28.04.18
Teatro

Crítica: Pulmones, por Diego Ávalos

Aire fresco

Actualmente se está presentando por primera vez en Buenos Aires una obra que con sus mínimos recursos es inmensa, actual, polémica y entretenidísima. Una obra que en tiempos de correcciones políticas y reinado de un peligroso pensamiento horizontal, viene a traer una profunda discusión sobre el temor a la paternidad y los vínculos afectivos en nuestra modernidad. La obra se llama Pulmones, y su autor es el inglés Duncan Macmillan.

Desde su aparición en 2006 con la premiada obra Monster, Duncan Macmillan se ha convertido en uno de los autores jóvenes más brillantes de su generación. Sus obras, de un intenso compromiso con temas sociales (el suicidio, la paternidad, la represión) lejos están de la bajada de línea, sino que se apoyan en el arte de los personajes complejos y los diálogos inteligentes. Entre sus últimos trabajos más reconocidos se encuentra la adaptación teatral de 1984, la famosa novela del también inglés George Orwell.

Pulmones cuenta las vicisitudes de una joven pareja que ante la idea de tener un hijo pone en crisis no solo sus valores y creencias, sino también su propio vínculo amoroso. La llegada del embarazo, lejos de solucionar los problemas, traerá un agravamiento de las cuestiones.

La obra parte de una buena base: un texto brillante, gracioso, emotivo, que habla temas actuales y sabe convertirlos en situaciones tan reconocibles como dramáticas. La directora Jennifer Aguirre Woytkowski supo aprovecharse de este material para realizar una puesta tan arriesgada como acertada. En el espacio escénico nos encontramos tan solo con un piso delimitado. Sobre él, dos actores. Y apoyados tan solo con un certero vestuario y las luces que van montando las distintas escenas, todo el juego teatral, sin nada de utilería. El riesgo de una puesta así es que toda la atención recae de manera directa sobre los cuerpos del elenco. Cada gesto, cada movimiento y palabra serán analizados sin ninguna otra distracción escénica. Y esta es la verdadera gracia de la puesta de Pulmones, la calidad de sus dos intérpretes, quienes de manera brillante resuelven la difícil tarea de hacer creíble semejante planteamiento. Destaquemos principalmente la actuación de Lionel Arostegui, un actor con un gran dominio escénico que sabe darle a cada frase dicha una exactitud de tono asombrosa. Su trabajo dota de gran credibilidad y sobrada naturalidad a su personaje, además de demostrar cómo puede pasar con suma comodidad del pleno humor al puro dramatismo. Pulmones es un texto que exige actores que sepan expresar toda la densidad dramática de las situaciones con un verdadero compromiso emotivo. Sin lugar a dudas Arostegui da sobradas pruebas de esta necesaria comprensión. Sus dos monólogos, cuando en la noche piensa asustado en todo lo que vendrá y cuando finalmente se hace cargo de su pareja, son sin lugar a dudas los dos mejores momentos de toda la obra. Emoción a flor de piel. Teatro en estado vivo.

Ya en un plano por fuera del análisis de los elementos teatrales de la puesta, destacamos la osadía del equipo creativo de la obra. En tiempos donde el discurso progresista de lo políticamente correcto parece triunfar mediante los medios hegemónicos y las aulas facultativas, ellos han sabido elegir una obra muy incómoda por su asombroso conservadurismo. Porque en definitiva esta obra es una feroz crítica a una pareja progresista que ante los miedos por las grandes cuestiones de la vida caen en los modos evasivos de moda, ya sea por el “ecologismo”, la “bohemía”o “la vida sana”. Contra estas formas del miedo, el autor ejecuta una feroz y clara ironía. Pero lejos de quedarse en una cómoda posición de burla y desencanto, se atreve a empujarlos hacia la siempre transformadora tragedia. Así la música es abandonada por un trabajo estable, las dudas frente al aborto se dejan de lado para conformar una familia, una mujer reclama al hombre que se haga cargo y el hombre al fin se decide por tomar el lugar que le están pidiendo. Incluso esto llega a un plano de lo sagrado, porque frente a la muerte de un ser amado se puede estar hablando con uno mismo, pero al mismo tiempo también puede sospecharse que del otro lado están escuchando.

Pulmones incomoda porque es la obra de un autor conservador. Alguien que sabe conservar valores en los que cree y no teme exponerlos de manera clara, pese a las alarmas, los gritos y los miedos del mundo. Todo esto, sin lugar a dudas, es para nuestro medio teatral un verdadero aire fresco.

Teatro: No Avestruz – Humboldt 1857 – CABA
Funciones: Domingo  18:30 hs
Entrada: $ 200,00 / $ 150,00 –

calificacion_4

 

 

© Diego Ávalos, 2018 

Permitida su reproducción total o parcial, citando la fuente.

Actúan: Lionel Arostegui, Vito Vaudagna. Vestuario: Cecilia Gómez García. Escenografía: Vanessa Giraldo. Diseño de luces: Vanessa Giraldo. Redes Sociales: María Inés Pernía. Diseño gráfico: María Camila Alvaro Grand. Producción ejecutiva: Ian Guinzburg. Dirección: Jennifer Aguirre.

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