16.05.21
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Crítica: La mujer en la ventana (The Woman in the Window) (Netflix), por Marcelo Zapata

La película de Netflix La mujer en la ventana (The Woman in the Window, 2021) divide al mundo en dos categorías: las personas que simplemente la ven, y las que antes de verla se preguntan si no será un remake del film homónimo de Fritz Lang de 1944. Esta segunda categoría se subdivide a su vez en otras dos subcategorías: la de aquellas personas que también saben (o han googleado) que la película de Lang se llamó en la Argentina La mujer del cuadro, y las que además de saberlo también la vieron y refuerzan su sospecha de remake, o cita, cuando se enteran de que Amy Adams, la atribulada protagonista, comparte con Edward G. Robinson, el del film de 1944, no sólo la desdicha sino también la profesión: ambos son psicólogos.

Mientras la primera categoría empieza a ver despreocupadamente la película en Netflix, la segunda, al hacerlo, no tarda en saber que un film nada tiene que ver con el otro, que es pura homonimia; sin embargo, las referencias a películas clásicas no cesan: Anna Fox (Adams), desde la ventana de su departamento neoyorquino, fotografía lo que ocurre en el departamento de enfrente, igual que James Stewart en La ventana indiscreta de Hitchcock; del mismo modo, poco más tarde será testigo de un crimen. Hasta Gary Oldman está caracterizado como Raymond Burr. Pero esa no es la única referencia hitchcockiana: también habrá dos mujeres, Julianne Moore y Jennifer Jason Leigh, que dicen ser la misma, en clara referencia a Vértigo. Y el personaje de esa mujer se llama, ¡ay!, Jane Russell. Por si algún espectador de la segunda categoría a esa altura no se dio cuenta, cuando Anna googlee ese nombre en su notebook no le aparecerá el personaje de ficción que busca sino, claro, Jane Russell. Porque Google las prefiere morochas.

Así las cosas, a medida que el film avanza y el público de la primera categoría siga la trama del policial, la segunda, alertada por la cantidad de referencias (a las que debe sumar las películas clásicas que Anna mira durante sus pesadillescas noches) quizá empiece a encontrar alusiones filosóficas, estéticas, religiosas, etcétera. La paja cinéfila en el ojo propio antes que ajeno. Sin embargo, más tarde o más temprano, lo más probable es que ambas categorías lleguen a idéntica conclusión: La mujer en la ventana padece el síndrome del argumento idiota y no vale la pena preocuparse demasiado por ella. El primer público continuará viéndola (total, para lo que hay en el resto de Netflix), y el segundo abandonará, no sin decepción, las pesquisas epistemológicas y místicas.

Anna, además de ser psicóloga, padece una serie de trastornos psicológicos; el principal es la agorafobia, lo que la obliga a hacer en 2019, año de rodaje del film, lo mismo que hizo la humanidad entera al año siguiente: quedarse en casa. Sin embargo, más allá de esos problemas, y de algunas presuntas alucinaciones, hay algunos detalles que revelan mayor nivel de despiste en los guionistas que en ella. Detengámonos sólo en uno: su moderno celular (con el que graba videos pero no toma fotos porque debe usar la misma cámara profesional que empleaba James Stewart para que el “guiño cinéfilo” sea evidente), en un momento crítico de la historia se extravía. Eso la obliga a buscarlo en peligrosas zonas de su casa (ya sabrá el espectador que se arriesgue a verla por qué son peligrosas), mientras la música de fondo crispa los nervios. Ahora bien, en lugar de exponerse así, ¿por qué no lo llama desde su teléfono fijo? Es tanto más fácil encontrarlo de ese modo.

El realizador británico Joe Wright dejó de lado aquí su refinado estilo para adentrarse en un clima de suspenso, al principio, y terminar con algunas escenas gore de cuchillazos y arponazos en la cara, esas que tanto disfrutan los aficionados al cine slasher y los torturadores.

Sin embargo, como decía Plinio el Joven, no hay obra tan mala que no contenga algo bueno. La mujer en la ventana, última producción de Fox antes de ser comprada por Disney, lleva al comienzo la célebre apertura con la fanfarria compuesta por Alfred Newman. Son apenas unos segundos y es lo mejor de la película. Pura nostalgia.

© Marcelo Zapata, 2021

Permitida su reproducción total o parcial, citando la fuente.

(Gran Bretaña, 2021)

Dirección: Joe Wright. Guion: Tracy Letts. Elenco: Amy Adams, Gary Oldman, Wyatt Russell, Fred Hechinger, Julianne Moore. Producción: Eil Bush, Anthony Katagas, Scott Rudin. Duración: 100 minutos.

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