16.10.18
Entrevistas _ Teatro

Entrevista: Jennifer Aguirre Woytkowski por Diego Ávalos

Pulmones, de Duncan Macmillan, es una de las obras más interesantes que se presentan actualmente en la cartelera porteña. Luego de cambio de sala, elenco doble, giras por distintas ciudades del país,  una crítica que acompaña y un público que recomienda y regresa como fiel enamorado, decidimos entrevistar a Jennifer Aguirre Woytkowski, la directora de este espectáculo que se ha convertido en toda una sensación del teatro off.

Sabemos que sos peruana y hace un tiempo vivís en Buenos Aires. Contanos de tu experiencia en Perú, tu formación, tus trabajos.

Jennifer: Allá, en Perú, tomé  clases de actuación desde que tengo 14 años. Entre mis maestros figuran Roberto Ángeles, Alejandra Guerra, Aristóteles Picho, Jorge Villanueva, Bruno Odar. Estudié en la Escuela de Teatro de La Pontificia Universidad Católica del Perú. Hice dos años de Letras en la misma institución. Me iba a especializar en Artes Escénicas pero finalmente cuando estaba por ingresar a esa especialización decidí venir a vivir y estudiar en Buenos Aires. Como actriz hice publicidades, cortometrajes y varias obras de teatro. Además de teatro trabajé de distintas cosas, siempre me gusto trabajar, mantenerme ocupada. Conocer y habitar distintas vidas. Fui mesera, hice fiestas infantiles, fui anfitriona, recepcionista, organice fiestas, fui ejecutiva de ventas, ¡de todo, y mucho!

¿Y qué trabajo tuyo en Perú considerás que es el más importante y por qué?

 Jennifer: Hay trabajos a los que le tengo mucho cariño y fueron importantes debido a que influyeron en mi determinación de dedicarme al teatro. Sin embargo pensar en el trabajo más importante me es muy difícil porque creo que aun no llegó. Creo que es un pendiente en mi vida.

¿Por qué viniste a Buenos Aires?

Jennifer: Vine a Buenos Aires hace siete años de vacaciones y me enamoré de la ciudad. La oferta teatral me parecía de ensueño, la cantidad de teatros, de cursos, de posibilidades. Vine de visita y sentí que tenía que vivir aquí. Yo quería seguir aprendiendo y Buenos Aires me pareció la ciudad ideal para eso.

¿Cuáles son para vos las diferencias, si es que las hay, entre la escena peruana y la escena porteña?

Jennifer: Creo que la mayor diferencia es la oferta. En Perú si bien el teatro está creciendo muchísimo, todavía hay muy pocas posibilidades. En Buenos Aires puedes ver teatro todos los días, y eso es increíble. La cartelera porteña es abrumadora, hay propuestas para todo tipo de público.

¿Fue difícil insertarte en el medio, más en un rol como directora? ¿Cómo hiciste tus contactos?

 Jennifer: La verdad que nunca me pareció difícil, todo se fue dando naturalmente. Cuando empecé la facultad una de las primeras materias que tuve fue dirección I con Eva Halac. Esa materia me dio otra visión del teatro y de lo que yo quería. Siempre me había imaginado a mí misma como actriz, pensaba que era lo que quería hacer toda la vida, pero cuando descubrí  la dirección, ya no había vuelta atrás, había encontrado mi lugar dentro del teatro. Después de cursar la materia empecé a ser su asistente de cátedra, luego ella me dio la oportunidad de ser su asistente de dirección en Sánchez Bulevar. Ahí conocí a Cristina Dramisino que justo estaba con la producción de Independencia, de Lee Blessing.  Ella me invitó al proyecto, estaba buscando una asistente de dirección para Jorge Azurmendi. Y así cada vez fueron surgiendo nuevos proyectos. Todos por conexiones de obras anteriores.  Tuve mucha suerte porque siempre estuve rodeada de gente amable, muy generosa y muy talentosa, de  las cuales he aprendido un montón. Los contactos se me dieron así y Buenos Aires me abrió millones de puertas.

¿Y la dirección?

Jennifer: Mientras trabajaba como asistente de dirección y productora ejecutiva, tenía muchas ganas de dirigir mi propio proyecto. Sin embargo sabía que no había que apurarlo. Paralelamente a estudiar dirección teatral me inscribí a la escuela de Claudio Tolcachir, quería seguir formándome como actriz. Es en Timbre 4 que conocí a grandes compañeros que luego se transformaron en amigos muy queridos. Esos amigos un día me propusieron dirigir sus proyectos y así se formó una especie de compañía. Yo empecé a dirigir, ellos empezaron a actuar. Pulmones, como directora, es mi tercera obra.

Desde su aparición en 2006 con la premiada obra Monster, Duncan Macmillan se ha convertido en uno de los autores jóvenes más brillantes de su generación. Sus obras, de un intenso compromiso con temas sociales (el suicidio, la paternidad, la represión) lejos están de la bajada de línea, sino que se apoyan en el arte de los personajes complejos y los diálogos inteligentes. Entre sus últimos trabajos más reconocidos se encuentra la adaptación teatral de 1984, la famosa novela del también inglés George Orwell.

