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X FITAZ: Apertura e historia

                                              Hay que reconocer que Bolivia es un país de extremos, donde todo es posible y en donde nada se puede.

Maritza Wilde, directora FITAZ.

El Festival Internacional de Teatro de La Paz, FITAZ, fue fundado en 1999 por la actriz y directora boliviana, Maritza Wilde, su actual directora. Esto ocurrió muy cercanamente a haber sido nombrada la ciudad de La Paz “Capital Iberoamericana de la Cultura”, en 1999. Pero si bien esto ayudaba a la ciudad a conseguir más y mejores fondos para cultura, también es cierto que Maritza Wilde venía trabajando arduamente ya hace dos años en la Ciudad de Santa Cruz de la Sierra, en donde todo el camino le había sido pedregoso y su perseverancia, fuerza y capacidad merecían mejor suerte.

El 17 de marzo de 1999 se inauguró en el Teatro Municipal de La Paz el Primer Festival Internacional de Teatro de La Paz, FITAZ. Era el primero en la ciudad y el segundo en el país. Años anteriores, algunas asociaciones culturales o compañías teatrales de La Paz habían invitado a compañías internacionales, pero no se tenía la infraestructura ni las condiciones, y por lo tanto tampoco se consiguieron los resultados para que estos movimientos pudieran considerarse un festival internacional.

Fue casi de inmediato que el FITAZ se convirtió en el mayor evento nacional de las artes escénicas.  El Festival se realiza cada dos años, con excepción de la segunda entrega (año 2000) que se celebró al año siguiente de la primera. En Bolivia, las dos ciudades cosmopolitas más importantes, que son La Paz y Santa Cruz de la Sierra, se turnan alternadamente año a año para realizar los Festivales Internacionales de Teatro y es por eso que a pesar de su fundación en 1999, el FITAZ, va por su X edición.

Es una tradición que abran el Festival los kusillos, personajes típicos que realizan una danza originaria, vestidos de brillantes colores y una máscara con un largo pico que por momentos dan la sensación de ser un pájaro y por momentos un diablillo. Se presentaron por primera vez ante el telón de la primera edición, en 1999. El FITAZ no es un megafestival comparable a los de otros países pero ‘’desde sus inicios se ha caracterizado por priorizar la calidad de los espectáculos invitados en detrimento de la cantidad, tanto en espectáculos nacionales como internacionales, con un promedio de participación de 15 países por edición’’ – explica su directora.

En la actualidad el FITAZ suele centrarse un poco en el teatro nacional para desarrollar su propia cultura a través de darle oportunidad a grupos emergentes. Posee una gran cantidad de grupos, contando con lo mejor del teatro boliviano en todas sus propuestas y visiones, en sus diferentes estilos y temáticas. “En 2010 tuvimos mucha preponderancia de los grupos internacionales y en 2012 nos enfocamos más hacia el teatro nacional, con 45 grupos nacionales. Ahora hemos logrado algo más equilibrado”, reflexiona Maritza. Y es que ese año el FITAZ sintió que era hora de mostrar que las artes escénicas en Bolivia ya estaban muy bien posicionadas a nivel mundial. Por ejemplo, con la compañía de Los Andes, triunfando recientemente en enero en el Festival Santiago a Mil, de Chile (Hamlet de Los Andes) y su reconocimiento en 30 países.

Año a año, La Paz fue sede de una extensa y heterogénea oferta de espectáculos, con alrededor de entre treinta y cuarenta elencos y montajes bolivianos; y cerca de diez obras de compañías internacionales. Las últimas son piezas variadas pertenecientes a la nueva dramaturgia mundial, mezclas multimedia de vanguardia y creaciones de autor. Más de 50 funciones en espacios cerrados, así como en áreas públicas.

Además, el FITAZ ofrece en cada edición eventos paralelos, focalizando el interés en la dramaturgia a través de cursos y seminarios en una nutrida agenda cultural de actividades con talleres, charlas y conferencias, que incluyen también un programa especial de teatro para niños y jóvenes. Es importante resaltar que el FITAZ llega también a diferentes –macrodistritos-, es decir zonas alejadas del centro de la Capital, buscando acercar el teatro a todos los estratos. Pero lo social también está en la política exterior en la que el FITAZ interviene, al respecto dice Maritza Wilde: ‘’consideramos que Bolivia es el eje integrador de los convenios del Mercosur y la Comunidad Andina de Naciones y por ser el teatro uno de los medios más eficaces del rescate de los valores nacionales”.

El FITAZ entrega el Premio Kusillo, emblema del Festival, en dos categorías: nacional e internacional. Tanto a personas como instituciones activas que se hayan destacado por profesionalismo, trayectoria, talento artístico y/o difusión del teatro. El premio consiste en una estatuilla estilizada del kusillo realizada en estaño.

Estos son los países que han participado del FITAZ hasta la fecha: Alemania, Argentina, Australia, Brasil, Chile, Costa Rica, Cuba, Colombia, Estados Unidos de América, España, Ecuador, Eslovenia, Francia, Holanda, Italia, México, Nicaragua, Paraguay, Perú, Suiza, Suecia, Uruguay y Venezuela.

Según Omar Rocha, literato y especialista en dramaturgia, “este es un evento muy importante para todos los que hacen y aman el teatro en Bolivia porque le da, a los primeros, la opción de presentar su trabajo; pero me parece que el Fitaz es más valioso para el público que disfruta de este arte, porque en el medio no estamos acostumbrados a tener temporadas fijas y frecuentes de teatro. Ésta es la gran oportunidad que no se debe desaprovechar”.

Por Natasha Ivannova

 

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