02.09.16
Críticas _ Teatro

Esplendor

El fin abrupto de las princesas imaginarias

¿Será que un destino trágico es el paso final de toda mujer que ve coronada su vida llena de glamour y gloria en la meca del cine?

Natalie Wood fue una princesa en su época. Que se presenta como tal, pero de Lomas de Zamora. En esta reencarnación de cuatro estrellas en la vida real, los personajes son transportados a un reducto teatral en el barrio de Almagro.

Ellos se lanzaran a navegar en un yate, en algo más profundo que aguas oceánicas.

Valeria Lois crea, en uno de los escenarios más lindos del under de Buenos Aires, el retrato de una celebridad que en su mejor momento fue amada y nominada a tres premios de la Academia, pero que el paso del tiempo convirtió en una figura frágil, manipulable y alcohólica.

Robert Wagner y Christopher Walken (perfecta dupla de Eddy García y Patricio Aramburu) el marido de Natalie y uno de los invitados a un paseo en barco, respectivamente, se van desplazando por un yate imaginario, se desafían, se buscan, se celan, se provocan, se poseen.

Ambos personajes dejan ver capas de odio, resentimiento, ambición de tener lo que tiene el otro, recelo. Emociones típicas de figuras a las que el tiempo no les enseña a decir basta y ya no se piensan mortales.

Una brillante Moro Anghileri encarna a Lana Wood, hermana de la Princesa. Por sus venas corre la impotencia de no ser Natalie o no ser simplemente cualquier otra persona y no la “hermana de”. En ella se hace piel la expresión: “mi hermano, mi enemigo, mi todo”.

¿Cuál es el gran acierto de Gustavo Tarrío, el director de la obra? Quizás el hecho de  tomar en sus manos el libro de Santiago Loza y combinar con habilidad hechos reales y ficción (por ejemplo: el capitán del barco en la realidad, es reemplazado por Lana Wood). El espectador no dudará que está ante una historia tan común como una tragedia, sin que lo común sea hecho simple. El universo que conforman estos cuatro personajes es glamoroso, bello y bélico. No son tan sólo personajes, son gente real deshaciéndose frente a la audiencia.

La excelencia de Gustavo Di Sarro en la escenografía muestra como un yate se puede convertir en un objeto digno de un circo de acróbatas. ¿Y es que acaso Hollywood no lo es?

Natalie, Robert, Christopher y Lana, se pasean en escena descubriendo nuevas posiciones, como si estuvieran suspendidos en el aire. El texto fluye en la obra y la luz juega una parte crucial en medio de estas acciones.

Esplendor es el nombre del barco con el que esta pareja, casi perfecta para las cámaras, se sumerge en la profundidad de sus tormentos. Las leyendas del cine tienen como ventaja que el mito es más importante que cualquier verdad que sea contada.

Valeria Lois entrega su cuerpo para componer una diva inmortal, la vuelve parte de su piel y lo hace de manera fabulosa. Rodeada de agua y espuma en una vertiente imaginaria, logra narrar el cuento de una reina que de tanto brillar, nunca le enseñaron a nadar.

Teatro: Teatro  del Abasto – Humahuaca 3549

Funciones: Lunes 21hs.

Entrada: 160 $

calificacion_4

Flavio Hidalgo del Castillo | @corazondecomic

Autor: Santiago Loza. Dirección: Gustavo Tarrío. Escenografía: Gustavo Di Sarro. Iluminación: Agnese Lozupone. Operación de Luces: Diego Becker. Vestuario: Ana Press y Flavia Gaitan. Maquillaje y Peinados: Diego Roselli. Fotos: Laura Ortego. Música Original: Carmen Baliero. Asistente de Producción: Josefina Fantaguzzi, Anahí Alonso y Mariana Grondona. Asistencia de Dirección: Florencia Siaba. Dirección de Actores y Diseño de Movimiento: Juan Branca. Producción: Laura Palermo – Conjuro.  Elenco: Valeria Lois, Moro Anghileri, Patricio Aramburu y Eddy García.  Prensa: María Sureda.

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