05.04.18
Críticas _ Teatro

Crítica: Yerma o la cuadratura del círculo, por Soledad Bianchi

Yerma, la obra clásica de Federico García Lorca representada tradicionalmente sobre las tablas, es aquí puesta en escena bajo una concepción diferente, aunque respetando casi de forma rigurosa el texto del poeta granadino. Estamos frente Yerma o la cuadratura del círculo, ideada no sólo a partir la representación teatral que propone el libro, sino desde su adaptación como musical, combinando diálogos con canciones, pero también música y danza, siendo el flamenco la base para desplegar estas artes sobre el escenario. La obra dirigida y protagonizada por Julieta Cancelli, enfatiza el discurso lorquiano desde la corporalidad de los actores, sus miradas, sus movimientos, sus voces y cantos, sus silencios, acentuando la poética del autor desde la música, el baile y el zapateo. A través de estos elementos Cancelli reconstruye la obra desde la acción, profundizando el texto publicado en 1934 para aproximarlo aún más a la actualidad, acorde a un tema de profundo interés como es la violencia de género.

Yerma o cuadratura del círculo, posee este aditamento en el título original del libro como síntesis del enfoque que plantea, que hace referencia a la imposibilidad de la protagonista para discernir su problemática, por lo tanto, para resolverla. Yerma en su equívoca desesperación por tener un hijo, transita una evolución donde saldrá a la luz su verdadero deseo contenido, aunque ella no lo asuma. A pesar de tener certidumbres para revertir el transcurso de los acontecimientos, seguirá negándolas intrincada en esta problemática, atrapada por los mandatos sociales que condenan su librepensamiento. En realidad Yerma no es una persona sumisa como se puede llegar a creer, sólo confunde su lucha, intentando apaciguar sus deseos de forma errada, porque así la sociedad se lo demanda. Su necedad hará que el espectador quiera trascender la cuarta dimensión del teatro para ayudarla en su tragedia. Sin embargo, una posible respuesta parece existir en una nueva mujer que, como personaje místico, está presente en el transcurso de la obra, siendo este uno de los vuelcos más interesantes que propone esta adaptación. La cuadratura del círculo entonces, que busca su solución matemática desde los antiguos griegos, se pone en juego para intentar evidenciar la dificultad que afecta a Yerma, y todos los que estamos imbuidos en esta dinámica social, que confiamos de a poco va a empezar a cambiar.

La clave flamenca, como es definida en su publicidad, le añade un nivel de vitalidad muy satisfactorio a esta representación del clásico teatral, que combina a la vez sensibilidad y fuerza. Las escenas adquieren carácter gracias al aporte de la danza, que recorre distintos palos del flamenco, dotando a la obra de un ritmo que por momentos decae cuando estos números se ausentan. Las distintas coreografías son las que van creando una red de contención para que la obra no pierda la intensidad que se propone, haciendo palpitar al espectador con cada remate, dejándolo embelesado con cada movimiento. La responsabilidad es de la coreógrafa Anabella Ablanedo, también partícipe en escena con el ensamble de bailaores, integrado por Daniel Antonio Corres y Mónica Romero, quienes llevan a que la obra deje la narratividad dada por los diálogos o las canciones, para volverse pura expresión. La destreza de esta tríada de bailaores, cuyos cuerpos se mueven y entrelazan al compás del flamenco, no sólo está presente en sus roles como personajes de la historia. También, para intensificar las acciones de otros personajes se desdoblan, dotando a los diferentes actos en los que participan de un brillo extra, incrementado por sus trajes satinados de diferentes colores que resaltan las emociones de quienes están presentes en escena. Pero no sólo ellos son los encargados de llevar la intensidad de sus pies con sus zapateos y remates, otros personajes se contagiarán y harán lo propio en algunos momentos, quizás menos de lo esperado, sobre todo teniendo las aptitudes para hacerlo.

La escenografía minimalista, reducida a un árbol que se despliega en tres partes movibles, es funcional de diferentes formas, también como tarima para el zapateo. El mantón de Manila, con su gran dimensión, de llamativo en diseño y sobresalientes flecos, apenas mencionado en la obra original, es un elemento de gran valor, muy bien elegido, que toma presencia en la mayoría de las escenas, y adquiere en su plástica varios sentidos a favor de la narrativa, creando un lenguaje visual a través de sus movimientos y diferentes figuras. La interacción de todos los personajes con este elemento, quizás el más bello en el baile flamenco, junto al abanico que también aparece en escena pero sin tanta preponderancia, dará a la puesta en escena un sentido adicional en pos de enaltecer el relato, volviéndose de esta forma una obra que se destaca por su creatividad artística y su belleza visual.

Con referencia a las actuaciones vale destacar la de Pepa Luna, quien se gana los aplausos del público por su gracia y versatilidad en el escenario. Su personaje, además de ser fundamental en la obra, es el que aporta risas e impacto. También cabe destacar al partener de Yerma, Juan, interpretado por Fernado Atías. En sus interacciones con Julieta Cancelli está presente una dinámica corporal que logra alcanzar una representación auténtica, estremeciendo al espectador en más de una oportunidad. También cabe destacar la actuación de Carla Lugori, papel fundamental en la obra, dotado de cierto humor, que será quien refleje las dificultades de Yerma a través de su propia ignorancia e inexperiencia.

Una merecida segunda temporada de Yerma o la cuadratura del círculo, que en esta oportunidad se puede ver en Hasta Trilce, un multiespacio, también bar y restaurant, muy recomendable para visitar, donde el teatro, el cine y la música se conectan. Es un placer concurrir a ver una obra independiente, cuando se nota el esfuerzo y la creatividad de estos artistas delante y detrás de escena. Una propuesta para disfrutar de la interacción entre el teatro y la danza, y una buena oportunidad para los que aún no conocen este arte tan pasional y complejo que es flamenco.

Teatro: Hasta Trilce – Maza 177 – Capital Federal – Buenos Aires – Argentina

Funciones: Sábados – 19:00 hs

Entrada: $ 300,00

calificacion_4

 

 

© Soledad Bianchi, 2018 | @soleddub

Permitida su reproducción total o parcial, citando la fuente.

Idea: Julieta Cancelli. Elenco: Julieta Cancelli, Fernando Atias, Carla Liguori, Pepa Luna, Ana María Santiago, Maximiliano Trento, Anabella Ablanedo, Daniel Corres, Mónica Romero. Diseño de vestuario: Jorge Lopez. Diseño de luces: Carlos Gaber. Realización escenográfica: Facundo Guerreschi. Música: Sebastián Espeche. Fotografía: Nacho Lunadei. Diseño gráfico: Julieta Latreccino. Asistencia de dirección: Gonzalo Cabalcabue. Arreglos corales: Gerardo Flores. Prensa: Kazeta Prensa. Producción ejecutiva: Kazeta Prensa. Coreografía: Anabella Ablanedo. Dirección general: Julieta Cancelli.

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