18.10.18
Entrevistas _ Teatro

Entrevista a Victoria Mazari, por Sofía Gómez Pisa

Lo que no querés ver es la nueva obra de danza-teatro de Victoria Mazari donde a través de ocho cuerpos femeninos  en escena nos sumergimos en la veta violenta y oscura de la disciplina para descorrer los prejuicios y visibilizar una problemática que lejos está de extinguirse.

En Lo Que No Querés Ver se explicita a través de la danza la violencia a la que son expuestos lxs bailarines. ¿Cúal fue la imagen primigenia de la que partiste al llevar la idea a la danza-teatro? ¿Había una?

Primeramente quisiera decir, que la obra expone situaciones que se tornan violentas para quien las presencia, para quién es testigo del cuadro general que está viendo. Estas escenas tienen, y así lo hemos buscado, una carga tan fuerte desde lo emocional que incomodan a los que están dentro y fuera de ellas, y muchas veces los propios participantes de esas situaciones no tienen plena conciencia de la carga de violencia que contienen.

Puntualmente no hubo una imagen sino una sensación de pérdida del disfrute de mi actividad, ir a clases se tornó pesado, ensayar se tornó pesado. Y como siempre estuve muy segura del amor que tenía por lo que hacía, me empecé a preguntar qué era lo que me había hecho perder ese goce, y me encontré con muchas de las escenas que muestra la obra, viviéndolas en carne propia y ajena, sintiendo que era eso lo que me alejaba de la danza. Así nació el monólogo principal de la obra, haciendo catarsis.

¿Recibiste algún tipo de crítica de parte de otrxs bailarines por explicitar este lado oscuro de la disciplina?

Si bien no fueron tantos los colegas que se acercaron a ver la obra, los que sí lo hicieron tuvieron una reacción positiva y se sintieron identificados.

Podría decirse que la coreografía perteneciente a la última escena habla del desenfreno y la felicidad que también provoca la danza…

Es eso justamente lo que trata de rescatar la obra. Lo esencial de la danza, del arte y la vida, que es encontrar a pesar de todo, el placer y la razón primaria para seguir haciendo lo que uno hace.

¿Creés que la danza, en el sentido de violentar lxs cuerpos que son mayoritariamente femeninos es un lugar donde aún perduran imágenes estereotípicas y patriarcales?

No solamente las mujeres son víctimas de los estereotipos patriarcales que gobiernan la danza y la imagen que la sociedad tiene de esta. Probablemente haya más casos conocidos de mujeres porque somos mayoría, pero los hombres pasan por las mismas situaciones. Por otra parte la danza se alimenta del estereotipo y de la homogeneización de los cuerpos. Y cuando aparece un cuerpo, un carácter o un espíritu único, en vez de disfrutarlo, nos enfocamos en imitarlo.

¿Viviste situaciones extremas de obsesión corporal en tu trayectoria como bailarina?

Si, muchas de las que cuenta la obra son experiencias personales y como mencioné antes, están ahí también como una forma de exorcizarlas, de ponerles un poco de luz y desde una humilde experiencia mostrarlas como algo que no es sano y que no debería ocurrir. Ninguna opinión, actividad, estereotipo o regla debería primar por sobre la salud y el bienestar físico y mental.

¿Qué es aquello que la escena teatral puede decir que no sea dicho por la danza?

Me agrada el bailarín que utiliza el sonido y la palabra. Es una barrera que estamos rompiendo en los últimos años. Por otra parte hay escenas que obtienen más carga emocional en menos tiempo cuando el intérprete puede sacar la voz. En otras es más fácil llegar al público repitiendo una palabra una y otra vez y, como en el caso de esta obra, el monologo final no hace más que resumir lo que el público ya vio, pero de una manera más directa y más asequible para el espectador. Por otra parte el movimiento y la palabra son dos lenguajes distintos y ambos nutren a la obra de distintas maneras. La obra no sería igual sin la danza, ni prescindiendo de la palabra.

¿Creés que existe alguna forma de llegar a la excelencia sin promover este lado oculto, oscuro y/o perverso que trae aparejada la disciplina?

Sin dudas. Pero creo que eso es mayormente tarea de quienes enseñan.  De quienes tienen en principio la tarea de transmitir sus experiencias y conocimientos y de sostener durante todo el entrenamiento la idea de disfrutar de lo que uno hace, de valorar los avances y el esfuerzo, de entender la importancia de la disciplina y la constancia, sin lastimarse, reconociendo los propios límites no como algo que nos detiene sino como obstáculos que deben superarse con tiempo, esfuerzo y sin dejar de escucharse a uno mismo.

©Sofía Gómez Pisa, 2018  |@sofiagomezpisa

Permitida su reproducción total o parcial, citando la fuente.

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Una respuesta a “Entrevista a Victoria Mazari, por Sofía Gómez Pisa”

  1. Me encantó la nota y vi la obra y realmente salí muy emocionada, tengo una hija que ha pasado x esas cosas y peores, amenazando q si no bajaba más peso se quedaba fuera de una gira.No importa el talento y el amor x la danza , la crueldad del medio es infinita,conozco gente que x esas torturas dejaron lo q mas amaban hacer en su vida.. Excelente la obra!

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