Pulmones cuenta las vicisitudes de una joven pareja que ante la idea de tener un hijo pone en crisis no solo sus valores y creencias, sino también su propio vínculo amoroso. La llegada del embarazo, lejos de solucionar los problemas, traerá un agravamiento de las cuestiones.

 ¿Cómo llega Pulmones a tu vida?

Jennifer: Como respuesta a una búsqueda. Venía de dirigir obras en las que si bien me enamoré del proyecto y la propuesta, nunca había elegido el texto. Quería elegir un texto que me movilizara y que me representará un desafío. Buscando textos representados en distintas partes del mundo, encontré Pulmones. Me llamó la atención que una obra se haya representado en países tan distintos, más de 20 países. Me intrigaba ese contenido universal. Aún sin haberla leído sabía que tenía que hacerla, después de leerla vino la confirmación de ponerla en marcha.

¿Y cómo fue el proceso de producción y la elección de los actores?

Jennifer: Cuando supe de la existencia de Pulmones, lo primero que hice fue llamar a Ian Guinzburg, nuestro productor ejecutivo, y le dije que teníamos que hacerla y que este iba a ser nuestro nuevo proyecto. Me acuerdo que Ian, sin leer la obra me dijo que si y que ya mismo se ponía en marcha para conseguir los derechos. El siguiente llamado fue a Vito Vaudagna, la protagonista femenina. Le dije que teníamos nueva obra, se rió y me dijo: “Bien, hagámosla”. Nosotros tres nos conocimos en Timbre 4, fuimos compañeros desde primer año y veníamos de haber estrenado SIC de Melissa James Gibson en el Método Kairós. A Lionel Arostegui lo conocí en un casting. Yo estaba haciendo la asistencia de dirección y producción ejecutiva de A la deriva, de Amanda Peet, dirigida por Jorge Azurmendi. Lionel vino al casting, quedó seleccionado para A la deriva, y un día mientras ensayábamos supe que era ideal para Pulmones. Le propuse hacerla, me pidió el texto, lo leyó y a los dos días nos juntamos los cuatro. Al tercer día nos pusimos a ensayar.

Algo muy interesante es que la obra tiene una clara ideología conservadora, propia del mundo del autor. Lo interesante es que sobre esa mirada no trataste de torcerla para adaptarla a otra visión, sino que la respetaste. ¿Cómo te sentiste con este trabajo sobre el material?

Jennifer: A mí la obra no me resultó conservadora. Yo me cruzó todo el tiempo con  personas con inquietudes, deseos y convicciones similares a los de los personajes. También me he cruzado con otras que piensan y creen todo lo contrario. Son vidas que existen. Pulmones retrata a una pareja de clase media que de pronto se plantea la posibilidad de tener un hijo en un mundo que está a punto de colapsar. Son dos personas reflexivas y educadas que luchan por hacer lo correcto. A mí me interesan todas las vidas, no solo las que se asemejan a la mía. Me interesa conocer, habitar y representar todos los mundos y vidas posibles.

Con conservadora nos referimos a que ideológicamente la obra es de una gran ironía sobre la clase media progresista del Reino Unido. ¿Compartís esa visión crítica o no trabajás un marco ideológico en tus obras?

Pulmones se ha representado en el Reino Unido como en México, Bulgaria, Alemania, Perú, España, Colombia. Es una pareja que existe en cualquier parte del mundo, hay preguntas en Pulmones que de alguna u otra forma representan preguntas a las que no podemos escapar. ¿Vale la pena preocuparse por el mundo? ¿Estamos haciendo algo para mejorarlo? ¿Se puede creer todavía en el amor? ¿Se puede construir un vínculo que perdure en el tiempo,  que sobreviva cualquier crisis? ¿Hacemos todo lo que podemos para vivir en el mundo que queremos? ¿O solo hacemos lo que está a nuestro alcance?  ¿Quiero ser madre, quiero ser padre? ¿Por qué traería un hijo a este mundo? ¿Es lo que corresponde? ¿Es lo que de verdad quiero?

Evidentemente Jennifer comparte el punto de vista de los personajes sobre las cuestiones que se plantean. No sería extraño que Jennifer incluso esté más cerca de ellos que el propio autor de la obra. Jennifer se preocupa por la suerte de esas dos almas, mientras que Duncan tiene una visión menos ilusionada de la vida. Y de sus compatriotas. Jennifer ha sido sincera con sus intereses. Y por eso la obra tiene una visión clara. Es el público quién debe elegir desde donde leerla, si desde la directora o desde el mismo texto. Parecerá extraño, pero estas miradas distintas bien conviven dentro del espectáculo. Es lo mejor del teatro: no la imposición de una mirada, sino la apertura a la convivencia entre lo distinto. 

¿Cómo fue el trabajo con los actores? ¿Hicieron mesa? ¿Fueron directo al texto?

