10.09.21
Cine _ Estrenos

Crítica: Satori Sur, por Lucas Manuel Rodríguez

CORTARSE SOLO

Ganadora a Mejor Película en el rubro Banda Sonora Original del 34° Festival Internacional de Mar del Plata, Satori Sur se estrenó en la plataforma Cine.Ar durante una semana cercana a las fechas previstas para su exhibición en las salas nacionales.

Con un historial de numerosas asistencias en distintas producciones, Federico Rotstein se expresa como director solitario por primera vez en su carrera. Para este debut, explora las manifestaciones culturales y laborales de Miguel Grinberg, ícono y pionero en el registro genealógico de ese movimiento –contemporáneo suyo- que conocemos por rock nacional.

Grinberg también fue uno de los principales divulgadores en la traducción de poemas norteamericanos de autores pertenecientes a la Generación Beat, de la cual surgieron personalidades como Irwin Allen Ginsberg y William S. Burroughs, cuyos textos fueron descartados por medios de gran tirada -entre las décadas de 1950 y 1960- a causa de la puesta en jaque que expresaban en sus contenidos con respecto a los valores más firmes de la cultura norteamericana. En este aspecto, al igual que en el musical y filosófico, Rotstein no pierde el hilo conductor de su protagonista: su progresiva búsqueda por formas de expresión que no ofusquen constantemente la visión universal de sus intereses, aun cuando esta implique la necesidad de alguien que se “cortó solo” en relación a sus colegas, algo de lo que ha sido acusado en más de una oportunidad.

Sus vínculos con el cine son casi soslayados a lo largo del documental, pero perfectamente aludidos con presentaciones fotográficas y su amistad con el cineasta lituano Jonas Mekas, forjada en sus visitas a Estados Unidos. Un momento muy lúcido está en las escenas de Mekas, con una comunicación a distancia filmada en simultáneo desde la habitación de Grinberg. A modo de broma, diremos que es un claro ejemplo de que Argentina tiene intenciones de filmar con más de una unidad por rodaje, además lo logra considerablemente.

Cerca del final de Red social, David Fincher tiene la delicadeza de no saltarse el eje de la acción en los cortes realizados durante la última conversación por celular entre Jesse Eisenberg y Justin Timberlake, incluso haciendo que los actores se muevan reiteradas veces. Esto por lo general no se tiene en cuenta para este tipo de escenas, porque el hecho de no compartir el mismo espacio exime a los realizadores de cometer un error sintáctico tan temido como el salto de eje. A la charla de Mekas y Grinberg no le importa cometerlo, de hecho, lo hace. ¿Es esto un problema? Ya dijimos que no. Es más, resulta una exquisitez que en la sintaxis cinematográfica haya un desencuentro de miradas, ya que en la conversación hay un desencuentro absoluto entre los interlocutores. ¿Tuvieron en cuenta esto Rotstein y compañía al elaborar la composición de planos? No importa en lo absoluto, ya está trazado en la sucesión de acciones y a favor de la obra.

Sí le señalaremos un tropiezo discursivo y narrativo a la película de Federico Rotstein y se da precisamente en los espacios que le acabamos de elogiar. En un instante, Jonas Mekas nos advierte no solo del desperfecto tecnológico que padecieron con Grinberg en aquella situación, sino también de la lectura simbólica que rodea a toda la película, más allá de las fallas de conexión electrónica. Es una muy bonita reflexión por parte de Mekas y su incorporación en el montaje es tentadora, pero atasca a una puesta en escena -muy bien balanceada entre datos duros y sugerencias- que sabe con claridad que un documental no se reduce a la transmisión informativa de los temas a tratar.

Satori Sur –titulado así por el segundo nombre que le dio Miguel Grinberg a un libro de cuentos que nunca escribió- es un relato dinámico por su edición, sus locaciones, su musicalización y las interacciones del protagonista con sus compañeros de vida, sin reducirlas a meras entrevistas. Nuestra discrepancia señalada, si bien importante para nosotros, no atenta estruendosamente con la continuidad de un narrador que, esperamos, pueda reanudar una responsabilidad similar al de este film que tuvimos el reciente placer de conocer. 

calificacion_4

 

 

 

© Lucas Manuel Rodriguez, 2020 | @LucasManuel94

Permitida su reproducción total o parcial, citando la fuente.

(Argentina, 2019)

Dirección: Federico Rotstein. Guion: Federico Rotstein y Martín M. Oesterheld. Edición: Federico Rotstein. Elenco: Miguel Grinberg, Jonas Mekas, Flavia Grinberg y Juan C. Kreimer. Producción: Laura Bruno y Martín M. Oesterheld. Música: Juan Ravioli. Duración: 68 minutos.

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