08.12.16
Críticas _ Teatro

Otelo

No es sencillo realizar una adaptación de un clásico dado que siempre hay detractores que argumentan no encontrar los rastros del original en la puesta o enjuician las deformaciones de la copia. El caso de Otelo dirigida por Martín Flores Cárdenas se instala en el proceso de una reescritura: mantiene el eje central de la trama que postula la pieza como paradigma de la problemática de los celos, y también el nombre y ciertas características de los personajes que aparecen en el original.

Sin embargo, esta versión de la obra de William Shakespeare -realizada por Cárdenas y Francisco Grassi- nos cuenta lo mismo de un modo enteramente distinto con muchos elementos que la vuelven hasta kitsch. Entonces la solemnidad y agudeza del clásico se vuelven ritmo, vértigo y posmodernidad.

Sin dudas, la elección de los actores fue fundamental para generar este efecto y también las extranjerías introducidas. La más disruptiva de ellas es el lugar que ocupa la música; sobre el escenario suena Christian Basso y equipo que no sólo acompañan y crean climas sino que se constituyen como un actor más. Hay momentos en los que Otelo se convierte en un musical con la intromisión del bolero, el pop, y la enorme prestancia coreográfica de Guillermo Arengo. Un actor extraordinario.

Otros pasajes visitan el surrealismo, como el de la representación de pesadilla de la infidelidad. Vanesa Gonzáles encarna a Desdémona en una especie de Marilyn Monroe que destella sensualidad. Entre Arengo y Gonzáles se produce un contrapunto delicioso dado de antemano por el fisic du rol. Por su parte, Toto Castiñeiras es quien incorpora el elemento bufo a la pieza y a través de su plasticidad hace reír al público, al tiempo que se apega a los procedimientos humorísticos o clowns propios del universo shakespireano, que también marcan una contracara con el drama.

Sería injusto no mencionar la actuación de Roberto Castro como Brabantio, el padre de Desdémona, que deambula en piyama; o la labor de los actores que ya acompañaron a Cárdenas en Entonces bailemos (Florencia Bergallo, Laura López Moyano, Javier Pedersoli) o del atinado y sobrio Esteban Meloni en la pile de Cassio. Tampoco desentona con la pareja protagónica Ezequiel Díaz (Yago).

La resolución espacial se logra a partir de la incorporación de una armadura corrediza y un fondo que trasluce la noche. El vestuario y la puesta en escena también colaboran muchísimo con el color que toma esta versión de Otelo, que ya por realizarse en el Teatro Regio implica una presencia barroca.

Teatro: Teatro Regio – Av. Córdoba 6056

Funciones: jueves, viernes y sábado 20.30 hs. – domingo 19.30 hs.

Entrada: jueves $70.- viernes, sábado y domingo $100.-

calificacion_5

Alelí Jait |@alelijait

Dramaturgia: William Shakespeare. Dirección: Martín Flores Cárdenas. Adaptación: Martín Flores Cárdenas, Francisco Grassi. Traducción: Martín Flores Cárdenas, Francisco Grassi. Actúan: Guillermo Arengo, Florencia Bergallo, Toto Castiñeiras, Roberto Castro, Ezequiel Díaz, Vanesa Gonzales, Laura López Moyano, Esteban Meloni, Javier Pedersoli. Músicos: Christian Basso, Zurima Frers, Julián Rodríguez Rona, Fernando Tur. Vestuario: Cecilia Zuvialde. Escenografía: Alicia Leloutre. Iluminación: Mariano Arrigoni, Javier Casielles. Diseño De Sonido: Kaito Barragán. Música original: Julián Rodríguez Rona. Asistencia artística: Francisco Grassi. Producción: María La Greca. Coreografía: Manuel Attwell. Dirección musical: Julián Rodríguez Rona. Prensa: Complejo Teatral del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.

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