10.09.18
Críticas _ Teatro

Crítica: Las encadenadas, por Estefanía Lestanquet

En su nueva obra, Las encadenadas, el director y autor Juan Mako reconstruye la historia del olvidado pueblo de Epecuén en las voces de tres personajes oscuros como complejos.

Hurgando por su historia familiar, Juan se comenzó a interesar en la tragedia de Epecuén. El pueblo bonaerense que quedó olvidado bajo las aguas salinizadas de su propia laguna.  Después de varios años, el autor decidió sacar a la luz esta historia que presenta todos los viernes en el Abasto Social Club y logra revivir los sentimientos más profundos de los sobrevivientes de la catástrofe.  

Encadenadas son Graciela y Esther (Mónica Driollet y Cecile Caillón), dos cincuentonas que trabajan en el cementerio del pueblo de Carhué, limíte de Epecuén, y viven la rutina crematoria como cualquier trabajo de oficina. Toman mate, escuchan a Sergio Denis y esperan cumplir su turno para emigrar al Bingo del pueblo. Ven su vida pasar mientras, a la vez,  pasan tantas otras.  Todo normal (para ellas) hasta que una noche de tormenta, reciben una misteriosa llamada de su jefe que cambiará sus vidas como nunca imaginaron.

Las mujeres, sin quererlo, serán parte de un suceso que le pone final a una historia que empezó a escribirse hace muchos años, cuando Epecuén existía.  Los personajes  no pueden liberarse de su pasado y sus sentimientos les van a jugar una mala pasada.  Las actrices son las responsables que esta historia fluya a la perfección, sus diálogos llevan un ritmo y una complicidad que puede tomarse como uno de los puntos más altos de la obra, llevándolos a picos exquisitos de tragicomedia.

Con un gran horno crematorio como protagonista, la escenografía es sin duda otro gran acierto en esta nueva creación de Juan.  Los personajes salen y entran de la caldera mientras ver pasar sus almas en cada crema. Las luces logran un espacio lúgubre y melancólico que deja entrever la crudeza de los personajes. Con estos recursos, el director logra un nivel de realidad atroz. El espectador siente el fuego, la tormenta,  se vuelve un cómplice más y se indigna al igual que los protagonistas con sólo pensar que Epecuén fue una tragedia que pudo haberse evitado, como otras tantas…

La mirada de Juan no es nada tibia y trae a escena una trama compleja y lúgubre que no se puede dejar de ver.  Fiel a su estilo, el autor juega entre la ficción y la realidad, escribe este guion  de carácter documental para hablar  de la tragedia y de todas esas almas a las que el pasado les duele de más. Una historia fuerte que intenta  reconstruir el problema de la falta de espacio propio y el no llegar a conectar jamás con el ahora.  Para ello, los protagonistas tiñen sus miradas de una melancolía insuperable.

Teatro: Abasto Social Club – Yatay 666

Funciones: viernes 21 hs.

 Entrada general: $250 / Est. y Jub. $200

Actúan: Mónica Driollet, Cecile Caillón, Claudio Depirro y Diego Torben. Escenografía: Sol Soto. Vestuario y caracterización: Paola Delgado. Iluminación: Alejandro Le Roux. Diseño Sonoro: El Pájaro Films. Asistencia Artística: Tobías Cortes. Supervisión Dramatúrgica: Gabriel Fernández Chapo. Producción: Otra| Producciones Escénicas .Dramaturgia y dirección: Juan Mako. Prensa: OTRA| Producciones Escénicas.

 

 

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