03.02.16
Críticas _ Novedades _ Teatro

Gilda

Idea: Iván Espeche. Dramaturgia: Florencia Berthold. Puesta en escena y dirección general: Iván Espeche. Asistencia de dirección: Julián Pinto. Escenografía y diseño gráfico: Queli Berthold. Peluquería: Carlos Lego. Maquillaje: Ana Chipi Leiva. Vestuario: Julio César Fernández y Matías Begni. Fotografía : Gonzalo Cortés. Diseño digital: Idehados Producciones / Fernando Felices. Operación técnica: Santiago Lema. Actúan: Flor Berthold, Nicolás Espinoza, Martín Lavini, Fernando Sayago y Patricio Romero. Prensa: Autogestiva.

La milagrosa abanderada de la bailanta

Miriam Alejandra Sánchez fue –tal como el título de uno de sus discos más vendidos- un corazón valiente. Con más de 30, una familia formada y ningún tipo de preparación para la picadora de carne que es el mundo de la bailanta, se lanzó al proyecto primero utópico y luego tangible de convertirse en cantante de cumbia. Así, Gilda muestra no solo una crónica del ascenso, estrellato y trágico fin de la vida y carrera de esta artista, sino la faceta dolorosamente humana que esconden las grandes decisiones.

Basada en el libro “Gilda, la abanderada de la bailanta”, del periodista Alejandro Margulis, la obra arranca con una Gilda bajo una luz cuasi angelical de un escenario en donde comienza  a probar suerte. Cabe destacar que el formato no es estrictamente el de un musical, pero obviamente no faltan a lo largo de la hora y media de espectáculo ninguno de los hits del repertorio de la cantante. En cuanto a la protagonista, se puede comprobar que Flor Berthold ha realizado un excelente y minucioso trabajo de estudio y preparación de personaje: su Gilda es escénicamente perfecta en su forma de caminar, moverse y –por sobre todo- cantar. En materia de interpretación, la actriz compone un personaje tal vez un poco aniñado, pero que a medida que transcurre la acción sabe meterse en el corazón del público a fuerza del carisma que transmite con sus canciones.

En cuanto al resto del elenco, el famoso Juan Carlos “Toti” Giménez –el descubridor- y los sucesivos productores y músicos que tuvo la abanderada de la bailanta encuentran buen sustento en las actuaciones de Martín Lavini y Fernando Sayago. Párrafo aparte merece el vestuario, que transmite un logrado revival de los 90 y enmarca el ambiente cumbiero, desconocido seguramente para la mayoría de los asistentes al espectáculo. El look de Gilda es el que se destaca por sobre todo, con tops, minifaldas de cuero, botas altas, chalecos de jean y esa corona de flores que terminó convirtiéndose en el tocado de quien luego del accidente fatal del 7 de septiembre de 1996 fuera “santificada” por su público. El rescate a sus letras y su valor como compositora dentro del género tampoco pasa desapercibido. Por último, la puesta despojada y la eficaz utilización de los recursos de iluminación –que transforman al boliche en estudio, casa de familia o instancia ultraterrena- completan esta biopic bailantera que hace cantar y recordar los viejos y aún vigentes éxitos de la cantante.

Gilda es una obra musical entretenida, que narra una historia conmovedora de una maestra jardinera cuya fuerza, carisma y voluntad la llevaron a posicionarse en lo más alto de la música popular argentina y latinoamericana. Vale la pena acercarse a vivir y recordar su historia a través de este hermoso homenaje ideado y llevado a las tablas por Berthold y Espeche.

 Teatro: Buenos Aires – Rodriguez Peña 411.

 Funciones: Viernes 23 hs.

 Entrada: Desde $250

calificacion_4

Por Pilar González

 

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