Jennifer: Primero hicimos trabajo de mesa, analizamos el texto y luego empezamos a ensayar. La propuesta del autor es contar una historia sin cambios de escena, ni de vestuario, de iluminación o sonidos, solo dos cuerpos en el espacio, dejando que el público llene las lagunas. Esto me representaba un enorme desafío, recuerdo que en los primeros ensayos usábamos sillas, los actores me pedían que reconsiderara la posibilidad de incluir escenografía y utilería. Lo pensé y decidí que no, que íbamos a contar la historia sin nada más que ellos dos. Creo que la fuerza de la obra estaba en eso y es justamente lo que más interesó.

¿Vieron otras puestas?

Jennifer: No, no vimos otras puestas. Yo quería que encontremos nuestro propio lenguaje. Mirando desde acá, puedo decir que el proceso de ensayos fue hermoso y también frustrante. Probamos muchas cosas, sacamos muchas otras y cuando la imaginación no nos daba más, aparecía siempre otra propuesta. Fue un proceso intenso, agotador y sin duda maravilloso.

Sin tener propuestas visuales de escena que renueven el espacio, ¿cómo hacer para mantener el interés visual sin que la obra agote? 

Jennifer: Esa fue siempre mi mayor preocupación.  Me parecía que la obra tenía que ser muy clara, muy rápida, dinámica y precisa. Quería que el cambio de espacio y tiempo se note en las actuaciones de ellos, en los movimientos. Quería que las escenas se renueven todo el tiempo. Lo que le pedí a los actores fue que  de una escena a otra tengan siempre muy claro el cambio de tiempo o estado, para no perder los matices. Que siempre de una escena a otra vayan con la energía al 100%, que la energía se renueve y que tengan claro los objetivos de cada escena. Era fundamental conseguir esto porque la atención del espectador  se sostiene únicamente por ellos dos.

La obra pasa por el humor y la emoción. ¿Se buscó el gag o es una respuesta inesperada del público?

Jennifer: Es una obra que está muy bien escrita, tiene mucho humor y además es conmovedora. Yo sabía en qué momento la gente se podía reír y en qué momento conmoverse, le dimos fuerza a esos momentos. Descubrimos también otros ensayando, algunos gags son parte de ensayos y propuestas de los actores.

Los actores se emocionan mucho durante la obra. ¿Ellos transitan una máscara o tu ideal es el tránsito por una emoción real?

Jennifer: La emoción surge naturalmente porque los actores están habitando esa historia y esas vidas, están concentrados en la escena, en lo que quieren del otro. El público se conmueve con el texto, con los personajes, con el verse reflejado. Todo es verdadero, orgánico, nunca pediría una marcación que exija que el actor o actriz llore. No me parece necesario, no está en eso la emoción del espectador.

¿Y cuál es la respuesta del público con Pulmones? ¿En quienes repercute más?

Jennifer: La respuesta del público ha sido maravillosa. Hace 8 meses estamos en cartel y la recepción ha sido muy positiva. Es una obra independiente que se sostiene únicamente por el boca en boca, así que seguir en cartel en tiempos como estos es para mí una clara respuesta de que la gente está disfrutando mucho Pulmones. La gente se ríe, sale muy conmovida.  Después de funciones solemos filmar al público preguntándoles que les pareció la obra y entre todas las respuestas las que más recuerdo son: “Ha sido la mejor obra que he visto en mucho tiempo”. “Vengan que este es teatro lindo, del bien hecho”

Actualmente Pulmones sigue en cartel en octubre en El método Kairos, los viernes a las 23hs. Son las últimas funciones en la ciudad de Buenos Aires. Luego la obra comienza una temporada de gira hasta fin de año: Festival Cervantino de Azul, en Punto de Giro en Olavarría, en Habemus theatrum en Pergamino, en Liebre de Marzo en Gualeguay y en el Salón Municipal de Cultura en Brandsen. Un verdadero éxito teatral que nadie debería perderse.

Jennifer, ¿cómo ves la escena off actual?

Jennifer: Muy interesante, muy diversa, con muchas propuestas distintas. Veo mucho trabajo, mucha pasión, fuerza. Pese al contexto político y social, se siguen ensayando y estrenado obras todo el tiempo. Veo mucha imaginación también, la crisis no impide dejar de crear.

¿Qué clase de teatro no te interesa?

Jennifer: El que no tiene verdad.

¿Y en qué momento o escena de Pulmones te reconoces, qué idea de esa puesta te identifica personalmente?

Jennifer: En varios momentos. Hay conversaciones de ellos dos que me resuenan a conversaciones que he tenido en algún momento con alguna pareja. Me veo reflejada en el cuestionamiento  de ella acerca de ser madre. Con la puesta busqué la belleza en la simpleza, en los detalles, en la fuerza de los vínculos, en darle valor al texto tanto como al subtexto. Si eso se logra ver, entonces se ve también mi mirada como directora.

©Diego Ávalos, 2018 

Permitida su reproducción total o parcial, citando la fuente.

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Una respuesta a “Entrevista: Jennifer Aguirre Woytkowski por Diego Ávalos”

  1. Maritza Cornejo dice:

    Felicitaciones Jennifer me pareció una linda entrevista.
    Llena de buenas razones para que sigas adelante soy Maritza amiga de Gladys tu mami.

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