transición entre dos lenguajes, el de la razón y el de la locura, el pasaje entre fantasía-realidad-pesadilla.

Y también, afirmar que El casamiento es una pieza que pertenece al teatro del absurdo, que denuncia la lógica burguesa que llevó a la Segunda Guerra Mundial y pronuncia la emergencia del sinsentido en un mundo degradado. Narra el antes y el después de un soldado atravesado por la guerra como trauma y como real, y el modo en que la experiencia bélica modifica su contexto.

La vida de sus padres y su amada no es igual a cuando partió y ahora que vuelve ya nada es lo que era. Así que opta por transformar la realidad y adjudica a su padre el poder de ser el rey para luego traicionarlo arrebatándole el trono. Dicen que la escritura de El casamiento estuvo inspirada en las tragedias de Shakespeare y Hamlet, y en todos los autores que hoy ya son clásicos. Pero el modo de presentar el conflicto dificulta la preeminencia de esos rasgos y más bien sobresalen otros asociados al pastiche.

En ese punto, la puesta en escena es brillante porque el director utiliza todos los recursos tecnológicos disponibles para construir fragmentos de una espectacularidad sombría. Cámara, video, televisores, estructuras que se elevan y descienden hacen, por intervalos, que El casamiento se convierta en un musical, en un grotesco, en una obra anticuada y, a su vez, experimental, una neo vanguardia.

Desde ya que el vestuario y la musicalización acompañan el destello, pero aquello que realmente se disfruta -más allá de lo que sucede en el texto- es cómo se cuenta lo que se cuenta a través de las hermosas actuaciones de Roberto Carnaghi, Luis Ziembrowski, Federico Liss, Laura Novoa, Nacho Gadano, Emma Rivera y elenco. Ellos sostienen el delirio. Es un alivio que comience la función con Luis Ziembrowski diciendo su texto sin micrófono, proyectando su voz, y llenando así la sala para recordarnos que todavía existe el teatro en el circuito oficial.

Teatro: Teatro San Martín – Av. Corrientes 1530

Funciones: De miércoles a domingo a las 20 hs.

Entrada: De $110 a $220.-

Alelí Jait |@alelijait

Dramaturgia: Witold Gombrowicz. Adaptación y dirección: Michal Znaniecki. Traducción: Alejandro Rússovich. Elenco: Klau Anghilante, Roberto Carnaghi, Gabo Correa, Luis De Almeida, Teresa Floriach, Nacho Gadano, Marco Gianoli, Federico Liss, Juan Cruz Marquez De La Serna, Laura Novoa, Emma Rivera, Tomás Rivera Villate, Cristian Vega, Luis Ziembrowski. Vestuario: Luciana Gutman. Escenografía: Luigi Scoglio. Iluminación: Bogumil Palewicz. Diseño de sistema interactivo: Sebastian Zavatarelli. Diseño de sonido: Javier Lopez Del Carril. Realización de video: Pablo Varela. Música original: Hadrian Tabęcki. Asistencia artística: Nicolás Isasi. Asistencia de escenografía: Javier Hoses, Nicolás Isasi. Asistencia de vestuario: Lihuen Savegnago. Colaboración en adaptación de texto: Ignacio Sánchez Mestre. Coordinación técnica: Magui Berretta Miguez. Coreografía: Damián Malvacio. Prensa: Departamento de Prensa CTBA.

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