Críticas _ Teatro

Ella Puede Sola

Ejemplos de voluntad

Ella puede sola es la nueva obra teatral de Leonel Giacometto, dirigida por Graciela Pereyra que propone un viaje introspectivo al espacio-tiempo presente, pasado y futuro de una familia disfuncional. La obra busca recomponer los vínculos entre dos hermanos y una esposa luego de la prematura muerte del dueño del hogar, su padre y esposo respectivamente.

Este arco, triangular, subraya el refugio de la tragedia en el marco las cuatro paredes de la casa que los aísla del mundo exterior y, al mismo tiempo, de su propio entorno. En esta especie de búnker los jóvenes encuentran en lo lúdico del juego la excusa para dar rienda suelta a un sin fin de diálogos dramáticos con preguntas para la reconstrucción del hecho mientras evaden maquiavélicamente a la madre que, envuelta en una vorágine de mar de alcohol y pastillas intenta tomar las riendas de la familia y recuperar la prosperidad.

Este devenir de encuentros y desencuentros constantes denota la existencia de una línea, muy marcada, que divide a dos aguas la figura de los hermanos, representa la fortaleza,  a raíz de la parálisis que sufre la joven y como éste la cuida e incentiva a no rendirse ante las eventualidades de la vida; en contraposición a la madre que encarna la muerte en vida de un ente bipolar, frío y parco. Este arco impregna la premisa de drama cuya narración se nutre desde la retórica cuando pregunta mirando, literalmente, al cielo “¿Por qué nos abandonó? “.

En Ella puede sola se abordan múltiples visiones del episodio de la muerte y cómo a cada personaje le afecta. La pregunta retórica pivotea entre a quién abandonó éste sujeto: ¿a sus hijos, su mujer, a él mismo o a nadie? Desde este marco, se revela el devenir de la familia que a través de elementos simbólicos, tales como la botella de vino con la que -cual religión- la madre intenta olvidar todas las noches el oscuro episodio; o bien la maqueta de un tren -diseñada por Juan Diego Cerutti- que intercede en la trama como un persona más y se vuelve elemento clave que semióticamente recrea el inconsciente de los jóvenes y sus inquietudes sobre conceptos tales como: el arranque; el choque; la velocidad; el peso de la carga de los vagones; las barreras que deben pasar y las riendas que, pueden, o no, modificar  esta historia que poéticamente se ancla a la que ellos viven y bailan al son de la música clásica, nostálgica -que remite a una cajita musical- un hermoso Vals que representa y acompaña desde la artística a las acciones de  la hermana cuando con voluntad y constancia logra superarse.  

Por su parte, la puesta en escena es sobria, lúgubre y con tan solo una maqueta, un sillón y una mesita de luz y logra enfatizar que los personajes están encerrados cual panóptico de Foucault. Se reconstruye a la perfección un espacio sobrio decorado con la maqueta del tren y una ventana que, según como la luz la ilumine dará cuenta si el espectador transita el universo del cual se esconden los hijos o aquel con el que la madre intenta dialogar mientras éstos, distantes, la cuestionan, reprochan y confiesan sus sentimientos.

Ante esta situación, la obra desde su formato clásico de la puesta logra trascender en tan solo cincuenta minutos al público y crear una atmósfera de bruma y emoción donde la performance de los personajes intercede y juega con la psiquis de los presentes en la sala. Entre diálogos aparece la idea de un gen defectuoso en la familia que perturba y desliza, como si nada con voz de ultratumba la deslumbrante actriz Lili Popovich. De este modo, nuevamente las palabras son el leitmotiv del rompecabezas que Luciana Caisutti y Nicolás Asprella deberán resolver para, metafóricamente, tomar las riendas de la manada y exorcizar el fantasma que permanece allí, enfrascado, dando batalla en un barco a la deriva… ¿Lograrán resolverlo?

Así, la propuesta intensa logra detener el pulso de los latidos en el marco de una aparente guerra perdida sobre el devenir de la humanidad y el legado de la muerte. Ella puede sola es espejo de los matices del dramaturgo Leonel Giacometto pero encuentra vuelo propio gracias a la directora Graciela Pereyra que, desde su formación en el Conservatorio Nacional, impone el pasaje de un pasado incierto y el devenir de un futuro en un drama atípico y atrapante.

Teatro: El Método Kairós –El Salvador 4530 – CABA

Funciones: Jueves 21:15 hs

Entrada: $200

 

 

 

Luciana Calbosa

Dramaturgia: Leonel Giacometto. Dirección: Graciela Pereyra. Elenco: Lili Popovich, Luciana Caisutti, Nicolás Asprella. Fotografía: Nora Lezano. Diseño de vestuario y escenografía: Cecilia Bruck. Diseño de iluminación: Gonzálo Calcagno. Diseño gráfico: Pablo Guzmán. Asistencia de dirección: Gabriela Arata. Prensa: Juan Ignacio Penlowskyi.

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