05.05.18
Críticas _ Teatro

Crítica: Doble o nada, por Estefanía Lestanquet

El segundo sexo

«Todo el organismo de la mujer está adaptado a la servidumbre de la maternidad y es, por tanto, la presa de la Especie»

Simone de Beauvoir.

Miguel Ángel Solá y Paula Cancio se ponen a las órdenes del director Quique Quintilla para darle vida a quizás una de las mejores adaptaciones de “Testosterona”, obra escrita por la autora mexicana Sabina Berman en el año 2014. En su trabajo, Berman describe a la perfección los obstáculos de una mujer para ascender en un mundo dónde el género pareciera ser condición excluyente.

La vuelta a los escenarios porteños del gran Miguel Ángel Solà se da para contar la historia de Ricardo, el director de un famoso multimedio que, tras enterarse que posee una enfermedad terminal, deberá delegar su cargo. Para ello plantea la estrategia del “Doble o Nada”: dos candidatos, uno ganará y quedará como director, el otro tomará sus cosas y se irá para siempre de la redacción.   La decisión no es nada fácil, la idea de dejar el poder lo desespera y, además, su elección pone en juego el futuro de su querida ex alumna, la actual directora de la sesión digital, Micky, una mujer que sabe correrlo de su despótico y soberbio mundo machista.  Paula Cancio interpreta sin quebrarse a una exitosa profesional que es juzgada por no ejercer el rol de “mujer” que la sociedad demanda. Lejos de los hijos, Micky pasa su vida entera en la redacción luchando por ser la mejor en lo que hace y, aún más difícil, ser reconocida por ello.

 Ambos personajes no están solos, si bien nunca sale en escena, la figura omnipresente de un candidato hombre, eterno rival de la española, mantiene en vilo a los protagonistas y a la audiencia. Siendo este uno de los mayores logros de la obra: el buen ritmo del guion junto con la genial interpretación de los actores, permite pensar personajes que no existen, lugares que no se ven y situaciones que, quizás, nunca sucederán.  Micky presenta a su rival como un inescrupuloso y maltratador que, a diferencia de ella, “tiene la testosterona que hace falta para vencer”. Aunque su relación con Ricardo, un juego de seducción dirigido por la admiración y el deseo, también puede pesar, pero, ¿para qué lado lo hará?

La puesta en escena es simple pero contundente. Representa, como no podía ser de otra forma, la oficina del director. Aquel lugar dónde ambos pasan la mayoría del tiempo y el éter se contagia de sus impulsos, silencios, desenfrenos.   El ego y el narcisismo que maneja un medio de comunicación es sin duda otro acierto de la autora y un condimento extra para la historia. Las luces acompañan muy bien a las escenas, con un tono por lo general tenue que sabe volverse oscuro en los pasajes más letales del relato.

Con más de 200 funciones y una vida juntos, Canció y Solá viven cada noche está mutación de manera estoica.  Mientras que sus personajes despiertan amor y odio en el espectador, la frescura de la española inclina la balanza. Al igual que la propuesta, la obra no tiene grises.  El abuso de poder y la manipulación son dos constantes en los 90 minutos de una historia que no decae ni se vuelve predecible en ningún momento. Muchas preguntas se plantean abajo y arriba del escenario, éstas moverán al espectador por diferentes estados de ánimo mientras que pasearán a los protagonistas entre grandezas y miserias.  En pleno siglo XXI, los prejuicios parecen nunca acabar y la trama social en la que subyacen nunca superarse. Estos dos personajes ponen en evidencia una problemática que todavía tiene un largo camino por recorrer. Una propuesta inteligente, compleja y completa que, valga la redundancia, redobla la apuesta de la cartelera porteña.

Teatro: La Comedia – Rodríguez Peña 1062 – CABA

Funciones: Jueves – 21:00 hs; Viernes – 21:00hs; Sábado 20:30hs; Domingo 20:00hs

Entradas: $450,00 a $550,00

© Estefanía Lestanquet, 2018 

Permitida su reproducción total o parcial, citando la fuente.

Dirección: Quique Quintilla. Autor: Sabina Berman. Actúan: Miguel Ángel Solá, Paula Cancio. Vestuario: Pepe Uría. Escenografía: Jaime Nin Uría. Iluminación: Matias Canony. Prensa: SMW

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Una respuesta a “Crítica: Doble o nada, por Estefanía Lestanquet”

  1. Ana Rodriguez dice:

    Fui el sabado pasado..me aburri muchisimo.al punto de querer irme..por respeto no lo hice…malisimo guion .lento.malas actuaciones..no la recomiendo….el teatro caido a pedazos..olor a saumerio para tapar el de humedad…en fin…

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