20.10.16
Críticas _ Teatro

Ser de nadie

La iglesia no siempre está asociada a cuestiones de fe, de pureza, de devoción. Abundan las historias que presentan los oscuros secretos de quienes deberían representar a Dios entre los mortales. Sucede en la vida real, sucede en el arte. El teatro, por ejemplo, se preocupó por retratar esas cuestiones tan ásperas. La Duda, de John Patrick Shanley (llevada al cine por él mismo en 2008), es una muy buena muestra. Un camino similar es el que recorre Ser de Nadie.

En un monasterio ubicado en medio de un paraje nevado, Marko (Fernando Alvarez) y Bjork (Marco De Luca), dos monjes, se hacen responsables del amor que sienten el uno por el otro. No pueden permitir que sus compañeros seminaristas se enteren, mucho menos el abad (Carlos Herrendorf). Sin embargo, descubren que justamente la voz más autorizada de la institución tuvo encuentros con (Matías Spitzer), uno de los jóvenes estudiantes. Bjork no puede evitar confesarse, y a los pocos días desaparecerá. Marko deberá averiguar la verdad y poner al descubierto los asuntos turbios de su superior, sin importar lo que cueste.

La directora y autora Mariana Coronado presenta a los personajes en su versión más descarnada y compleja, evitando caer en convencionalismos con “ángeles” y “demonios”: aun los personajes más lúgubres son presas de tormentos personales con los que no pueden lidiar, y los individuos más puros, más benévolos, igual se ven inmersos en dilemas morales (no resulta tan simple enfrentarse a quien siguen considerando una autoridad, una figura de respeto). En ese contexto, el amor es un tema central, aunque desde diferentes puntos de vista. Un detalle acertado es la presencia de una cruz en el centro del escenario y que la mayor parte de la acción se desarrolle en un confesionario, como si ninguno de los habitantes de la abadía pudiera escapar a la mirada de Dios.

Fernando Álvarez y Carlos Herrendorf son los puntos más altos de elenco. Sus personajes representan dos miradas diferentes acerca de cuestiones íntimas que pueden afectar (o que están afectando) al resto del monasterio.

Pese a que el verdadero conflicto demora un poco en empezar, Ser de Nadie se sumerge en lo más lúgubre de una poderosa institución, y lo hace sin caer en facilismos y proponiendo una amplia gama de grises. Además, permite que el público pueda debatir acerca de temas difíciles que no pierden vigencia.

Teatro: Teatro Colonial – Av. Paseo Colón 413.

Funciones: sábados 20:15 hs.

Entrada: $ 180.

calificacion_3

Matías Orta | @matiasorta

Dramaturgia y dirección: Mariana Coronado.  Asistencia de dirección: Francisca Tiscornia. Asistencia de escena: Martín Díaz. Realización escenográfica: María Emilia Del Valle. Iluminación: Carlos Guida. Música original: Verónica Mihura. Sonido: Carlos Guida. Vestuario: Karina Coronado, Mirtha Moreira. Fotografía y diseño gráfico: Sebastián Romero. Asistente de prensa: Adrián Di Stefano.Elenco: Fernando Álvarez, Marco De Luca, Carlos Herrendorf, Matías Spitzer, Juan Uriel Dujo. Prensa: Silvina Pizarro.

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