01.07.18
Críticas _ Teatro

Crítica: El bosque de lo real perdido, por Jonathan Sassón

“…un grupo de jóvenes llega al espacio de la escena; parecen estar huyendo de algo que representa para ellos una amenaza grave. Decidieron escapar… Los que aquí huyen son, vagamente, personajes urbanos. Se percibe todavía en sus ropas la traza de una vestimenta social. Pero han huido. Y han huido hacia el bosque…Tal vez sea una acción desesperada pero tiene un propósito claro. Ellos lo enuncian así: encontrar lo real…”

El propósito puede ser claro, pero el objetivo esta rodeado de incógnitas que se abren de cara al público. En principio la premisa principal, encontrar lo real, conlleva a una duda casi existencial: ¿Qué es lo real?

Este espectáculo del Teatro Universitario del departamento de Artes Dramáticas (UNA) provoca, como la filosofía, la reflexión a partir del cuestionamiento de lo establecido.

El camino se va llenando de preguntas pero con la certeza de que lo que se quiere dejar atrás  son cosas que espantan, haciendo referencia que de lo que se huye es de  formas de vida impuestas, represiones, atrocidades ecológicas y sociales.

La puesta es simple, un escenario despojado, dejando un espacio amplio para la interpretación, dando lugar al desarrollo de un teatro físico. Los lugares a habitar y quienes los habitan, la construcción escenográfica y de personajes se realiza todo a través del despliegue corporal, apoyándose levemente en proyecciones de video.

Las sensaciones y paisajes se cimientan con una musicalización de tinte folclórico en vivo intercalada con pistas rockeras y canciones contemporáneas. Conectando lo ancestral con la potencia emergente de este grupo de jóvenes.

El teatro físico puede aplicarse a cualquier forma dramatúrgica, esta obra no cuenta con un argumento narrativo clásico, la sumatoria de imágenes y razonamientos es lo que va construyendo la lógica de la obra.

Por su parte el elenco es amplio, se interponen breves intervenciones personales con un uso prudente del coro (teatral y vocal). Las distintas voces que por momentos se hacen una voz, los distintos cuerpos que se hacen un solo elemento, sin dejar de lado la suma de subjetividades, prevaleciendo lo colectivo por sobre lo individual.

El bosque como antitesis de las ciudades toxicas, como refugio, como lugar donde encontrar tranquilidad. Todos los bosques son un solo bosque.

Quizás no el lobo, pero la ferocidad si está al acecho y haya que buscar lugares como el bosque, tal vez alguno como el teatro, para poder seguir jugando.

Teatro: UNA – Sede French – French 3614

Funciones: Sábados 21:30 hs.

Entrada: $210 / $150 / $100 

3 Espectadores

© Jonathan Sassón, 2018

 Permitida su reproducción total o parcial, citando la fuente.

 Dramaturgia: Sergio Sabater Dirección: Sergio Sabater Elenco: Mariana Alonso, Marcos Ayala Ortiz, Sofía Brandoni, Sofía Evia, Federico Fernández Mardaráz, Camila Ferro, Amanda Figueroa, Esteban Fuenzalida Diaz, Javier Giglio, Lucila Grossi, Magali Lopez, Lalo Montoli, Candela Paruelo, Florencia Savastano, Roxana Sotelo, Reynaldo Uribe Iluminación: Augusto Sanguinetti Diseño de luces: Pehuen Stordeur Diseño de vestuario: Laura Cardoso Diseño de escenografía: Laura Cardoso Video: Juan Emilio Veliz Operación de sonido: Iván Sardo Arreglos musicales: Estanislao Galerato Supervisión Musical: Estanislao Galerato Asesoramiento literario: Ana Rodriguez Arana Asistencia artística: Laura Cardoso.

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