27.08.20
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Crítica: Hater (Netflix), por Rosario Iniesta

Tomasz Giemza (Maciej Musialowski) es un joven estudiante de Derecho en Varsovia que comete plagio y es expulsado de la universidad. Asiste a cenar a casa de los Krasucka, un matrimonio adinerado al que considera familia porque se conocen de toda la vida. Gabi (Vanessa Aleksander), la hija menor, es objeto de su devoción pero ella no está interesada. Con esta premisa comienza Hater, película del realizador polaco Jan Komasa.

Tomasz es un joven que escucha, procesa información y analiza cómo utilizarla. Es un ser cínico y pragmático, bordeando la sociopatía. No devela nada real acerca de su propia vida. Es un superviviente de una sociedad que premia la meritocracia. 

Zofia (Danuta Stenka) y Robert (Jacek Koman), los Krasucka, no le tienen aprecio. Tomek, como ellos mismos lo apodan cariñosamente, representa una carga y hasta se burlan de él y de los orígenes humildes de su familia. Desde su lugar de privilegio se manifiestan en contra de las manifestaciones autoritaristas de la capital. La frágil y desorientada Gabi representa para Tomek, más allá del deseo adolescente, probablemente su única posibilidad de confiar en otro ser humano.

Beata Santorska (Agata Kulesza), la jefa de la empresa de Relaciones Públicas en la que consigue trabajar el protagonista, es una mujer de negocios tenaz y avasallante que, frente a la llegada del nuevo pasante, no puede sino incentivarlo y citarle El arte de la guerra, de Sun Tzu. Mediante campañas de desprestigio de figuras públicas en las redes sociales, Tomek, muy seguro de sí mismo, va ascendiendo hasta involucrarse en una campaña política. Pawel Rudnicki (Maciej Stuhr), candidato a la alcaldía de Varsovia, es apoyado por los Krasucka, motivo por el cual a Tomek le interesa trabajar en su equipo y ganarse su confianza.

A través de la cansada mirada de Tomek la película nos posiciona en ese mundo de privilegiados, con planos cortos y algunos de conjunto. La cámara es un personaje más; los espectadores somos cómplices de la situación de abuso psicológico que el protagonista decide causarse y causarle a los otros  desplegando todas sus artimañas; utilizando la mentira, la manipulación, la seducción y la violencia mediante todos los medios; ninguno resulta un impedimento.

La fotografía cálida de los espacios pudientes contrastan con los oscuros habitáculos en los que Tomek realiza sus investigaciones y ejecuta sus maquiavélicas campañas, escalando en sus violentas estrategias de manipulación. La música es un elemento clave en el relato, ya que es el único indicio del estado de ánimo del impredecible protagonista. El encabalgamiento sonoro de las voces de los personajes es bastante recurrente para dinamizar la trama, así como los paneos de pantallas en las que se manejan los personajes. La música clásica coral es también un elemento determinante para generar el clima de la narración.

Hater es una crítica del mundo digital hacia la opinión pública, ante la dudosa ética periodística cuyos límites se ven aún más desdibujados con la implementación de las noticias falsas y la facilidad de manipulación ante una sociedad desinformada. La presión en el universo de la política no cesa y las reglas del juego no entienden de límites.

calificacion_4

 

 

© Rosario Iniesta, 2020 | @IniesRo

Permitida su reproducción total o parcial, citando la fuente.

(Polonia, 2020)

Dirección: Jan Komasa. Guion: Mateusz Pacewicz. Elenco: Maciej Musialowski, Vanessa Aleksander, Danuta Stenka. Producción: Wojciech Kabarowski, Jerzy Kapuscinski. Duración: 135 minutos.

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