15.09.16
Críticas _ Teatro

La visita

Melodrama para armar

Como si fuera uno de esos juguetes para armar que vienen dentro de los famosos huevitos de chocolate, la propuesta que dirige Matías de la Cruz tiene como fin entretener mientras el espectador se sumerge una vez más en el delicioso ritual que implica ir al teatro.

Acompañado de una puesta sencilla y a la vez preocupada por los límites espaciales y de recursos, con una estética moderna y vintage a la vez –que espera poder sumarle años a estos jóvenes actores– y el por demás agradable ambiente que ofrece el teatro palermitano Kairós, La visita contiene artilugios que distraen pero no alcanzan.

Desde el primer minuto, el argumento no se ocupa por esconder lo trillado de su trama y lo simple de su vuelta de tuerca. Eso puede ser una virtud en algunas oportunidades, cuando el texto parodia al género o se convierte en autorreferencial para provocar la risa. En este caso, no se alcanza a comprender el objetivo, que pareciera querer generar una reflexión en el público al mismo tiempo que coquetea con el absurdo.

Las actuaciones tienen por común denominador a jóvenes intérpretes que actualizan y reactualizan un cúmulo de emociones limitadas a lo largo de la obra. Celos, histeria, nostalgia y cobardía sobrevuelan a esta pareja en crisis, que convoca a dos amigas para celebrar el funeral de su relación, regado con un buen vino tinto. Viejas anécdotas e historias nuevas van destrozando el cadáver marchito de lo que una vez fue amor, mientras que las tres mujeres se encargan de envolver al hombre de la casa en una espiral de locura que terminará con una desafortunada confesión.

Con algunos toques de humor y escasos momentos de buena química entre los intérpretes, La visita deja sabor a poco. Desde lo argumental, tiene facetas poco desarrolladas: la locación pueblerina de la obra no se traduce en un ambiente “de pueblo” más que a partir de diálogos sobre el horario de apertura y cierre de los negocios. El calor de verano no se hace visible a través de elementos o indicadores que superen lo verbal, y tampoco aporta significación a una situación que busca contar un in crescendo en la tensión dramática. La reflexión final queda inconclusa y sin consolidar, y los amantes se retiran y desvanecen en un final brumoso, dejando al espectador varado en una nebulosa de sensaciones sin instrucciones para armar.

Teatro: El método Kairós – El Salvador 4530

 Funciones: Domingos 20.30 horas

 Entrada: $150

calificacion_3

 

Pilar González | @MaPilarGonzalez

Texto: J.M. Cervetto. Dirección: Matías de la Cruz. Estética: El cucaracho. Iluminación: Federico Leyenda. Producción: Milagros Marcó. Puesta: Matías de la Cruz. Diseño gráfico: Tramoya. Fotografía y audiovisuales: Dante Emanuel Abello. Asistencia: Verónica Cuenca. Actúan: Lucrecia Luján, Daryna Butryk, Camila Fernández y Tobías Mendoza. Prensa: Analía Vallejo.

 

 

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