24.06.20
Cine _ Estrenos

Crítica: 7500 (Prime video), por Horacio Bernades

Los espacios cerrados son buenos para el cine. Puede ser un vagón de tren (La dama desaparece), un departamento (La soga), los dominios de un sheriff (Rio Bravo), un submarino de tantos, un edificio (Duro de matar), una cárcel de las afueras (Asalto a la prisión 13), una iglesia (El príncipe de las tinieblas), un galpón (Perros de la calle) y hasta una cabina telefónica (Phone Booth). Sean cuales fueren, estos espacios obligan a concentrar la acción y la tensión, maximizar cada detalle y a veces hacer uso extensivo del fuera de campo. Teniendo tal vez como antecedente el episodio de Al filo de la realidad (Twilight Zone: The Movie) en el que un pasajero ve a un monstruo en el ala de un avión, en el curso de este siglo los Boeings se convirtieron en el espacio cerrado favorito, tal como demuestran Red Eye, Plan de vuelo, Vuelo 93 y la deliciosa clase-B Snakes on a Plane, todas filmadas en el corto período 2005/2006 (no contamos a la comedia fúnebre Los amantes pasajeros, de Almodóvar, por no trabajar explícitamente el tema del encierro). La más reciente adición a esta serie aérea es 7500, debut del realizador alemán Patrick Vollrath, que como Vuelo 93 trata el tema del terrorismo en vuelo, aunque a menor escala. 

La cuestión de escala es esencial a 7500. Vollrath restringe el escenario y las peripecias aun más que en los anteriores thrillers aéreos. El espacio se ve reducido no al del avión en su totalidad sino apenas a la cabina de mando. La acción se limita al secuestro del avión por parte de miembros de la Jihad islámica, y su lucha por ingresar a la cabina. Eso es todo. Todo tan escueto como el título, que en código aeronáutico corresponde a “secuestro en vuelo”. Sabemos cómo va a terminar la cosa, porque no hay thriller que llegue a su final con la muerte o derrota del héroe. Lo que no sabemos cómo van a suceder los hechos. Pero eso tampoco es demasiado importante, porque también es previsible que los cuatro secuestradores mantengan a raya a los pasajeros, usen a alguno o alguna como rehén y maten a uno o más, así como el posible eslabón débil dentro del grupo atacante. Lo que importa es seguir la acción como si fuera en vivo, ya que Volrath también reduce la unidad temporal al tiempo real. En este sentido 7500 se parece a Vuelo 93, pero sin el yeite de la cámara en mano típica de Paul Greengrass, sino ahora con una puesta de tanta concisión como todo lo demás.

El drama es, por supuesto, intenso, con el personaje del copiloto (Joseph Gordon-Levitt, tan ajustado como todos los elementos de la puesta, incluida la ausencia de banda musical) enfrentado a un dilema entre el respeto a los códigos de emergencia (que indican que la cabina no debe abrirse por nada del mundo ante una situación como ésta) y lo que las tripas le mandan. Hay un punto culminante donde esa cuerda se estira al máximo, hasta romperse violentamente. Como lo pide el espacio, los planos son cortos, y los movimientos de cámara mínimos o simplemente inexistentes: no hace faltar moverla cuando dos personajes luchan por su vida en un espacio de dos por dos, con la lente casi pegada a ellos. Casi pegada: a Vollrath tampoco le interesa pegarla demasiado, su puesta de cámara es más clásica que eso. 7500 es un thriller triste: por más que salve el pellejo, el protagonista debe sobrellevar una pérdida durísima. De allí que el plano final, el más notable de la película y uno de los mejores que se hayan visto últimamente, registre larga y fijamente el estrecho lugar en el que ocurrieron los hechos, ahora tan lleno de vacío como en un duelo. 

Después de esta coproducción bilingüe alemana-austríaca-estadounidense, Vollrath seguramente pasará a filmar en Hollywood, y allí todo indica que se verá obligado a expandir el drama. Queda por ver si mantiene el buen pulso demostrado en esta ocasión. 

 

 

© Horacio Bernades, 2020 | @horaciobernades

Permitida su reproducción total o parcial, citando la fuente.

(Alemania, Austria, Estados Unidos, 2020)

Dirección: Patrick Vollrath. Elenco: Joseph Gordon-Levitt, Omid Memar, Aylin Tezel. Producción: Jonas Katzenstein, Maximilian Leo. Duración: 93 minutos.

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