04.04.20
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#ASLVIRALIZADO | 10 Cloverfield Lane | Por Daniel Alaniz

Ella baila sola

Por la carretera, a la velocidad de la luz de la luna, Michelle huye de una relación que desconocemos y con la que ella tampoco quiere saber más nada. Pero el final de la escapada es tan abrupto como su comienzo. El auto rueda con ella dentro mientras la secuencia de créditos se astilla y la noche se da vuelta.

Esos excelentes primeros minutos recuerdan, también por una melodía hermanniana, a la Marion Crane de Psicosis. Además de los títulos, la música, la ruta, Michelle escapa de un desengaño amoroso para caer en otras, quizás peores, garras de la masculinidad. 

La cinefilia no es arbitraria en 10 Cloverfield Lane. Luego de esta primera secuencia, ya dentro de esa casa-nave para el fin del mundo, John Goodman interpreta una especie de reverso de Norman Bates; no solo por lo gordo sino por su obsesión con una hija en lugar de con una madre, y por recrearla en otros en vez de en sí mismo. Allí dentro, la tierra tal y como la conocemos no existe más (¿les suena?). No importa lo lejos que puedan verse las estrellas o lo cerca que pueda quemar el sol, esa casa está tan aislada como Nostromo. Allí, Michelle deja de ser Marion para convertirse en Ripley. El physique du rol es más que obvio. Mary Elizabeth Winstead lleva en esos ojos saltones, en el negro de su pelo y en su rostro de animé el reflejo guerrero y la belleza enfocada de su antecesora. No es solo un parecido físico porque nunca antes pensamos en la semejanza entre estas actrices; es una construcción integral, que entiende la película en su totalidad, sus referencias y por qué son pertinentes no solo para la película sino específicamente para el personaje: es la performance de una gran actriz.

Seis años antes, Tarantino nos dio a conocer a MEW en Death Proof, otra película en la que tenía que escapar de un psicópata misógino, solo encantador por ser Kurt Russell. Allí, aunque primero parecía una modelo débil y superficial, le terminaba enseñando al matón el grave error que puede ser meterse con la mujer equivocada.

Tanto Death Proof como 10 Cloverfield Lane, con algunas otras como Woman, de Lucky McKee, indagaban en una tendencia de revival de películas de género feministas. A diferencia de la mayoría de lo que vemos hoy, donde al cine americano se lo ve forzado a rendir cuentas de sus buenas intenciones, lo más importante eran las películas. Michelle es inteligente, paciente, tenaz, fuerte, independiente. Simplemente lo es, todo su personaje está construido así, desde su interpretación pero también desde la puesta en escena y su manera de desenvolverse en el plano. Es un personaje, no una mera marioneta de guion manipulada para encajar más en un círculo social que dentro de una película.

No existe tal cosa como la saga Cloverfield. Arriesgo a decir que ninguna de las películas tienen un universo cinematográfico en común, y digo arriesgo porque de Paradox llegué hasta los 15 minutos. Pero esta segunda parte es particularmente insolente, tanto que en una secuencia -con Michelle ya liberada de la casa pero luchando contra los monstruos exteriores- pasa a hacerse de noche de un plano a otro. La escena se parece bastante a la de Guerra de los Mundos, cuando Ray Ferrier se resguarda de los aliens en una especie de establo con su hija, poniéndose en un peligro inesperado, con otro hombre conspiranoico que no entiende los límites de los demás, otro monstruo humano. Lo particular de esta escena de Cloverfield es que no hay ningún recurso elíptico que explique el tiempo que Michelle pasó escondida. Simplemente se pasa del día a la noche. Este acto deliberado habla de la película toda como una obra libre, que existe por sí misma, sin necesidad de una saga, sin necesidad de un mensaje, confiando en su protagonista y en la botella de whisky que esta lleva como guía y espada.

Otra vez en la ruta, Michelle vuelve a tomar una decisión, que es la contraria a escaparse. Y encara hacia lo desconocido, en un plano final muy similar al de “a storm is coming”, de Terminator, en el que Sarah Connor, otra guerra entre guerreras del cine de Cameron, mira hacia el futuro y pisa el acelerador. En 10 Cloverfield Lane, la tormenta es Mary Elizabeth Winstead. Y allá va.

© Daniel Alaniz, 2020 | @avientapelucas

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